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10 Pasos para amarse uno mismo

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  • 1. Deja de criticarte. La crítica nunca cambia nada. Niégate a criticarte. Acéptate exactamente tal y como eres. Todo el mundo cambia. Cuando te criticas, tus cambios son negativos. Cuando te apruebas, tus cambios son positivos.
  • 2. No te asustes. Deja de aterrorizarte con tus pensamientos. Es una forma horrible de vivir. Busca alguna imagen mental que te produzca placer (la mía son las rosas amarillas) e inmediatamente reemplaza el pensamiento aterrador por uno agradable.
  • 3. Sé amable, apacible y paciente. Sé amable contigo. Pórtate bien contigo. Ten paciencia contigo mientras aprendes esta nueva forma de pensar. Trátate como tratarías a una persona a la que verdaderamente amas.
  • 4. Sé tolerante con tu mente. El odio a uno mismo es el odio a los propios pensamientos. No te odies por tener los pensamientos que tienes. Cámbialos suavemente.
  • 5. Elógiate. La crítica destruye el espíritu interior. El elogio lo construye. Elógiate todo lo que puedas. Alábate por lo bien que haces las cosas, por más insignificantes que sean.
  • 6. Bríndate apoyo. Busca formas de apoyarte. Recurre a tus amigos y déjate ayudar. Es muestra de fortaleza pedir ayuda cuando se necesita.
  • 7. Sé indulgente con tus aspectos negativos. Comprende que los creaste para satisfacer una serie de necesidades. Ahora estás encontrando formas nuevas y positivas de satisfacer esas mismas necesidades. De modo que deja amorosamente que las viejas pautas negativas se vayan.
  • 8. Cuida de tu cuerpo. Infórmate sobre cuál es la nutrición adecuada para ti. ¿Qué clase de combustible necesita tu cuerpo para obtener la energía y vitalidad óptimas? Infórmate sobre las distintas modalidades de ejercicio físico que existen. ¿Qué tipo de ejercicio te gustaría hacer? Mima y venera el templo en el que vives.
  • 9. Trabajo con el espejo. Mírate a los ojos a menudo. Expresa el creciente amor que sientes por ti. Perdónate mirándote al espejo. Conversa con tus padres mirándote al espejo. Perdónalos también.
  • 10. ¡Hazlo ya! No esperes a sentirte bien, ni a perder peso, ni a tener el nuevo empleo o la nueva relación. Empieza ahora a hacer cosas y hazlas lo mejor que puedas.
 
AUTOR: Louise L. Hay.

LIBRO: Amar sin condiciones.

Practicando La Prosperidad

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CAPÍTULO 11

El trabajo
“Todo lo que hago me gratifica profundamente”
¿No le encantaría que la afirmación precedente fuera válida para usted? Quizás haya estado limitándose a pensar cosas como:
  • No puedo aguantar este trabajo.
  • Me enferma mi jefe.
  • Lo que gano no me alcanza.
  • En mi trabajo no me aprecian.
  • No puedo entenderme con mis compañeros de trabajo.
  • No sé qué es lo que quiero hacer.
Todo eso es pensamiento negativo y defensivo.¿Acaso cree que pensando así llegará a conseguir un buen trabajo? Eso es abordar equivocadamente el asunto.
Si tiene un trabajo que no le interesa, si quiere conseguir otro o tiene problemas laborales, incluso si está sin trabajo, la mejor manera de encarar la cosa es ésta:
Empiece por bendecir con amor la situación en que se encuentra. Reconozca que eso no es más que un paso en su camino. Si está donde está, es debido a sus propios modelos mentales. Si los demás no lo tratan como a usted le gustaría que lo trataran, quiere decir que en su conciencia hay algo que provoca ese comportamiento. Entonces, mentalmente, contemple su trabajo actual —o el último que tuvo si es que en estos momentos está sin empleo— y comience a bendecirlo todo con amor: el edificio, el ascensor o las escaleras, las habitaciones, los muebles y demás accesorios, la gente para quien trabaja y las personas con quienes trabaja… los clientes, hasta el último de ellos.
Empiece a afirmar para sus adentros que siempre trabaja para unos jefes estupendos, que su jefe lo trata con respeto y cortesía, y que es un hombre generoso, con quien da gusto trabajar. Esto se convertirá para usted en un “suma y sigue” positivo que le acompañará toda la vicia, y si a su vez llega a ser jefe, será precisamente un jefe así.
Un joven cliente mío, a punto de estrenarse en un trabajo, estaba sumamente nervioso.
—¿Por qué no ha de irle bien? —recuerdo haberle preguntado—. Pues, claro que tendrá éxito. Abra su corazón y deje que su talento fluya. Bendiga con amor su lugar de trabajo, bendiga a las personas con quienes trabaja y a aquellas para quienes trabaja, y también a todos sus clientes, y todo andará bien.
Lo hizo, y con gran éxito.
Si lo que quiere es dejar su trabajo, empiece afirmando que se lo deja con amor a la persona que haya de sucederle, que estará encantada de obtenerlo. Tenga la seguridad de que en el mundo hay personas que buscan exactamente lo que usted puede ofrecer, y de que ellas y usted están a punto de encontrarse en el tablero de la vida.
Afirmaciones para el trabajo..
“Estoy totalmente abierto (o abierta) y en disposición de aceptar un trabajo nuevo, maravilloso, donde tengan cabida todo mi talento y mis capacidades, y que me permita expresarme creativamente de maneras que me gratifiquen. Trabajo con y para personas a quienes quiero, y que a su vez me quieren y me respetan, en un lugar estupendo y con unos ingresos excelentes.”
Si en su trabajo hay alguien que le molesta o le preocupa, bendiga con amor a esa persona cada vez que piensa en ella. En todos y cada uno de nosotros existen todas y cada una de las posibilidades humanas. Aunque decidamos que no queremos serlo, todos somos capaces de ser un Hitler o una
Madre Teresa. Si esa persona es criticona, afirme que es comprensiva y elogiadora. Si es gruñona, afirme que es alegre y que tenerla cerca es un placer. Si es cruel, afirme que es tierna y compasiva. De este modo, al final esa persona terminará por mostrarle sus buenas cualidades, independientemente de cómo se conduzca con los demás.
Ejemplo
Su nuevo trabajo era tocar el piano en un club donde el jefe tenía fama de ser un hombre mezquino y cruel, hasta el punto de que los empleados solían referirse a él llamándolo “Drácula”. El muchacho me preguntó cómo conducirse en esa situación.
—Dentro de cada uno de nosotros están todas las buenas cualidades —le respondí—. No importa cómo reaccionen los demás ante él; eso no tiene nada que ver con usted. Cada vez que piense en ese hombre, bendígalo con amor y afirme para sus adentros que usted siempre trabaja para gente estupenda. Hágalo así en todo momento, sin rendirse.
Mi cliente siguió mi consejo al pie de la letra. Pronto el ¡efe empezó a saludarlo afectuosamente, a concederle pagas extraordinarias, y finalmente lo contrató para tocar en otros clubes. En cambio, siguió maltratando a los demás empleados, que continuaban enviándole mensajes negativos.
Si le gusta su trabajo, pero siente que no está suficientemente bien pagado, empiece a bendecir con amor su salario actual. Al expresar gratitud por lo que ya tenemos, propiciamos que aumente. Afirme que está abriendo su conciencia a una mayor prosperidad, y que parte de esa prosperidad es un aumento de salario. Afirme que se merece un aumento, no por razones negativas sino porque usted es muy valioso dentro de la compañía, y sus ¡efes quieren compartir con usted los beneficios. Y en el trabajo desempéñese siempre lo mejor que pueda, porque entonces el Universo sabrá
que está preparado para abandonar el sitio donde se encuentra y pasar a un lugar mejor.
Su conciencia lo puso en el sitio donde ahora se encuentra, y será ella quien lo mantenga allí o lo conduzca a un lugar mejor. De usted depende.
En la infinitud de la vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero.
El talento creativo y la capacidad que me son propios fluyen de mí libremente,
y se expresan de forma profundamente gratificante.
En el mundo siempre hay gente en busca de mis servicios.
y yo siempre puedo elegir aquello que más me gusta hacer.
Me gano bien la vida haciendo algo que me complace, y para mí el trabajo es fuente de júbilo y placer.
Todo está bien en mi mundo.
CAPÍTULO 12
El éxito
“Toda experiencia es un éxito.;
De todos modos, ¿qué significa “fracaso”? ¿Quiero decir que algo no le salió corno usted quería o esperaba que le saliera? La ley de la experiencia es siempre perfecta. Siempre vamos más allá de nuestras expectativas y creencias, y usted debe de haberse saltado un paso, o quizás albergaba alguna creencia que le decía que no era merecedor de…, o tal vez se sentía indigno.
Es lo mismo que cuando trabajo con el ordenador. Si hay algún error, es siempre mío. Es que he hecho algo que no compagina con las leyes del ordenador, y eso sólo significa que aún me quedan cosas por aprender.
¡Qué sabio es el viejo precepto: “Si no aciertas la primera vez, vuelve a intentarlo”! Pero eso no significa agotarse insistiendo en lo mismo que ya falló, sino reconocer el error e insistir de otra manera, hasta que uno aprenda a hacerlo correctamente.
Creo que simplemente por haber nacido tenemos el derecho de ir de éxito en éxito por la vida. Y si no lo estamos haciendo, es porque no sintonizamos con nuestras capacidades innatas, o porque no reconocemos nuestros éxitos.
Cuando nos ponemos metas que están mucho más allá de lo que podemos alcanzar por el momento, metas a las que no somos capaces de llegar ahora mismo, fracasamos siempre.
Cuando un niño está aprendiendo a caminar o a hablar, lo estimulamos y elogiamos por todos sus progresos, hasta por los más pequeños. Y el niño, resplandeciente de orgullo, procura ansiosamente hacerlo mejor. ¿Es ésa la forma en que usted se estimula cuando está aprendiendo algo nuevo, o se dificulta el aprendizaje tratándose de estúpido y torpe o diciéndose que es un “fracaso”?—
Muchos actores y actrices tienen la sensación de que su actuación ya tiene que ser perfecta en el primer ensayo. Yo les llamo la atención sobre el hecho de que el propósito de los ensayos es aprender. En ellos se cometen errores, se prueba de nuevo y se aprende. Sólo practicando y volviendo a practicar podemos aprender lo nuevo y convertirlo en una parte natural de nosotros. Cuando observamos el trabajo de un verdadero profesional, en el campo que sea, estamos viendo el resultado de innumerables horas de práctica.
No haga nunca lo que yo solía hacer: me negaba a intentar nada nuevo porque no sabía cómo se hacía, y no quería parecer una tonta. Aprender es, precisamente, cometer errores hasta que nuestra mente subconsciente consigue armonizar los elementos adecuados.
No importa cuánto tiempo se haya pasado usted pensando que es un “fracaso”; ahora puede empezar a trazarse su propio patrón para el “éxito”. No importa en qué campo quiera desempeñarse. Los principios son los mismos: es necesario plantar las “semillas” del éxito, y ellas crecerán hasta darnos una abundante cosecha.
Aquí tiene algunas “afirmaciones para el éxito” que pueden serle útiles:
  • La Inteligencia Divina me da todas las ideas que necesito.
  • Todo lo que hago es un éxito.
  • Hay de todo para todos, incluso para mí.
  • Muchísima gente necesita mis servicios.
  • Me asocio al club de los triunfadores.
  • Las bendiciones que me colman exceden mis me]ores sueños.
  • Soy un imán que atrae toda clase de prosperidad y riquezas.
  • Para mí hay oportunidades doradas por doquier.
Escoja una de las afirmaciones anteriores y repítala durante vanos días. Después haga lo mismo con otra. De]e que esas ideas se difundan en su conciencia, y no se preocupe por “cómo” logrará todo eso; las oportunidades vendrán a su encuentro. Confíe en que su inteligencia interior se ocupará del asunto y será su guía. Usted se merece ser un éxito en todos los aspectos de su vida.
En la infinitud de la vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero.
Formo parte del Poder que me ha creado.
dentro de mí llevo todos los ingredientes del éxito, y ahora permito que su fórmula fluya a través mío y se manifieste en mi mundo.
Todo aquello que sienta que debo hacer será un éxito.
De todas mis experiencias aprendo y voy de triunfo en triunfo y de gloria en gloria.
Mi camino está formado por los escalones que llevan al éxito.
Todo está bien en mi mundo.

 CAPÍTULO 13

La prosperidad

“Me merezco lo mejor y lo acepto, ahora mismo.”
Si desea que la afirmación que antecede sea válida para usted, no querrá dar crédito a ninguno de los siguientes enunciados:
  • El dinero no crece en los árboles.
  • El dinero es sucio.
  • El dinero es malo.
  • Soy pobre pero honrado.
  • Los ricos son unos ladrones.
  • No quiero enriquecerme y engreírme.
  • Jamás conseguiré un buen trabajo.
  • Nunca llegaré a hacer dinero.
  • El dinero se va con más rapidez de lo que llega.
  • Siempre tengo deudas.
  • Los pobres nunca pueden levantar cabeza.
  • Mis padres eran pobres y yo también lo soy.
  • Los artistas vivimos luchando.
  • Sólo los estafadores tienen dinero.
  • Todos están antes que yo.
  • Oh, yo no podría cobrar tanto.
  • No me lo merezco.
  • Yo no sirvo para hacer dinero.
  • Nunca le digo a nadie lo que tengo en el banco.
  • No hay que prestar dinero.
  • Peseta ahorrada, peseta ganada.
  • Hay que ahorrar para los días malos.
  • En cualquier momento puede sobrevenir una crisis.
  • Me enferma la gente que tiene dinero.
  • Para ganar dinero hay que trabajar mucho.
¿Cuántas de esas creencias suscribe usted? ¿Piensa realmente que compartir alguna de ellas le traerá prosperidad?
Esa es una manera de pensar antigua y limitada. Quizá fuera lo que creía su familia respecto del dinero, porque las creencias familiares se nos quedan pegadas, a menos que nos liberemos conscientemente de ellas. Pero no importa de dónde venga: debe desaparecer de su conciencia si quiere prosperar.
Para mí, la verdadera prosperidad comienza cuando uno se siente bien consigo mismo. Es también la libertad de hacer lo que uno quiere, y cuando quiere. No es nunca una suma de dinero: es un estado de ánimo. La prosperidad (o su ausencia) es una expresión externa de las ideas que hay en su mente.
El merecimiento
   Si no aceptamos la idea de que “merecemos” prosperar, entonces, aun cuando los dones nos lluevan, encontraremos la manera de rechazarlos. Por ejemplo:
Un alumno mío estaba trabajando para aumentar su prosperidad, y una noche llegó a clase emocionadísimo porque acababa de ganar quinientos dólares.
—¡No me lo puedo creer! —repetía—. ¡Si yo jamás gano nada!
Todos sabíamos que aquello era el reflejo de un cambio en su conciencia, pero él seguía sintiendo que en realidad no se lo merecía. La semana siguiente no pudo venir a clase porque se había roto una pierna. Las facturas por atención médica ascendieron a quinientos dólares.
Como había tenido miedo de “avanzar” por una nueva “senda de prosperidad”, y sentía que eso no era mérito suyo, se había castigado de aquella manera.
Aquello en lo que usted se concentre es lo que aumenta, de modo que no se concentre en las cuentas que tiene que pagar. Si se concentra en la estrechez y en las deudas, generará más estrechez y más deudas.
En el Universo hay una provisión inagotable, empiece a darse cuenta de eso. Tómese su tiempo para contar las estrellas en una noche despejada, o los granos de arena que caben en un puñado, las hojas que hay en una rama de árbol, las gotas de lluvia que resbalan por el cristal de la ventana o las semillas de tomate. Cada semilla es capaz de producir una planta completa, con una infinidad de tomates. Agradezca lo que tiene, y ya verá cómo aumenta. A mí me gusta bendecir con amor todo lo que hay actualmente en mi vida: mi hogar, la calefacción, el agua, la luz, el teléfono, los muebles, las cañerías, los diversos utensilios, la ropa, el coche, mi trabajo…, el dinero que tengo, los amigos, mi capacidad para ver, sentir, saborear, tocar, caminar y disfrutar de este planeta increíble.
Lo único que nos limita es nuestra propia creencia en las carencias y limitaciones. A usted, ¿qué creencia lo está limitando?
Si quiere tener dinero sólo para ayudar a otros, entonces está diciendo que usted no se lo merece.
Asegúrese de que no está rechazando la prosperidad. Si un amigo lo invita a almorzar o a cenar, acepte jubilosamente, con placer. No sienta que lo único que hace es un “intercambio” con la gente. Si le regalan algo, acéptelo con señorial agradecimiento. Si es algo que no puede usar, déselo a alguien. Déjese actuar como un canal por donde circulan las cosas. Limítese a sonreír y a dar las gracias. De esa manera hará que el Universo sepa que está en disposición de recibir sus bienes.
Haga lugar para lo nuevo
Sí, haga lugar para lo nuevo. Vacíe el frigorífico, tire todos esos restos envueltos en papel de aluminio. Limpie los armarios, deshágase de todo lo que haya usado en los últimos seis meses. Y si hace un año que no lo usa, decididamente eso está de más en su casa, así que véndalo, cámbielo, regálelo o quémelo.
Los armarios atestados y desordenados reflejan una mente en desorden. Mientras limpia los armarios, dígase que está limpiando sus armarios mentales. Al Universo le encantan los gestos simbólicos.
La primera vez que oí decir que la abundancia del Universo está al alcance de todos, pensé que era una ridiculez.
—No hay más que mirar la pobreza que nos rodea —me di]e—. Y mirar mi propia pobreza.
Que me dijeran que mi pobreza no era más que una creencia mía, una actitud de mi conciencia, me ponía furiosa, y necesité años para entender y aceptar que la única responsable de mi falta de prosperidad era yo. Como creía que era “indigna” y que “no me lo merecía”, que “el dinero había que ganarlo con esfuerzo” y que “yo no era capaz de…”, me mantenía inmovilizada en un sistema mental de “no tener”.
¡El dinero es lo que más fácilmente se materializa! ¿Cómo reacciona usted ante esta afirmación? ¿Se lo cree? ¿Se enfada? ¿Lo deja indiferente? ¿Le dan ganas de tirar el libro contra la pared? Si tiene cualquiera de estas reacciones, ¡perfecto! Entonces he conseguido tocar algo muy profundo que hay dentro de usted, el punto mismo de su resistencia a la verdad. Ése es el terreno en que tiene que trabajar. Es hora de que se abra su potencial de recibir ese caudal de dinero y de toda clase de bienes.
Acepte con amor las facturas
Es esencial que dejemos de preocuparnos por el dinero y de protestar por las facturas que nos llegan. Mucha gente reacciona como si las facturas fueran castigos que hay que evitar si es posible. Una factura es un reconocimiento de nuestra capacidad de pago. El acreedor da por sentado que usted puede permitírselo, y le proporciona el servicio o el producto antes de cobrárselo. Yo bendigo con amor todas las facturas que llegan a mi casa. Bendigo con amor cada cheque que firmo, y lo beso. Si usted paga con resentimiento, al dinero se le hace muy difícil volver. Si paga con amor y alegría, abre libremente las compuertas del canal de la abundancia. Trate al dinero como a un amigo y no simplemente como algo que uno se mete en el bolsillo.
Su seguridad no reside en su trabajo ni en su cuenta corriente, ni tampoco en sus inversiones, en su cónyuge o en sus padres. Su segundad reside en su capacidad para conectarse con el poder cósmico que crea todas las cosas.
A mí me gusta pensar que el poder que hay dentro de mí y que respira en mi cuerpo es el mismo que me proporciona todo lo que necesito, y con la misma facilidad, con igual simplicidad. El Universo es pródigo y abundante, y por haber nacido tenemos derecho a que se nos proporcione todo lo que necesitamos, a menos que nosotros optemos por creer lo contrario.
Yo bendigo el teléfono cada vez que lo uso, y con frecuencia afirmo que sólo me trae prosperidad y expresiones de amor. Lo mismo hago con el buzón de mi casa, y cada día está lleno a rebosar de dinero y de toda clase de cartas afectuosas de amigos y clientes, y de lectores lejanos de mi primer libro. Y me regocijo por las facturas que me llegan, agradeciendo a las empresas su confianza en que les pagaré. Bendigo el timbre y la puerta de mi casa, porque sé que todo lo que por ellos me llega es bueno. Espero que mi vida sea buena y jubilosa, y lo es.
Estas ideas sirven para todo el mundo
El hombre era un gigoló y vino a pedirme una sesión porque quería aumentar sus ingresos. Sabía que era bueno en su actividad y quería ganar cien mil dólares al año. Le di las mismas ideas que le estoy dando a usted y no tardó en tener dinero para comprarse porcelanas chinas. Pasaba mucho tiempo en su casa porque quería disfrutar de los resultados de sus inversiones siempre crecientes
Regocíjese por la buena suerte ajena
   No postergue su propia prosperidad con celos o resentimientos porque haya otras personas que tengan más que usted. No critique la forma en que los demás gastan su dinero. Eso no es asunto suyo.
Cada persona está bajo la ley de su propia conciencia. Usted limítese a ocuparse de sus propios pensamientos. Bendiga la buena suerte ajena, y sepa que hay con creces para todos.
¿Es usted mezquino con las propinas? ¿Se saca de encima a la señora que limpia los lavabos espetándole alguna moraleja? En la Navidad, ¿hace caso omiso del portero de su casa o de su despacho? ¿Escatima sin necesidad las pesetas comprando verdura del día anterior? ¿Hace la compra en las tiendas más baratas? En los restaurantes, ¿pide siempre los platos más baratos de la carta?
Hay una ley “de la demanda y la oferta” (sí, no me he equivocado, la demanda está en primer lugar). El dinero tiene una manera propia de acudir a donde se lo necesita. La más pobre de las familias puede casi siempre reunir el dinero necesario para un funeral.

Visualización – El océano de la abundancia

Su conciencia de la prosperidad no depende del dinero; es el dinero que hacia usted afluye lo que depende de su conciencia de la prosperidad.
A medida que usted pueda concebir un aflujo mayor, más será lo que llegue a su vida.
Una visualización que me gusta es imaginarme de pie en la playa, mirando la vastedad del océano con pleno conocimiento de que ese océano es la abundancia que está disponible para mí. Mírese las manos y vea qué tipo de recipiente sostienen. ¿Una cucharilla, un dedal agujereado, un vaso de papel, una taza, un vaso de whisky, una jarra, un cubo, una bañera de bebé… o quizás usted tiene una cañería que lo conecta con ese océano de abundancia? Mire a su alrededor y fíjese que por más personas que haya, y sean cuales fueren los recipientes que tengan, hay de sobra para todos. Usted no puede despojar a nadie, ni nadie puede despojarlo. Y por más que hagan no podrán agotar el océano. Su recipiente es su conciencia, y siempre puede cambiarlo por uno mayor. Haga con frecuencia este ejercicio para obtener una sensación de expansión y de oferta ilimitada.
Abra los brazos
Por lo menos una vez al día, me siento con los brazos extendidos a los costados y digo: “Estoy abierta para todo el bien y toda la abundancia del Universo”. Eso me da una sensación de expansión.
El Universo sólo puede darme aquello de lo que tengo conciencia, y siempre puedo crear más en mi conciencia. Es como un banco cósmico, donde hago ingresos mentales incrementando la conciencia que tengo de mi propia capacidad creadora. La meditación, los tratamientos y las afirmaciones son ingresos mentales. Es menester crearnos el hábito de hacer a diario ese tipo de ingresos.
No basta simplemente con tener más dinero. Lo importante es disfrutar de él. Usted, ¿se permite sentir placer con el dinero? Si no, ¿por qué no? Una parte de todo lo que ingresa puede dedicarla al puro placer. La semana pasada ¿Hizo con su dinero algo que le gustara? ¿Por qué no? ¿Qué antigua creencia se lo estaba impidiendo? Renuncie a ella.
El dinero no tiene por qué ser un asunto serio en su vida. Póngalo en la perspectiva adecuada. Es un medio de intercambio y nada más. ¿Qué haría usted, y qué tendría, si no necesitara dinero?
Jerry Gilíes, el autor de Money Love (Amor al dinero), uno de los mejores libros sobre este tema que he leído, sugiere que nos impongamos una “multa a la pobreza”. Cada vez que pensemos o digamos algo negativo sobre nuestra situación monetaria, cobrémonos cierta cantidad y dejémosla aparte. Al finalizar la semana, tenemos que gastar ese dinero en algo que nos dé placer.
Es menester desempolvar nuestros conceptos sobre el dinero. He comprobado que provoca menos resistencias un seminario sobre la sexualidad que sobre el dinero. La gente se enoja muchísimo cuando se cuestionan sus creencias referentes al dinero. Incluso las personas que acuden al seminario porque necesitan desesperadamente llegar a tener más dinero se enfurecen cuando intento hacerles cambiar las creencias que las limitan.
“Estoy dispuesto a cambiar.” “Estoy dispuesto a renunciar a mis antiguas creencias negativas.” A veces tenemos que trabajar mucho con estas dos afirmaciones para poder abrir un espacio desde donde empezar a crear la prosperidad.
Es preciso que nos liberemos de la mentalidad del “ingreso fijo”. No ponga límites al Universo insistiendo en que usted tiene “solamente” cierto salario o nivel de ingresos. Ese salario o esos ingresos son un canal; no son su fuente. Su provisión viene de una única fuente, que es el Universo.
Hay un número infinito de canales, y debemos abrirnos a ellos. Debemos aceptar en nuestra conciencia que esa provisión puede provenir de cualquier parte, y de todas partes. Entonces, cuando andemos por la calle y nos encontremos una moneda, le daremos las gracias a la fuente. Quizás el don sea pequeño, pero el hecho de haberlo recibido significa que nuevos canales están empezando a abrirse. “Me abro para recibir nuevas fuentes de ingresos.” “Ahora recibo mi bien tanto de fuentes habituales como inesperadas.”
“Soy un ser ilimitado que acepta de forma ilimitada los bienes provenientes de una fuente ilimitada.”
Regocíjese por los gérmenes de un comienzo nuevo
Cuando trabajamos para incrementar la prosperidad, lo que ganamos concuerda siempre con lo que consideramos nuestros merecimientos. Una escritora vino a verme con el fin de aumentar sus ingresos, y una de sus afirmaciones era: “Estoy ganando mucho dinero como escritora”. Tres días después de empezar a trabajar conmigo, entró en la cafetería donde solía desayunar, se sentó y comenzó a escribir. Entonces se le acercó el dueño a preguntarle si era escritora, y si querría hacer algo para él. Después le trajo varias tarjetitas del establecimiento y le pidió que escribiera en ellas: “Plato combinado especial: 3, 95 dólares”. A cambio de ello, le sirvió el desayuno gratuitamente.
Aquella pequeñez hizo que mi dienta advirtiera el comienzo de su cambio de conciencia, tras lo cual empezó a vender bien sus libros.

Reconozca la prosperidad

Empiece a reconocer la prosperidad allí donde la vea, y a alegrarse de ella. Un conocido predicador evangelista de la ciudad de Nueva York recuerda que en su época de pobreza solía pasar, a pie, junto a buenos restaurantes, casas y automóviles lujosos y tiendas elegantes, diciendo en voz alta: “Todo esto es para mí, todo esto es para mí”. Permítase sacar placer de toda clase de mansiones suntuosas, bancos, grandes almacenes, establecimientos de lujo… y, ¿por qué no?, también yates. Reconozca que todo eso es parte de su abundancia, y recuerde que usted está incrementando su conciencia para poder participar de esas cosas si así lo desea. Si ve gente bien vestida, dígase: “¡Qué maravilla que tenga semejante abundancia! Realmente, hay de sobra para todos”.
No queremos solamente el bien de los demás. Queremos también nuestro propio bien.
Sin embargo, no somos dueños de nada. Sólo usamos nuestra posesiones durante cierto tiempo, hasta que pasan a otra persona. Hay posesiones que pueden quedar en una familia durante varias generaciones, pero eso también tiene su final. En la vida hay un ritmo y una fluencia naturales. Las cosas vienen y se van. Y creo que cuando algo se va, es sólo para dejar lugar a algo nuevo y mejor.
Acepte los cumplidos
Muchísimas personas quieren ser ricas, y, sin embargo, no quieren aceptar un cumplido. Conozco a actores y actrices que quieren llegar al “estrellato” y, sin embargo, no saben aceptar un cumplido sin encogerse.
Los cumplidos son donaciones de prosperidad y hay que aprender a aceptarlos con naturalidad y gracia. Cuando era niña, mi madre me enseñó a sonreír y dar las gracias cuando me hacían un cumplido o un regalo, y esa costumbre me ha beneficiado durante toda la vida.
Mejor aún es aceptar el cumplido y devolverlo, para que la otra persona se sienta también como si le hubieran hecho un regalo. Es una manera de mantener en marcha el intercambio de bienes.
Regocíjese de la abundancia que representa despertarse cada mañana frente a la experiencia de un nuevo día. Alégrese de vivir, de estar sano, de tener amigos, de ser creativo, de ser un ejemplo viviente de la alegría de vivir. Viva con su conciencia a tope, y disfrute con el proceso de su transformación.
En la infinitud de la. vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero.
Formo parte del Poder que me ha creado, y me abro totalmente para recibir la abundante comente de prosperidad que me ofrece el Universo.
Mis necesidades y deseos me satisfacen todos sin haberlo pedido siquiera.
Con la guía y la protección de lo Divino, elijo siempre aquello que me beneficia.
Me regocijan los éxitos ajenos, porque sé que hay de sobra para todos.
Constantemente aumento mi conciencia de la abundancia y esto se refleja en ingresos cada vez mayores.

Mi bien proviene de todos y de todas partes.
Todo está bien en mi mundo.

Louise L. Hay

Extracto del libro: Usted puede sanar su vida por Louise Hay.

12 maneras para quererse a uno mismo…

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He descubierto que sólo hay una cosa que cura todos los problemas, y es: quererse a uno mismo. Cuando la gente comienza a amarse a sí misma, cada día más, sus vidas mejoran de una manera increíble. Se sienten mejor. Consiguen los trabajos que desean. Tienen el dinero que necesitan. Sus relaciones positivas mejoran, o las negativas se disuelven y comienzan otras nuevas.
Amarse a uno mismo es una aventura maravillosa, es como aprender a volar. Imagínate que todos tuviéramos el poder de volar a nuestro antojo… ¡Qué emocionante sería! Comencemos a amarnos a nosotros mismos ahora.

12 consejos para aprender a amarse a uno mismo:

  1. Deja la crítica. La crítica nunca cambia nada. Niégate a criticarte a ti mismo. Aceptate tal y como eres. Todo el mundo cambia. Cuando te criticas a ti mismo, tus cambios son negativos. Cuando te aprueba a tí mismo, los cambios son positivos.
  2. Perdonate a ti mismo. Deja que el pasado se vaya. Lo hiciste lo mejor que pudiste en el momento en el entendimiento, con la conciencia y el conocimiento que tenías . Ahora  estás creciendo y cambiando, y vivirás la vida de manera diferente.
  3. No te asustes. Deje de aterrorizarte a ti mismo con tus pensamientos. Es una manera terrible de vivir. Busca una imagen mental que te da placer, y cambia inmediatamente tu pensamiento aterrador por un pensamiento placentero.
  4. Se amable,  gentil y paciente. Se amable contigo mismo. Sé gentil contigo mismo,  Se paciente contigo mismo a medida que aprendes las nuevas formas de pensar. Date un capricho como lo harías con alguien que realmente amas .
  5. Se amable con tu mente. Odiarte a tí mismo sólo es odiar a tus propios pensamientos. No te odies a ti mismo por tener los pensamientos. Sólo cambialos suave y progresivamente.
  6. Felicítate. La crítica  rompe el espíritu. La felicitación anima a seguir. Felicítate tanto como sea posible. Di  lo bien que lo estás haciendo con cada pequeña cosa.
  7. Mantente. Encuentra maneras de apoyarte. Se fuerte para pedir ayuda cuando la necesites. Permite a tus amigos que te ayuden.
  8. Se cariñoso con tus patrones negativos. Reconoce que los has creado para satisfacer una necesidad. Ahora estás encontrando formas nuevas y positivas para satisfacer esas necesidades. Así que amorosamente libera los viejos patrones negativos.
  9. Cuida tu cuerpo. Aprende sobre nutrición. ¿Qué tipo de combustible necesita tu cuerpo para tener energía y vitalidad óptimas? Aprende sobre el ejercicio. ¿Qué tipo de ejercicio le gusta a tu cuerpo? Aprecia y reverencia el templo en el que vivimos.
  10. Haz un trabajo de espejo. Mírate a los ojos con frecuencia en el espejo. Expresa en voz alta este creciente sentimiento de amor que sientes por ti mismo. Perdónate mientras te miras en el espejo. Habla con tus padres mientras te miras en el espejo. Perdónalos, también. Al menos una vez al día, por ejemplo, ” Te quiero, te quiero de verdad!”
  11. Quiérete… Hazlo ahora. No esperes hasta que estés bien, o pierdas peso, o consegas un nuevo trabajo, o encuentres una nueva relación. Comienza ahora y hazlo lo mejor que puedas.
  12.  Diviértete. Acuérdate de las cosas que te hacían feliz de niño. Incorporarlos a tu vida ahora. Encuentra una manera de divertirte con todo lo que haces . Déjate expresar la alegría de vivir. Sonríe. Ríe. Alégrate, ¡y el universo se alegrará contigo!

                                                                                                                                                               Louise L. Hay

Cómo amarse a uno mismo.

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Afirmación: «Me dispongo a amarme y a apreciarme».

Cuando hablo del amor a uno mismo, algunas personas creen que me refiero a ser vanidoso y engreído. Eso no tiene nada que ver con el amor a uno mismo. La vanidad y la presunción son manifestaciones de la carencia de autoestima. Ciertamente, a todos nos gusta tener buen aspecto, pero cuando la preocupación por nuestra apariencia física es excesiva, significa que  no  nos  consideramos  lo  bastante  valiosos  tal  como  somos.  Nos sentimos inseguros y tratamos de hacernos aceptables. Abrillantar la superficie nunca resulta, porque supeditamos nuestra valía personal a nuestra apariencia exterior, siempre cambiante. Sin embargo, nuestro valor como personas no tiene nada que ver con nuestro aspecto externo, sino que se fundamenta en cuánto nos amamos a nosotros mismos.

Sentir amor por nosotros mismos, en realidad es muy sencillo. Significa optar por sentirnos a gusto en nuestra propia compañía y por cuidarnos. Una vez realizamos esta opción, todo lo demás se coloca en su lugar con facilidad. El amor a uno mismo significa descargarnos del autocastigo, perdonarnos a nosotros mismos, dejar atrás el pasado, hacernos sentir

«bien». Significa aprobarnos, disfrutar, pasarlo bien. Significa amarnos tal como  somos,  mostrarnos  amables  y  cariñosos  con  nosotros  mismos mientras seguimos nuestro proceso de crecimiento.

Cómo amar a los demás

Aceptándolos como son. Dejándoles ser ellos mismos. Dejando que se encarguen  de  su  propio  proceso  de  crecimiento.  No  hay  manera  de aprender por otro. Si su comportamiento es perjudicial para nosotros, podemos evitar su presencia, y eso estará bien, no habremos hecho nada malo. Tenemos que amarnos lo suficiente para que no nos manipulen las personas autodestructivas. Si hay mucha gente negativa en nuestra vida, es preciso que descubramos qué pauta hay en nuestro interior que atrae hacia nosotros a estas personas.

Cuando cambiamos, cuando abandonamos nuestra vieja pauta y nos comportamos de un modo diferente, los demás también hacen cambios en su forma de relacionarse con nuestra nueva personalidad, o bien se van de nuestra vida y así dejan que otras personas puedan entrar en ella, personas que nos aprecien. Suceda lo que suceda, siempre es positivo que nos amemos y aceptemos a nosotros mismos.

Otro  instrumento  poderoso  para  sanar  una  relación,  sea  familiar, laboral, eventual o íntima, es la «bendición con amor». Cuando alguien esté haciendo algo que tras torne la armonía de tu vida, bendícelo con amor. Lo puedes hacer de varias formas. Puedes decir: «Te bendigo con amor y pongo armonía en esta situación», o: «Te bendigo con amor, te libero y te dejo ir», o: «Te libero por tu bien».

Cuando hacemos esto con constancia, algo sucede en el lado invisible de la vida y la situación cambia para mejorar. He visto cómo este procedimiento cura relaciones de todo tipo. Jefes que se muestran agradables, familiares que manifiestan cariño, personas difíciles que se van, relaciones íntimas que se vuelven sinceras. Los que hemos practicado esta bendición con amor estamos encantados con los resultados.

Lo que yo creo

Creo que todos los acontecimientos que nos han sucedido en nuestra vida  hasta  este  momento  han  sido  creados  por  los  pensamientos  y creencias  que   hemos  tenido  en  el  pasado.  Los  pensamientos   son poderosos; los pensamientos son creativos. Nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Esta es una ley de la naturaleza que estamos comenzando a comprender y practicar. Sin embargo, hemos estado oyendo el mensaje durante mucho tiempo.

Mi  filosofía  es  en  realidad  muy  sencilla,  demasiado  sencilla  para algunas personas. No obstante, la he visto funcionar una y otra vez. He aquí algunos de los puntos principales:

  1. 1. Lo que damos recibimo Siempre. Este mensaje es conocido desde hace mucho tiempo. Recordemos la Regla de Oro: «Comportaos con los demás como queréis que se comporten con vosotros». Esta regla no fue creada para producir sentimientos de culpa. Es una ley de la naturaleza que también vale para las pautas de nuestros pensamientos. Si juzgamos, si criticamos, aunque sea sólo en pensamiento, también seremos juzgados y criticados. Si amamos incondicionalmente, atraeremos a personas que nos darán el mismo amor y la misma aceptación incondicionales. Los pensamientos de odio atraen pensamientos y actos de odio. Los pensamientos de celos atraen carencia y pérdida. Por otro lado, los pensamientos de perdón atraen curación y prosperidad. Los pensamientos de amor y de alegría atraen no sólo amor, sino también bienes increíbles, más de lo que somos capaces de imaginar, y estos bienes reflejan nuestros nuevos pensamientos sobre lo que creemos merecer.
  2. 2. Lo que creemos de nosotros mismos y de la vida se convierte en realidad. Por eso es tan importante revisar lo que creemo Demasiado a menudo se trata de creencias restrictivas que hemos heredado de nuestros padres o de la sociedad en que vivimos. Muchas veces pido a mis clientes que se sienten sosegadamente, hagan una lista de los aspectos de la vida que consideran más importantes y escriban a continuación las creencias que tienen sobre cada uno de ellos. Por ejemplo, escribe qué piensas de:

los hombres

las mujeres el amor

el sexo la salud

tu cuerpo la escasez

la prosperidad

el envejecimiento el trabajo

el éxito

Dios

Es sorprendente cuántas de nuestras creencias se formaron alrededor de los cinco años de edad. Ciertamente no todas son adecuadas para vivir nuestra vida actual, de modo que resulta muy útil hacer una limpieza mental periódica.  Como todas las creencias  son el fruto de una opción,  ahora podemos elegir aquellas que nos apoyen y nos sustenten al máximo.

  1. 3. Nuestros pensamientos son creativo Esta es la ley de la naturaleza más importante que necesitamos conocer. Un pensamiento aislado no tiene mayor importancia, pero los pensamientos son como las gotas de agua: se acumulan. Si seguimos pensando los mismos pensamientos durante mucho tiempo, se convierten  en  charcos,  lagunas,  lagos  u  océanos.  Si  son positivos, podemos flotar por los océanos de la vida. Si son negativos, podemos ahogarnos en un mar de negatividad y desesperación. ¿Cuál es tu actitud normal cuando te despiertas por la mañana? ¿Es una actitud de pesimismo y tristeza? Entonces esa será la clase de día que te espera. ¿Es una actitud de esperanza, amor y fe? Esa será la nota dominante de tu día, una   atmósfera   que   te   aportará   todo   lo   que   necesitas.   Siéntate tranquilamente durante unos momentos; fíjate en el curso de tus pensamientos. ¿Realmente deseas tener el tipo de vida que te producirán estos  pensamientos?  Comienza  a  elegir  conscientemente  pensamientos que te ofrezcan sustento y apoyo.
  2. 4. Somos dignos de que nos amen. Todo Tú y yo. No tenemos que merecer el amor.  No  tenemos  que  ganarnos  el  derecho  a  respirar; respiramos porque existimos. Somos dignos de recibir amor porque existimos. Tenemos que saber eso y convertirlo en realidad en nuestra vida. También somos dignos de nuestro propio amor. No permitas que las opiniones negativas de tus padres ni los prejuicios de moda en la sociedad oscurezcan tu luz. La realidad de tu ser es que eres una persona capaz de amar y digna de ser amada. Sin embargo, es preciso que aceptes este concepto para que sea verdadero en tu vida. Recuerda: tus pensamientos crean tu realidad. Lo que los demás piensen o digan no tiene nada que ver con tu autovaloración. Di ahora mismo: «Soy una persona digna de amor».
  3. 5. La autoaprobación y la autoaceptación son la clave de los cambios positivos. Cuando estamos enfadados con nosotros mismos, cuando juzgamos  y  criticamos  todo  lo  que  hacemos,  cuando  nos  insultamos, estamos emitiendo vibraciones muy negativas, y entonces nuestra vida no funciona. Se trata simplemente de una antigua costumbre y no se fundamenta en la verdad. ¿Cómo podemos esperar que los demás nos amen y nos acepten si nosotros mismos no nos amamos ni nos aceptamos?

«Me amo y me acepto exactamente tal como soy»: este pensamiento es muy poderoso y te ayudará a crear un mundo de alegría.

  1. 6. Podemos liberarnos del pasado y perdonar a todo el mundo. El pasado sólo existe en nuestra mente. Aferrarnos a viejas heridas es castigarnos ahora por algo que otra persona hizo hace mucho tiempo. Eso no tiene ningún sentido. Demasiado a menudo nos encerramos a nosotros mismos en una cárcel de engreído resentimiento, y esa es una terrible forma de vivir. Puedes liberarte. Perdonar no significa aprobar el mal comportamiento; significa dejar de estar «atascados» en una situación, liberarnos de ella con el fin de no recrear una experiencia similar. Todos nos comportamos de la mejor manera que podemos en cada momento, con el entendimiento, la conciencia y el conocimiento que tenemos. Abandonar el resentimiento y reemplazarlo por comprensión es liberarno El perdón es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.
  2. 7. El perdón abre la puerta al amor. El amor es el objetivo. El amor incondiciona ¿Cómo llegar a él? A través de la puerta  del perdón. El perdón es como las muchas capas de la cebolla: conviene comenzar por las cosas que nos resulta más fácil perdonar, y avanzar poco a poco hacia las heridas más importantes a medida que vamos adquiriendo más práctica y vamos confiando cada vez más en el proceso. Saquemos las capas de las heridas una a una, hasta llegar a un nivel más profundo de comprensión. Allí encontraremos al amor esperándonos. El perdón y el amor van tomados de la mano.
  3. 8. El amor es la fuerza curativa más poderosa que existe. El mayor estímulo de nuestro sistema inmunitario es el amor por nosotros mismo No podemos curarnos ni alcanzar la plenitud en una atmósfera de odio. A medida que aprendemos a amarnos nos hacemos poderosos. El amor nos hace abandonar el papel de víctima para adquirir el de ganador. El hecho de amarnos a nosotros mismos atrae a nuestra vida la ayuda que necesitamos en nuestro camino de curación. Las personas que se sienten bien consigo mismas son naturalmente atractivas para los demás.
  4. 9. Basta con estar dispuesto No es preciso esperar a saber «cómo» hacer todas estas cosas. Lo único que necesitamos es querer hacerlas, estar dispuestos. Nuestros pensamientos son creativos. Pensar: «Quiero dejar de emitir juicios, o aprender a perdonar, o amarme tal como soy» es introducir un pensamiento en el Universo. A medida que uno repite el pensamiento, éste activa la ley de atracción, y uno descubre a su alrededor caminos para llegar a conseguir exactamente eso. El Universo nos ama y está siempre dispuesto a ayudarnos a manifestar cuanto escojamos pensar y creer. Estemos, pues, dispuestos a llevar una vida feliz.

Cuando tengas claros todos estos conceptos, tal vez te convenga leer mis diez pasos para amarse a uno mismo. Los he utilizado desde que empecé  mi  trabajo,  y  me  han  sido  de  enorme  utilidad.  Son  aún  más sencillos  que  los  que  acabo  de  exponer.  Recuerda  que  amarse  a  uno mismo es algo muy simple.

Amar Sin Condicione s* * * Louise Hay

 

La Rabia

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  RABIA

La rabia es la emoción más ‘caliente’ y pasional. La rabia puede ser activada de diversas maneras, pero su antecedente principal es el control, sea físico o psicológico.

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Hay mucha rabia contra las enfermedades que ponen en peligro la vida, contra la enfermedad en sí.

La gente se pregunta: «¿Por qué yo?».

A menudo la enfermedad saca a relucir viejas rabias que han estado soterradas durante años. Rabia contra nuestros padres por menospreciarnos cuando éramos niños o adolescentes, o porque nos rechazaron cuando no realizamos sus sueños. Luego está la rabia contra los amigos y amantes que no nos apoyan como querríamos.

Son tantos al parecer los que no comprenden… Sentimos rabia contra nosotros mismos por crear las condiciones que permitieron a la enfermedad apoderarse de nuestro cuerpo. Nos sentimos impotentes y desamparados. Sentimos rabia por tener que depender de otros, y al ver morir a amigos y seres queridos. Hay mucha rabia contra los médicos, porque no saben realmente qué hacer y muchas veces, con cruel insensibilidad, nos sentencian a muerte. Sentimos rabia por el enorme coste económico de los tratamientos y fármacos que no nos sanan, y contra el personal sanitario por no hacer más.

Sentimos muchísima rabia, furia y desamparo. ¿Qué hacer con todos estos sentimientos tan intensos? ¿Cómo manejar la rabia de forma positiva? Tragárnosla y dejar que se instale en nuestro cuerpo no aportará nada a nuestra curación. Debemos dejar salir estos sentimientos. Podemos hacer varias cosas. Podemos hablar con las personas con las cuales estamos enfadados y liberar así nuestros sentimientos, pero demasiado a menudo nos resulta imposible hacerlo. Entonces buscamos otros métodos.

Pateamos almohadones, golpeamos la cama, lloramos y gritamos en el coche o sobre la almohada, damos puñetazos a un saco de arena en el gimnasio, o bien corremos o jugamos al tenis. Podemos meditar y dejar fluir libremente nuestra rabia, y luego perdonarnos a nosotros mismos y a los demás. Podemos hablar o chillar frente al espejo. Siempre que sintamos rabia contra otra persona durante la meditación o en el ejercicio con el espejo, tenemos que terminar perdonándola, diciéndonos que lo que realmente deseamos es su amor y su aprobación. Si no lo hacemos así, entonces el ejercicio será sólo una afirmación negativa que no nos aportará curación. Hay diferencia entre liberarse de viejas- rabias y sólo revivirlas.

El acto de perdonar nos sirve para olvidarlas. Ejercicio para la rabia He aquí un ejercicio cuya finalidad es dejar que se vaya la rabia que sentimos tan a menudo: Mírate a los ojos en el espejo. Contémplate a ti o ve a la persona que 31 crees que te ha hecho daño. Siente toda la rabia que te invade. Comienza a decirle a esa persona todo aquello por lo cual te has enojado tanto. Manifiesta toda la rabia que te sea necesaria.

Podrías decir algo así:

1. Me enfadé contigo porque…

2. Me ha dolido mucho que tú …

3. Tengo mucho miedo porque…

4. Con toda franqueza, lo que me gustaría hacerte es…

Sácale todo.

Cuando hayas terminado de expresar tu enfado con esa persona, di más o menos:

5. Bueno, pues, ya está, eso es todo.

6. Te libero y te dejo ir.

7. ¿Cuál de mis creencias ha originado esto?

8. ¿Qué creencia podría cambiar para dejar de sentir tanta rabia?

Del Libro Amar Sin Condiciones * * * Louise Hay

Amar al niño interior…….

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Si no puedes intimar con otras personas, es porque no sabes cómo intimar con tu propio niño interior. El pequeño que hay dentro de ti está dolido y asustado. Ayuda y acompaña a tu niño.
Uno de los asuntos más importantes que necesitamos comenzar a abordar es la curación del olvidado niño interior. Muchos de nosotros nos hemos pasado demasiado tiempo sin hacer caso de nuestro propio niño interior.
Tengas la edad que tengas, hay en tu interior un pequeño que necesita amor y aceptación. Si eres una mujer, por muy independiente que seas, tienes en tu interior a una niña muy vulnerable que necesita ayuda; si eres un hombre, por muy maduro que seas, llevas de todas formas un niño dentro que tiene hambre de calor y afecto. 
Cada edad que has vivido está dentro de ti, dentro de tu conciencia y de tu memoria. Cuando éramos niños y las cosas iban mal, solíamos pensar que algo no funcionaba bien en nosotros, que teníamos algo malo dentro. Los niños piensan que si pudieran hacer las cosas bien, sus padres (o quien sea) les amarían y no les castigarían ni les pegarían.
Así pues, siempre que el niño o la niña desea algo y no lo obtiene, piensa: «No valgo lo suficiente. Soy anormal, un retrasado». Entonces, cuando nos hacemos mayores rechazamos ciertas partes de nosotros mismos.
A estas alturas de nuestra vida, ahora mismo, es necesario que empecemos a hacernos íntegros y a aceptar cada parte nuestra: la que hacía el tonto, la que se divertía, la que se asustaba, la que era estúpida y boba, la que llevaba la cara sucia. Todas y cada una de nuestras partes.
Creo que por lo general nos desconectamos, nos cerramos, alrededor de los cinco años. Tomamos esa decisión porque pensamos que algo no funciona bien en nosotros y ya no queremos tener nada que ver con ese niño o niña que somos.
También llevamos a nuestros padres dentro. Tenemos en nuestro interior al niño y a sus padres. La mayor parte del tiempo el padre (o la madre) reprende al niño, casi sin parar. Si prestas atención a tu diálogo interno, podrás oír el sermón. Podrás escuchar cómo papá o mamá le dice al niño que está haciendo algo mal o que no sirve para nada.
Lógicamente, entonces comenzamos una guerra con nosotros mismos; empezamos a criticarnos de la misma forma en que éramos criticados: «Eres un estúpido», «No sirves para nada», « Otra vez la has fastidiado». Se convierte en costumbre. Cuando nos hacemos adultos, la mayoría de nosotros no hacemos el menor caso de nuestro niño interior, o lo criticamos igual como nos criticaban. Continuamos con la pauta una y otra vez.
John Bradshaw, autor de varios libros maravillosos sobre cómo sanar al niño interior, dijo una vez que cuando llegarnos a adultos llevamos dentro 25.000 horas de cintas grabadas con la voz de nuestros padres. ¿Cuántas horas de esas cintas crees que te dicen que eres un ser maravilloso? ¿Cuántas te dicen que te aman y que eres inteligente y brillante? ¿O que eres capaz de ser lo que desees ser y que cuando seas mayor serás una gran persona? En realidad, ¿cuántas horas de esas cintas te dicen«No, no, no» en todas sus formas?
No es nada extraño que nos pasemos la vida diciéndonos «no» y «debería». Lo que hacemos no es otra cosa que imitar a esas viejas cintas. Sin embargo, son sólo cintas, no la realidad de nuestro ser. No son la verdad de nuestra existencia. Son sólo grabaciones que uno lleva dentro, y se pueden muy bien borrar o volver a grabar.
Cada vez que digas que estás asustado, comprende que es tu niño interior el que está asustado. El adulto en realidad no tiene miedo; sin embargo, el adulto no está ahí para confortar al niño. El adulto y el niño necesitan entablar amistad, hablar el uno con el otro de todo lo que haces. Sé que puede parecer tonto, pero da resultado. Haz saber a tu niño que pase lo que pase nunca le vas a volver la espalda ni a abandonarle. Siempre estarás allí para acompañarle y amarle.
Si cuando eras pequeño tuviste una mala experiencia con un perro, por ejemplo, digamos que te asustó o incluso que te mordió, tu niño interior tendrá miedo de los perros, aunque tú seas un adulto grande y corpulento. Es posible que veas a un perro pequeño en la calle y que tu niño interior reaccione aterrado: « ¡Un perro! Me va a hacer daño». Ésta es una fantástica oportunidad para que tu padre interior le diga al niño: «No pasa nada. Ahora soy adulto. Yo cuidaré de ti. No dejaré que el perro te haga daño. Ya no tienes por qué tener miedo». De esta forma comenzarás a hacer de padre con tu niño.
La curación de las viejas heridas
He descubierto que el trabajo con el niño interior es sumamente útil para curar las heridas del pasado. No siempre conectamos con los sentimientos del asustado pequeño que llevamos dentro. Si en tu infancia sentiste mucho miedo y angustia, y ahora te castigas mentalmente, continúas tratando a tu niño interior de la misma forma. Sin embargo, él no tiene ningún otro Sitio adonde ir. Es necesario que superes las limitaciones de tus padres. Necesitas comunicarte con el pequeño, que se siente perdido. Tu niño interior necesita saber que tú lo amas.
Tómate un momento ahora mismo y dije que te interesas por él: «Te quiero. Me importas. De verdad te quiero». Tal vez le has estado diciendo esto a la persona adulta que llevas dentro. De modo que empieza a decírselo también a tu niño. Imagínate que le coges la mano y ambos vais a todas partes juntos durante unos días. Verás las felices y alegres experiencias que podéis tener.
Necesitas comunicarte con esa parte de ti mismo. ¿Qué mensajes deseas escuchar? Siéntate en silencio, cierra los ojos y habla con tu niño interior. Si te has pasado 62 años sin hablar con él, es posible que tengas que insistir unas cuantas veces para que el niño realmente crea que quieres hablarle. Insiste: «Deseo hablar contigo. Deseo verte. Deseo amarte». Finalmente lograrás la comunicación. Es posible que veas al niño dentro de ti, que lo sientas, que lo escuches.
La primera vez que hables con tu niño interior puedes comenzar por pedirle disculpas. Dile que lamentas no haber hablado con él o haberle reprendido durante todos estos años. Dije que deseas compensar todo el tiempo que habéis estado separados. Pregúntale qué puedes hacer para hacerle feliz, y de qué tiene miedo. Pregúntale qué desea él de ti.
Empieza con preguntas sencillas; obtendrás respuestas.«Qué puedo hacer para hacerte feliz? ¿Qué te gustaría que hiciéramos hoy?» Por ejemplo, le puedes decir: «Me gustaría salir a caminar, ¿qué deseas tú?». El niño puede contestar: «Ir a la playa». Así habrá comenzado la comunicación. 
Persevera. Si te puedes tomar unos instantes cada día para comunicarte con el pequeño que llevas en tu interior, la vida te va a resultar muchísimo mejor.
Cómo comunicarse con el niño interior
Puede que algunos de vosotros ya estéis trabajando con vuestro niño interior. Hay muchos libros y se organizan muchos talleres y conferencias sobre este tema. Al final del libro encontraréis una lista de títulos para estudios más avanzados.
John Pollard III ha escrito un libro excelente, Self-Parenting [Ser tu propio padre], con muchos ejercicios y actividades maravillosos que se pueden realizar con el propio niño interior; te recomiendo que lo leas. Como he dicho anteriormente, hay muchísima ayuda en este aspecto. No estás solo y desamparado, pero necesitas pedir ayuda para obtenerla.
Otra sugerencia que te hago es que busques una fotografía tuya de cuando eras niño. Mira la foto. ¿Ves a un niño desgraciado? ¿Ves a un niño feliz? Veas lo que veas, comunícate con él. Si ves a un niño asustado, haz algo para tranquilizarlo. Busca varias fotos de tu infancia y habla con el niño de cada foto.
Es muy útil hablar con el propio niño interior frente al espejo. Si tenías un sobrenombre cuando eras niño, utilízalo. Ten pañuelos a mano. Te sugiero que te sientes frente al espejo, porque si te quedas de pie saldrás corriendo por la puerta. Es mejor que te sientes con una caja de pañuelos y empieces a hablar.
Otro ejercicio que puedes hacer es comunicarte con él mediante la escritura. Aflorará también muchísima información, Usa dos bolígrafos o rotuladores de colores distintos. Con uno de ellos en la mano dominante escribe una pregunta. Con el otro en tu otra mano haz que el niño escriba la respuesta. Es un ejercicio fascinante. Cuando escribe la pregunta el adulto cree que conoce la respuesta, pero cuando coge el bolígrafo con la mano no dominante, la respuesta suele resultar distinta a la esperada.
También podéis dibujar juntos. A muchas personas probablemente les encantaba dibujar y pintar en su infancia, hasta que les dijeron que debían ser limpias y ordenadas y no dibujar o pintar fuera de los márgenes. De modo que empieza a dibujar nuevamente. Utiliza tu mano no dominante para dibujar una imagen de algún acontecimiento que acaba de suceder. Observa cómo te sientes. Hazle una pregunta a tu niño interior, déjalo que dibuje con tu mano no dominante, y ve qué dibuja.
Si te es posible, reúnete con un pequeño grupo de amigos, o con un grupo de apoyo, para trabajar juntos con estas ideas. Por ejemplo, podéis hacer que vuestros niños dibujen y después sentaros alrededor y analizar atentamente el significado de los dibujos. La información que se obtiene de este modo puede ser increíblemente reveladora.
Juega con tu niño interior. Haz cosas que le gusten a tu niño. ¿Qué te gustaba de verdad hacer cuando eras pequeño? ¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste? Con demasiada frecuencia el padre o la madre que llevamos dentro nos impiden divertirnos porque no es cosa de adultos. Así pues, tómate el tiempo necesario y diviértete. Haz las cosas tontas que hacías cuando eras niño, como saltar sobre montones de hojas o pasar corriendo bajo el chorro de agua de la manguera. Observa a los niños cuando juegan. Te traerá recuerdos de los juegos que jugabas.
Si deseas más diversión en tu vida, comunícate con tu niño interior y actúa desde ese espacio de espontaneidad y alegría. Verás cómo comienzas a divertirte más, te lo prometo.
¿Fuiste bienvenido cuando naciste? ¿Estaban realmente contentos tus padres de que nacieras? ¿Se mostraron encantados con tu sexo, o deseaban un bebé del sexo opuesto? ¿Te sentiste «deseado»? ¿Se celebró tu llegada? Cualesquiera sean las respuestas, date la bienvenida ahora. Haz una celebración. Dite a ti mismo todas las cosas maravillosas que le dirías a un bebé que llega a su nueva vida.
¿Qué es lo que siempre deseaste que tus padres te dijeran cuando eras pequeño? ¿Qué es lo que siempre quisiste oír y que nunca te dijeron? Muy bien, dile precisamente eso a tu niño. Díselo cada día durante un mes mientras te miras en el espejo. Observa lo que sucede.
Si tus padres eran alcohólicos o te maltrataron de pequeño, puedes meditar y visualizarlos como a personas sobrias y cariñosas. Dale a tu niño lo que desea. Probablemente ha estado privado de ello durante demasiado tiempo. Empieza a visualizar el tipo de vida que te gustaría llevar con tu niño interior. Cuando él se sienta seguro y feliz, podrá confiar en ti. Pregúntale: « ¿Qué tengo que hacer para que confíes en mí?». Lo repito, te quedarás sorprendido ante algunas respuestas.
Si tus padres no te demostraban cariño en absoluto, y te resulta francamente difícil relacionarte con ellos, busca una imagen de lo que te parece que serían una madre y un padre amantes. Coloca las fotos de esos padres cerca de tu foto de cuando eras niño. Crea nuevas imágenes. «Re-escribe» tu infancia si es necesario.
Las creencias que aprendiste cuando eras pequeño aún las tiene tu niño interior. Si tus padres tenían ideas rígidas y tú eres duro contigo mismo y propenso a construir muros a tu alrededor, probablemente tu niño interior continúa conformándose a las normas de tus padres. Si sigues reprendiéndote por cada error, debe de ser bastante terrible para tu niño interior despertar cada mañana. « ¿A causa de qué me va a chillar y regañar hoy?»
Lo que nos hicieron nuestros padres en el pasado es un asunto de su conciencia. Ahora somos nosotros los padres. Nosotros usamos nuestra conciencia. Si continúas negándote a cuidar de tu niño interior, es que estás estancado en un rencor justiciero. Esto invariablemente significa que aún te queda alguien por perdonar. 
Así pues, ¿de qué no te has perdonado? ¿Qué necesitas dejar marchar? Bueno, sea lo que sea, deja que se vaya.
Si no prestamos atención a nuestro niño ahora, y no lo elogiamos, no es culpa de nuestros padres. Ellos hicieron lo que creían que era lo correcto en ese tiempo y ese lugar. Pero ahora, en el momento presente, sabemos lo que podemos hacer para nutrir y criar a nuestro niño interior.
Las personas que han tenido o tienen un animal doméstico saben lo que es llegar a casa y que salga a recibirte a la Puerta. No le importa la ropa que lleves, ni si eres viejo y tienes arrugas, ni cuánto dinero has ganado ese día. Al animal sólo le importa que estás allí. Su amor es incondicional. Haz eso contigo mismo. Emociónate por estar vivo y por estar aquí. Eres la única persona con quien vas a vivir siempre. Mientras no estés dispuesto a amar a tu niño interior, a los demás les resultará difícil amarte a ti. Acéptate sin condiciones y de todo corazón.
Me parece que es muy bueno inventar una meditación para hacer que el niño interior se sienta a salvo. Como yo fui una niña que sufrió incesto, he inventado una maravillosa imagen para mi pequeña.
En primer lugar, tiene un hada madrina idéntica a la Billie Burke de El mago de Oz, porque eso es lo que a ella le gusta. Sé que cuando yo no estoy con ella, está con su hada madrina y está siempre segura. Vive en un ático muy alto y tiene un portero y dos perros grandes, de modo que sabe que jamás nadie le volverá a hacer daño. Cuando logro hacer que se sienta absolutamente segura, entonces yo, como adulta, puedo ayudarle a liberar y olvidar las experiencias dolorosas.
No hace mucho me descentré y estuve llorando durante dos horas. Comprendí que mi niña interior se sentía de pronto dolida y desprotegida. Tuve que decirle que ella no era mala ni había hecho nada mal, sino que era su reacción a algo que había sucedido. De modo que tan pronto como pude hice algunas afirmaciones y medité, sabiendo que allí había un Poder mucho mayor que me apoyaría y me amaría. Después de eso la pequeña ya no se sintió tan sola y asustada.
Además yo tengo una enorme fe en los ositos de felpa. Con mucha frecuencia el osito es nuestro primer amigo. Es nuestro confidente, puesto que uno le puede contar todos sus problemas y secretos y jamás se chiva. Siempre está allí para hacernos compañía. Saca del armario tu osito y haz que tu niño lo coja una vez más.
Sería maravilloso que en los hospitales hubiera ositos en todas las habitaciones para que cuando el niño interior se sienta solo y asustado a media noche, pueda abrazarse a su osito.
Tus muchas partes
Las relaciones son fabulosas, los matrimonios son maravillosos, pero la realidad es que son temporales. En cambio tu relación contigo mismo es eterna. Dura para siempre. Ama a la familia que llevas dentro: el niño o la niña, el padre o la madre, y la adolescente y el joven que hay en medio.
Recuerda que también llevas a tu adolescente en tu interior. Dale la bienvenida. Trabaja con él de la misma forma que lo haces con el niño. ¿Qué dificultades tuviste en tu adolescencia? Hazle preguntas a tu adolescente igual como se las haces a tu niño. Ayúdale a pasar por las amedrentadoras situaciones y los momentos de aprensión de la pubertad. «Corrige» esa época. Aprende a amar a tu adolescente igual Como aprendes a amar a tu niño.
No podemos amarnos y aceptarnos los unos a los otros mientras no amemos y aceptemos a ese niño interior que se siente perdido. ¿Qué edad tiene ese niño? ¿Tres, cuatro, cinco años? Generalmente tiene menos de cinco años, porque es entonces cuando se cierra y se desconecta por la necesidad de sobrevivir.
Coge a tu niño de la mano y ámalo. Crea una vida maravillosa para ti y tu niño. Di: «Estoy dispuesto a aprender a amar a mi niño. Estoy dispuesto». El Universo contestará. Encontrará la forma de curar a tu niño y también de curarte a ti. Si deseamos sanar, tenemos que estar dispuestos a experimentar nuestros sentimientos y a pasar a través de ellos hacia el otro lado y conseguir así la curación. Recuerda, nuestro Poder Superior está siempre disponible para apoyarnos y alentar nuestros esfuerzos.
Fuera como fuese tu primera infancia, buena o mala, tú y únicamente tú estás ahora a cargo de tu vida. Te puedes pasar toda la vida culpando a tus padres y al entorno, pero lo único que conseguirás con eso es mantenerte estancado en hábitos de víctima. Jamás te servirá para conseguir el bien que dices desear.
El amor es la mejor goma de borrar que conozco. El amor borra hasta los recuerdos más dolorosos y profundos, porque penetra más al fondo que ninguna otra cosa. Si tus imágenes mentales del pasado son muy fuertes y te pasas la vida afirmando «Todo es culpa de ellos», te quedarás estancado.

¿Deseas una vida de dolor o una vida de alegría? Mírate a los ojos, y ámate y ama a tu niño interior.

Louise L. Hay

CURANDO AL NIÑO INTERIOR

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Para curar esas partes se requiere regresar a cada etapa del desarrollo para entender cuando y como esos traumas fueron guardados. El siguiente paso sería liberar esa energía guardada. Finalmente, al cambiar esa experiencia en nuestra consciencia, llenando las necesidades de ese niño interior y poniéndonos al día con él, con los recursos actuales y el conocimiento del adulto, podemos eliminar esos bloqueos.

A medida que logramos la liberación de nuestra energía creativa podemos acceder los dones de nuestro centro vital y la expresión de nuestro verdadero yo.

El don que entonces compartimos con el mundo hace que logremos llegar a nuestra misión de eliminar los bloqueos de nuestra consciencia y nuestro centro vital. De esta manera, podemos realizar nuestra misión en el mundo, sin cargas, sin esa maleta tan pesada que nos nulifica la posibilidad de avanzar un paso más en la vida.

Nuestras Relaciones

Cuando nosotros iniciamos un proceso para nuestra superación personal, por Ley se nos darán también las herramientas necesarias para llevarla a cabo. Nada es casualidad, todo lo que nos ayude se nos será dado, libros, programas de t.v y sobre todo, relaciones, amigos, compañeros y hasta nuestra pareja nos puede ayudar en esta lucha por evolucionar.

El estar abiertos a recibir y darnos a la gente nos facilitará el camino, ya no viajaremos solos, ahora tendremos a lado a gente que inconscientemente nos ayudará a superar todos aquellos traumas que nos estorban.

Las relaciones son tareas designadas a traer a colación todas esas energías que no han logrado sanar así como las heridas de nuestra niñez. Por lo tanto, el único camino para crear relaciones saludables y amorosas en nuestro mundo es llevar a cabo nuestro propio trabajo de curación. Nuestras vidas y experiencias son el resultado de las cristalizaciones de nuestro campo aúrico, éste campo contiene la información de la tarea que debe efectuar nuestra alma. Nuestro carácter, personalidad, y los problemas y actitudes disfuncionales en nuestra vida, pueden ser vistos como una magnífica oportunidad para completar la tarea personal que hemos escogido resolver. Las relaciones que son como un reto pueden ser bienvenidas y en última instancia apreciadas por la oportunidad que nos traen de curación y crecimiento.

El Disfraz

Cuando nacemos estamos conectados a ese gran poder de sabiduría espiritual a través de nuestra estrella. Esta conexión nos proporcionaba un sentimiento de completa seguridad y admiración. Durante nuestro proceso de maduración esta conexión empieza a desaparecer. Es substituida por las voces de nuestros padres, voces que hablan de lo correcto e incorrecto, de lo bueno y lo malo.

A medida que esta conexión con nuestro centro vital empieza a desaparecer, nuestra psique infantil substituye esa sabiduría innata con un ego que funciona a través de patrones captados de las voces y acciones de las personas que nos cuidan, esto produce nuestro disfraz actual.

Este disfraz, es la falsa identidad que creamos para agradar y poder amoldarnos a las exigencias que nos hace un medio ambiente que sentimos amenazante y rechazante. Nuestro disfraz, es el resultado de atorarnos en las etapas con-dependientes cuando somos verdadera y totalmente dependientes del mundo externos para poder sobrevivir y conocer nuestra identidad

 

Un bello texto inspirado en lectura de Lousie L. Hay