Archivo de la categoría: Louise L. Hay

Cómo amarse a uno mismo.

Estándar

Afirmación: «Me dispongo a amarme y a apreciarme».

Cuando hablo del amor a uno mismo, algunas personas creen que me refiero a ser vanidoso y engreído. Eso no tiene nada que ver con el amor a uno mismo. La vanidad y la presunción son manifestaciones de la carencia de autoestima. Ciertamente, a todos nos gusta tener buen aspecto, pero cuando la preocupación por nuestra apariencia física es excesiva, significa que  no  nos  consideramos  lo  bastante  valiosos  tal  como  somos.  Nos sentimos inseguros y tratamos de hacernos aceptables. Abrillantar la superficie nunca resulta, porque supeditamos nuestra valía personal a nuestra apariencia exterior, siempre cambiante. Sin embargo, nuestro valor como personas no tiene nada que ver con nuestro aspecto externo, sino que se fundamenta en cuánto nos amamos a nosotros mismos.

Sentir amor por nosotros mismos, en realidad es muy sencillo. Significa optar por sentirnos a gusto en nuestra propia compañía y por cuidarnos. Una vez realizamos esta opción, todo lo demás se coloca en su lugar con facilidad. El amor a uno mismo significa descargarnos del autocastigo, perdonarnos a nosotros mismos, dejar atrás el pasado, hacernos sentir

«bien». Significa aprobarnos, disfrutar, pasarlo bien. Significa amarnos tal como  somos,  mostrarnos  amables  y  cariñosos  con  nosotros  mismos mientras seguimos nuestro proceso de crecimiento.

Cómo amar a los demás

Aceptándolos como son. Dejándoles ser ellos mismos. Dejando que se encarguen  de  su  propio  proceso  de  crecimiento.  No  hay  manera  de aprender por otro. Si su comportamiento es perjudicial para nosotros, podemos evitar su presencia, y eso estará bien, no habremos hecho nada malo. Tenemos que amarnos lo suficiente para que no nos manipulen las personas autodestructivas. Si hay mucha gente negativa en nuestra vida, es preciso que descubramos qué pauta hay en nuestro interior que atrae hacia nosotros a estas personas.

Cuando cambiamos, cuando abandonamos nuestra vieja pauta y nos comportamos de un modo diferente, los demás también hacen cambios en su forma de relacionarse con nuestra nueva personalidad, o bien se van de nuestra vida y así dejan que otras personas puedan entrar en ella, personas que nos aprecien. Suceda lo que suceda, siempre es positivo que nos amemos y aceptemos a nosotros mismos.

Otro  instrumento  poderoso  para  sanar  una  relación,  sea  familiar, laboral, eventual o íntima, es la «bendición con amor». Cuando alguien esté haciendo algo que tras torne la armonía de tu vida, bendícelo con amor. Lo puedes hacer de varias formas. Puedes decir: «Te bendigo con amor y pongo armonía en esta situación», o: «Te bendigo con amor, te libero y te dejo ir», o: «Te libero por tu bien».

Cuando hacemos esto con constancia, algo sucede en el lado invisible de la vida y la situación cambia para mejorar. He visto cómo este procedimiento cura relaciones de todo tipo. Jefes que se muestran agradables, familiares que manifiestan cariño, personas difíciles que se van, relaciones íntimas que se vuelven sinceras. Los que hemos practicado esta bendición con amor estamos encantados con los resultados.

Lo que yo creo

Creo que todos los acontecimientos que nos han sucedido en nuestra vida  hasta  este  momento  han  sido  creados  por  los  pensamientos  y creencias  que   hemos  tenido  en  el  pasado.  Los  pensamientos   son poderosos; los pensamientos son creativos. Nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Esta es una ley de la naturaleza que estamos comenzando a comprender y practicar. Sin embargo, hemos estado oyendo el mensaje durante mucho tiempo.

Mi  filosofía  es  en  realidad  muy  sencilla,  demasiado  sencilla  para algunas personas. No obstante, la he visto funcionar una y otra vez. He aquí algunos de los puntos principales:

  1. 1. Lo que damos recibimo Siempre. Este mensaje es conocido desde hace mucho tiempo. Recordemos la Regla de Oro: «Comportaos con los demás como queréis que se comporten con vosotros». Esta regla no fue creada para producir sentimientos de culpa. Es una ley de la naturaleza que también vale para las pautas de nuestros pensamientos. Si juzgamos, si criticamos, aunque sea sólo en pensamiento, también seremos juzgados y criticados. Si amamos incondicionalmente, atraeremos a personas que nos darán el mismo amor y la misma aceptación incondicionales. Los pensamientos de odio atraen pensamientos y actos de odio. Los pensamientos de celos atraen carencia y pérdida. Por otro lado, los pensamientos de perdón atraen curación y prosperidad. Los pensamientos de amor y de alegría atraen no sólo amor, sino también bienes increíbles, más de lo que somos capaces de imaginar, y estos bienes reflejan nuestros nuevos pensamientos sobre lo que creemos merecer.
  2. 2. Lo que creemos de nosotros mismos y de la vida se convierte en realidad. Por eso es tan importante revisar lo que creemo Demasiado a menudo se trata de creencias restrictivas que hemos heredado de nuestros padres o de la sociedad en que vivimos. Muchas veces pido a mis clientes que se sienten sosegadamente, hagan una lista de los aspectos de la vida que consideran más importantes y escriban a continuación las creencias que tienen sobre cada uno de ellos. Por ejemplo, escribe qué piensas de:

los hombres

las mujeres el amor

el sexo la salud

tu cuerpo la escasez

la prosperidad

el envejecimiento el trabajo

el éxito

Dios

Es sorprendente cuántas de nuestras creencias se formaron alrededor de los cinco años de edad. Ciertamente no todas son adecuadas para vivir nuestra vida actual, de modo que resulta muy útil hacer una limpieza mental periódica.  Como todas las creencias  son el fruto de una opción,  ahora podemos elegir aquellas que nos apoyen y nos sustenten al máximo.

  1. 3. Nuestros pensamientos son creativo Esta es la ley de la naturaleza más importante que necesitamos conocer. Un pensamiento aislado no tiene mayor importancia, pero los pensamientos son como las gotas de agua: se acumulan. Si seguimos pensando los mismos pensamientos durante mucho tiempo, se convierten  en  charcos,  lagunas,  lagos  u  océanos.  Si  son positivos, podemos flotar por los océanos de la vida. Si son negativos, podemos ahogarnos en un mar de negatividad y desesperación. ¿Cuál es tu actitud normal cuando te despiertas por la mañana? ¿Es una actitud de pesimismo y tristeza? Entonces esa será la clase de día que te espera. ¿Es una actitud de esperanza, amor y fe? Esa será la nota dominante de tu día, una   atmósfera   que   te   aportará   todo   lo   que   necesitas.   Siéntate tranquilamente durante unos momentos; fíjate en el curso de tus pensamientos. ¿Realmente deseas tener el tipo de vida que te producirán estos  pensamientos?  Comienza  a  elegir  conscientemente  pensamientos que te ofrezcan sustento y apoyo.
  2. 4. Somos dignos de que nos amen. Todo Tú y yo. No tenemos que merecer el amor.  No  tenemos  que  ganarnos  el  derecho  a  respirar; respiramos porque existimos. Somos dignos de recibir amor porque existimos. Tenemos que saber eso y convertirlo en realidad en nuestra vida. También somos dignos de nuestro propio amor. No permitas que las opiniones negativas de tus padres ni los prejuicios de moda en la sociedad oscurezcan tu luz. La realidad de tu ser es que eres una persona capaz de amar y digna de ser amada. Sin embargo, es preciso que aceptes este concepto para que sea verdadero en tu vida. Recuerda: tus pensamientos crean tu realidad. Lo que los demás piensen o digan no tiene nada que ver con tu autovaloración. Di ahora mismo: «Soy una persona digna de amor».
  3. 5. La autoaprobación y la autoaceptación son la clave de los cambios positivos. Cuando estamos enfadados con nosotros mismos, cuando juzgamos  y  criticamos  todo  lo  que  hacemos,  cuando  nos  insultamos, estamos emitiendo vibraciones muy negativas, y entonces nuestra vida no funciona. Se trata simplemente de una antigua costumbre y no se fundamenta en la verdad. ¿Cómo podemos esperar que los demás nos amen y nos acepten si nosotros mismos no nos amamos ni nos aceptamos?

«Me amo y me acepto exactamente tal como soy»: este pensamiento es muy poderoso y te ayudará a crear un mundo de alegría.

  1. 6. Podemos liberarnos del pasado y perdonar a todo el mundo. El pasado sólo existe en nuestra mente. Aferrarnos a viejas heridas es castigarnos ahora por algo que otra persona hizo hace mucho tiempo. Eso no tiene ningún sentido. Demasiado a menudo nos encerramos a nosotros mismos en una cárcel de engreído resentimiento, y esa es una terrible forma de vivir. Puedes liberarte. Perdonar no significa aprobar el mal comportamiento; significa dejar de estar «atascados» en una situación, liberarnos de ella con el fin de no recrear una experiencia similar. Todos nos comportamos de la mejor manera que podemos en cada momento, con el entendimiento, la conciencia y el conocimiento que tenemos. Abandonar el resentimiento y reemplazarlo por comprensión es liberarno El perdón es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.
  2. 7. El perdón abre la puerta al amor. El amor es el objetivo. El amor incondiciona ¿Cómo llegar a él? A través de la puerta  del perdón. El perdón es como las muchas capas de la cebolla: conviene comenzar por las cosas que nos resulta más fácil perdonar, y avanzar poco a poco hacia las heridas más importantes a medida que vamos adquiriendo más práctica y vamos confiando cada vez más en el proceso. Saquemos las capas de las heridas una a una, hasta llegar a un nivel más profundo de comprensión. Allí encontraremos al amor esperándonos. El perdón y el amor van tomados de la mano.
  3. 8. El amor es la fuerza curativa más poderosa que existe. El mayor estímulo de nuestro sistema inmunitario es el amor por nosotros mismo No podemos curarnos ni alcanzar la plenitud en una atmósfera de odio. A medida que aprendemos a amarnos nos hacemos poderosos. El amor nos hace abandonar el papel de víctima para adquirir el de ganador. El hecho de amarnos a nosotros mismos atrae a nuestra vida la ayuda que necesitamos en nuestro camino de curación. Las personas que se sienten bien consigo mismas son naturalmente atractivas para los demás.
  4. 9. Basta con estar dispuesto No es preciso esperar a saber «cómo» hacer todas estas cosas. Lo único que necesitamos es querer hacerlas, estar dispuestos. Nuestros pensamientos son creativos. Pensar: «Quiero dejar de emitir juicios, o aprender a perdonar, o amarme tal como soy» es introducir un pensamiento en el Universo. A medida que uno repite el pensamiento, éste activa la ley de atracción, y uno descubre a su alrededor caminos para llegar a conseguir exactamente eso. El Universo nos ama y está siempre dispuesto a ayudarnos a manifestar cuanto escojamos pensar y creer. Estemos, pues, dispuestos a llevar una vida feliz.

Cuando tengas claros todos estos conceptos, tal vez te convenga leer mis diez pasos para amarse a uno mismo. Los he utilizado desde que empecé  mi  trabajo,  y  me  han  sido  de  enorme  utilidad.  Son  aún  más sencillos  que  los  que  acabo  de  exponer.  Recuerda  que  amarse  a  uno mismo es algo muy simple.

Amar Sin Condicione s* * * Louise Hay

 

La Rabia

Estándar

 

 

 

  RABIA

La rabia es la emoción más ‘caliente’ y pasional. La rabia puede ser activada de diversas maneras, pero su antecedente principal es el control, sea físico o psicológico.

                                                                       ***************************

 

Hay mucha rabia contra las enfermedades que ponen en peligro la vida, contra la enfermedad en sí.

La gente se pregunta: «¿Por qué yo?».

A menudo la enfermedad saca a relucir viejas rabias que han estado soterradas durante años. Rabia contra nuestros padres por menospreciarnos cuando éramos niños o adolescentes, o porque nos rechazaron cuando no realizamos sus sueños. Luego está la rabia contra los amigos y amantes que no nos apoyan como querríamos.

Son tantos al parecer los que no comprenden… Sentimos rabia contra nosotros mismos por crear las condiciones que permitieron a la enfermedad apoderarse de nuestro cuerpo. Nos sentimos impotentes y desamparados. Sentimos rabia por tener que depender de otros, y al ver morir a amigos y seres queridos. Hay mucha rabia contra los médicos, porque no saben realmente qué hacer y muchas veces, con cruel insensibilidad, nos sentencian a muerte. Sentimos rabia por el enorme coste económico de los tratamientos y fármacos que no nos sanan, y contra el personal sanitario por no hacer más.

Sentimos muchísima rabia, furia y desamparo. ¿Qué hacer con todos estos sentimientos tan intensos? ¿Cómo manejar la rabia de forma positiva? Tragárnosla y dejar que se instale en nuestro cuerpo no aportará nada a nuestra curación. Debemos dejar salir estos sentimientos. Podemos hacer varias cosas. Podemos hablar con las personas con las cuales estamos enfadados y liberar así nuestros sentimientos, pero demasiado a menudo nos resulta imposible hacerlo. Entonces buscamos otros métodos.

Pateamos almohadones, golpeamos la cama, lloramos y gritamos en el coche o sobre la almohada, damos puñetazos a un saco de arena en el gimnasio, o bien corremos o jugamos al tenis. Podemos meditar y dejar fluir libremente nuestra rabia, y luego perdonarnos a nosotros mismos y a los demás. Podemos hablar o chillar frente al espejo. Siempre que sintamos rabia contra otra persona durante la meditación o en el ejercicio con el espejo, tenemos que terminar perdonándola, diciéndonos que lo que realmente deseamos es su amor y su aprobación. Si no lo hacemos así, entonces el ejercicio será sólo una afirmación negativa que no nos aportará curación. Hay diferencia entre liberarse de viejas- rabias y sólo revivirlas.

El acto de perdonar nos sirve para olvidarlas. Ejercicio para la rabia He aquí un ejercicio cuya finalidad es dejar que se vaya la rabia que sentimos tan a menudo: Mírate a los ojos en el espejo. Contémplate a ti o ve a la persona que 31 crees que te ha hecho daño. Siente toda la rabia que te invade. Comienza a decirle a esa persona todo aquello por lo cual te has enojado tanto. Manifiesta toda la rabia que te sea necesaria.

Podrías decir algo así:

1. Me enfadé contigo porque…

2. Me ha dolido mucho que tú …

3. Tengo mucho miedo porque…

4. Con toda franqueza, lo que me gustaría hacerte es…

Sácale todo.

Cuando hayas terminado de expresar tu enfado con esa persona, di más o menos:

5. Bueno, pues, ya está, eso es todo.

6. Te libero y te dejo ir.

7. ¿Cuál de mis creencias ha originado esto?

8. ¿Qué creencia podría cambiar para dejar de sentir tanta rabia?

Del Libro Amar Sin Condiciones * * * Louise Hay

Amar al niño interior…….

Estándar

Si no puedes intimar con otras personas, es porque no sabes cómo intimar con tu propio niño interior. El pequeño que hay dentro de ti está dolido y asustado. Ayuda y acompaña a tu niño.
Uno de los asuntos más importantes que necesitamos comenzar a abordar es la curación del olvidado niño interior. Muchos de nosotros nos hemos pasado demasiado tiempo sin hacer caso de nuestro propio niño interior.
Tengas la edad que tengas, hay en tu interior un pequeño que necesita amor y aceptación. Si eres una mujer, por muy independiente que seas, tienes en tu interior a una niña muy vulnerable que necesita ayuda; si eres un hombre, por muy maduro que seas, llevas de todas formas un niño dentro que tiene hambre de calor y afecto. 
Cada edad que has vivido está dentro de ti, dentro de tu conciencia y de tu memoria. Cuando éramos niños y las cosas iban mal, solíamos pensar que algo no funcionaba bien en nosotros, que teníamos algo malo dentro. Los niños piensan que si pudieran hacer las cosas bien, sus padres (o quien sea) les amarían y no les castigarían ni les pegarían.
Así pues, siempre que el niño o la niña desea algo y no lo obtiene, piensa: «No valgo lo suficiente. Soy anormal, un retrasado». Entonces, cuando nos hacemos mayores rechazamos ciertas partes de nosotros mismos.
A estas alturas de nuestra vida, ahora mismo, es necesario que empecemos a hacernos íntegros y a aceptar cada parte nuestra: la que hacía el tonto, la que se divertía, la que se asustaba, la que era estúpida y boba, la que llevaba la cara sucia. Todas y cada una de nuestras partes.
Creo que por lo general nos desconectamos, nos cerramos, alrededor de los cinco años. Tomamos esa decisión porque pensamos que algo no funciona bien en nosotros y ya no queremos tener nada que ver con ese niño o niña que somos.
También llevamos a nuestros padres dentro. Tenemos en nuestro interior al niño y a sus padres. La mayor parte del tiempo el padre (o la madre) reprende al niño, casi sin parar. Si prestas atención a tu diálogo interno, podrás oír el sermón. Podrás escuchar cómo papá o mamá le dice al niño que está haciendo algo mal o que no sirve para nada.
Lógicamente, entonces comenzamos una guerra con nosotros mismos; empezamos a criticarnos de la misma forma en que éramos criticados: «Eres un estúpido», «No sirves para nada», « Otra vez la has fastidiado». Se convierte en costumbre. Cuando nos hacemos adultos, la mayoría de nosotros no hacemos el menor caso de nuestro niño interior, o lo criticamos igual como nos criticaban. Continuamos con la pauta una y otra vez.
John Bradshaw, autor de varios libros maravillosos sobre cómo sanar al niño interior, dijo una vez que cuando llegarnos a adultos llevamos dentro 25.000 horas de cintas grabadas con la voz de nuestros padres. ¿Cuántas horas de esas cintas crees que te dicen que eres un ser maravilloso? ¿Cuántas te dicen que te aman y que eres inteligente y brillante? ¿O que eres capaz de ser lo que desees ser y que cuando seas mayor serás una gran persona? En realidad, ¿cuántas horas de esas cintas te dicen«No, no, no» en todas sus formas?
No es nada extraño que nos pasemos la vida diciéndonos «no» y «debería». Lo que hacemos no es otra cosa que imitar a esas viejas cintas. Sin embargo, son sólo cintas, no la realidad de nuestro ser. No son la verdad de nuestra existencia. Son sólo grabaciones que uno lleva dentro, y se pueden muy bien borrar o volver a grabar.
Cada vez que digas que estás asustado, comprende que es tu niño interior el que está asustado. El adulto en realidad no tiene miedo; sin embargo, el adulto no está ahí para confortar al niño. El adulto y el niño necesitan entablar amistad, hablar el uno con el otro de todo lo que haces. Sé que puede parecer tonto, pero da resultado. Haz saber a tu niño que pase lo que pase nunca le vas a volver la espalda ni a abandonarle. Siempre estarás allí para acompañarle y amarle.
Si cuando eras pequeño tuviste una mala experiencia con un perro, por ejemplo, digamos que te asustó o incluso que te mordió, tu niño interior tendrá miedo de los perros, aunque tú seas un adulto grande y corpulento. Es posible que veas a un perro pequeño en la calle y que tu niño interior reaccione aterrado: « ¡Un perro! Me va a hacer daño». Ésta es una fantástica oportunidad para que tu padre interior le diga al niño: «No pasa nada. Ahora soy adulto. Yo cuidaré de ti. No dejaré que el perro te haga daño. Ya no tienes por qué tener miedo». De esta forma comenzarás a hacer de padre con tu niño.
La curación de las viejas heridas
He descubierto que el trabajo con el niño interior es sumamente útil para curar las heridas del pasado. No siempre conectamos con los sentimientos del asustado pequeño que llevamos dentro. Si en tu infancia sentiste mucho miedo y angustia, y ahora te castigas mentalmente, continúas tratando a tu niño interior de la misma forma. Sin embargo, él no tiene ningún otro Sitio adonde ir. Es necesario que superes las limitaciones de tus padres. Necesitas comunicarte con el pequeño, que se siente perdido. Tu niño interior necesita saber que tú lo amas.
Tómate un momento ahora mismo y dije que te interesas por él: «Te quiero. Me importas. De verdad te quiero». Tal vez le has estado diciendo esto a la persona adulta que llevas dentro. De modo que empieza a decírselo también a tu niño. Imagínate que le coges la mano y ambos vais a todas partes juntos durante unos días. Verás las felices y alegres experiencias que podéis tener.
Necesitas comunicarte con esa parte de ti mismo. ¿Qué mensajes deseas escuchar? Siéntate en silencio, cierra los ojos y habla con tu niño interior. Si te has pasado 62 años sin hablar con él, es posible que tengas que insistir unas cuantas veces para que el niño realmente crea que quieres hablarle. Insiste: «Deseo hablar contigo. Deseo verte. Deseo amarte». Finalmente lograrás la comunicación. Es posible que veas al niño dentro de ti, que lo sientas, que lo escuches.
La primera vez que hables con tu niño interior puedes comenzar por pedirle disculpas. Dile que lamentas no haber hablado con él o haberle reprendido durante todos estos años. Dije que deseas compensar todo el tiempo que habéis estado separados. Pregúntale qué puedes hacer para hacerle feliz, y de qué tiene miedo. Pregúntale qué desea él de ti.
Empieza con preguntas sencillas; obtendrás respuestas.«Qué puedo hacer para hacerte feliz? ¿Qué te gustaría que hiciéramos hoy?» Por ejemplo, le puedes decir: «Me gustaría salir a caminar, ¿qué deseas tú?». El niño puede contestar: «Ir a la playa». Así habrá comenzado la comunicación. 
Persevera. Si te puedes tomar unos instantes cada día para comunicarte con el pequeño que llevas en tu interior, la vida te va a resultar muchísimo mejor.
Cómo comunicarse con el niño interior
Puede que algunos de vosotros ya estéis trabajando con vuestro niño interior. Hay muchos libros y se organizan muchos talleres y conferencias sobre este tema. Al final del libro encontraréis una lista de títulos para estudios más avanzados.
John Pollard III ha escrito un libro excelente, Self-Parenting [Ser tu propio padre], con muchos ejercicios y actividades maravillosos que se pueden realizar con el propio niño interior; te recomiendo que lo leas. Como he dicho anteriormente, hay muchísima ayuda en este aspecto. No estás solo y desamparado, pero necesitas pedir ayuda para obtenerla.
Otra sugerencia que te hago es que busques una fotografía tuya de cuando eras niño. Mira la foto. ¿Ves a un niño desgraciado? ¿Ves a un niño feliz? Veas lo que veas, comunícate con él. Si ves a un niño asustado, haz algo para tranquilizarlo. Busca varias fotos de tu infancia y habla con el niño de cada foto.
Es muy útil hablar con el propio niño interior frente al espejo. Si tenías un sobrenombre cuando eras niño, utilízalo. Ten pañuelos a mano. Te sugiero que te sientes frente al espejo, porque si te quedas de pie saldrás corriendo por la puerta. Es mejor que te sientes con una caja de pañuelos y empieces a hablar.
Otro ejercicio que puedes hacer es comunicarte con él mediante la escritura. Aflorará también muchísima información, Usa dos bolígrafos o rotuladores de colores distintos. Con uno de ellos en la mano dominante escribe una pregunta. Con el otro en tu otra mano haz que el niño escriba la respuesta. Es un ejercicio fascinante. Cuando escribe la pregunta el adulto cree que conoce la respuesta, pero cuando coge el bolígrafo con la mano no dominante, la respuesta suele resultar distinta a la esperada.
También podéis dibujar juntos. A muchas personas probablemente les encantaba dibujar y pintar en su infancia, hasta que les dijeron que debían ser limpias y ordenadas y no dibujar o pintar fuera de los márgenes. De modo que empieza a dibujar nuevamente. Utiliza tu mano no dominante para dibujar una imagen de algún acontecimiento que acaba de suceder. Observa cómo te sientes. Hazle una pregunta a tu niño interior, déjalo que dibuje con tu mano no dominante, y ve qué dibuja.
Si te es posible, reúnete con un pequeño grupo de amigos, o con un grupo de apoyo, para trabajar juntos con estas ideas. Por ejemplo, podéis hacer que vuestros niños dibujen y después sentaros alrededor y analizar atentamente el significado de los dibujos. La información que se obtiene de este modo puede ser increíblemente reveladora.
Juega con tu niño interior. Haz cosas que le gusten a tu niño. ¿Qué te gustaba de verdad hacer cuando eras pequeño? ¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste? Con demasiada frecuencia el padre o la madre que llevamos dentro nos impiden divertirnos porque no es cosa de adultos. Así pues, tómate el tiempo necesario y diviértete. Haz las cosas tontas que hacías cuando eras niño, como saltar sobre montones de hojas o pasar corriendo bajo el chorro de agua de la manguera. Observa a los niños cuando juegan. Te traerá recuerdos de los juegos que jugabas.
Si deseas más diversión en tu vida, comunícate con tu niño interior y actúa desde ese espacio de espontaneidad y alegría. Verás cómo comienzas a divertirte más, te lo prometo.
¿Fuiste bienvenido cuando naciste? ¿Estaban realmente contentos tus padres de que nacieras? ¿Se mostraron encantados con tu sexo, o deseaban un bebé del sexo opuesto? ¿Te sentiste «deseado»? ¿Se celebró tu llegada? Cualesquiera sean las respuestas, date la bienvenida ahora. Haz una celebración. Dite a ti mismo todas las cosas maravillosas que le dirías a un bebé que llega a su nueva vida.
¿Qué es lo que siempre deseaste que tus padres te dijeran cuando eras pequeño? ¿Qué es lo que siempre quisiste oír y que nunca te dijeron? Muy bien, dile precisamente eso a tu niño. Díselo cada día durante un mes mientras te miras en el espejo. Observa lo que sucede.
Si tus padres eran alcohólicos o te maltrataron de pequeño, puedes meditar y visualizarlos como a personas sobrias y cariñosas. Dale a tu niño lo que desea. Probablemente ha estado privado de ello durante demasiado tiempo. Empieza a visualizar el tipo de vida que te gustaría llevar con tu niño interior. Cuando él se sienta seguro y feliz, podrá confiar en ti. Pregúntale: « ¿Qué tengo que hacer para que confíes en mí?». Lo repito, te quedarás sorprendido ante algunas respuestas.
Si tus padres no te demostraban cariño en absoluto, y te resulta francamente difícil relacionarte con ellos, busca una imagen de lo que te parece que serían una madre y un padre amantes. Coloca las fotos de esos padres cerca de tu foto de cuando eras niño. Crea nuevas imágenes. «Re-escribe» tu infancia si es necesario.
Las creencias que aprendiste cuando eras pequeño aún las tiene tu niño interior. Si tus padres tenían ideas rígidas y tú eres duro contigo mismo y propenso a construir muros a tu alrededor, probablemente tu niño interior continúa conformándose a las normas de tus padres. Si sigues reprendiéndote por cada error, debe de ser bastante terrible para tu niño interior despertar cada mañana. « ¿A causa de qué me va a chillar y regañar hoy?»
Lo que nos hicieron nuestros padres en el pasado es un asunto de su conciencia. Ahora somos nosotros los padres. Nosotros usamos nuestra conciencia. Si continúas negándote a cuidar de tu niño interior, es que estás estancado en un rencor justiciero. Esto invariablemente significa que aún te queda alguien por perdonar. 
Así pues, ¿de qué no te has perdonado? ¿Qué necesitas dejar marchar? Bueno, sea lo que sea, deja que se vaya.
Si no prestamos atención a nuestro niño ahora, y no lo elogiamos, no es culpa de nuestros padres. Ellos hicieron lo que creían que era lo correcto en ese tiempo y ese lugar. Pero ahora, en el momento presente, sabemos lo que podemos hacer para nutrir y criar a nuestro niño interior.
Las personas que han tenido o tienen un animal doméstico saben lo que es llegar a casa y que salga a recibirte a la Puerta. No le importa la ropa que lleves, ni si eres viejo y tienes arrugas, ni cuánto dinero has ganado ese día. Al animal sólo le importa que estás allí. Su amor es incondicional. Haz eso contigo mismo. Emociónate por estar vivo y por estar aquí. Eres la única persona con quien vas a vivir siempre. Mientras no estés dispuesto a amar a tu niño interior, a los demás les resultará difícil amarte a ti. Acéptate sin condiciones y de todo corazón.
Me parece que es muy bueno inventar una meditación para hacer que el niño interior se sienta a salvo. Como yo fui una niña que sufrió incesto, he inventado una maravillosa imagen para mi pequeña.
En primer lugar, tiene un hada madrina idéntica a la Billie Burke de El mago de Oz, porque eso es lo que a ella le gusta. Sé que cuando yo no estoy con ella, está con su hada madrina y está siempre segura. Vive en un ático muy alto y tiene un portero y dos perros grandes, de modo que sabe que jamás nadie le volverá a hacer daño. Cuando logro hacer que se sienta absolutamente segura, entonces yo, como adulta, puedo ayudarle a liberar y olvidar las experiencias dolorosas.
No hace mucho me descentré y estuve llorando durante dos horas. Comprendí que mi niña interior se sentía de pronto dolida y desprotegida. Tuve que decirle que ella no era mala ni había hecho nada mal, sino que era su reacción a algo que había sucedido. De modo que tan pronto como pude hice algunas afirmaciones y medité, sabiendo que allí había un Poder mucho mayor que me apoyaría y me amaría. Después de eso la pequeña ya no se sintió tan sola y asustada.
Además yo tengo una enorme fe en los ositos de felpa. Con mucha frecuencia el osito es nuestro primer amigo. Es nuestro confidente, puesto que uno le puede contar todos sus problemas y secretos y jamás se chiva. Siempre está allí para hacernos compañía. Saca del armario tu osito y haz que tu niño lo coja una vez más.
Sería maravilloso que en los hospitales hubiera ositos en todas las habitaciones para que cuando el niño interior se sienta solo y asustado a media noche, pueda abrazarse a su osito.
Tus muchas partes
Las relaciones son fabulosas, los matrimonios son maravillosos, pero la realidad es que son temporales. En cambio tu relación contigo mismo es eterna. Dura para siempre. Ama a la familia que llevas dentro: el niño o la niña, el padre o la madre, y la adolescente y el joven que hay en medio.
Recuerda que también llevas a tu adolescente en tu interior. Dale la bienvenida. Trabaja con él de la misma forma que lo haces con el niño. ¿Qué dificultades tuviste en tu adolescencia? Hazle preguntas a tu adolescente igual como se las haces a tu niño. Ayúdale a pasar por las amedrentadoras situaciones y los momentos de aprensión de la pubertad. «Corrige» esa época. Aprende a amar a tu adolescente igual Como aprendes a amar a tu niño.
No podemos amarnos y aceptarnos los unos a los otros mientras no amemos y aceptemos a ese niño interior que se siente perdido. ¿Qué edad tiene ese niño? ¿Tres, cuatro, cinco años? Generalmente tiene menos de cinco años, porque es entonces cuando se cierra y se desconecta por la necesidad de sobrevivir.
Coge a tu niño de la mano y ámalo. Crea una vida maravillosa para ti y tu niño. Di: «Estoy dispuesto a aprender a amar a mi niño. Estoy dispuesto». El Universo contestará. Encontrará la forma de curar a tu niño y también de curarte a ti. Si deseamos sanar, tenemos que estar dispuestos a experimentar nuestros sentimientos y a pasar a través de ellos hacia el otro lado y conseguir así la curación. Recuerda, nuestro Poder Superior está siempre disponible para apoyarnos y alentar nuestros esfuerzos.
Fuera como fuese tu primera infancia, buena o mala, tú y únicamente tú estás ahora a cargo de tu vida. Te puedes pasar toda la vida culpando a tus padres y al entorno, pero lo único que conseguirás con eso es mantenerte estancado en hábitos de víctima. Jamás te servirá para conseguir el bien que dices desear.
El amor es la mejor goma de borrar que conozco. El amor borra hasta los recuerdos más dolorosos y profundos, porque penetra más al fondo que ninguna otra cosa. Si tus imágenes mentales del pasado son muy fuertes y te pasas la vida afirmando «Todo es culpa de ellos», te quedarás estancado.

¿Deseas una vida de dolor o una vida de alegría? Mírate a los ojos, y ámate y ama a tu niño interior.

Louise L. Hay

CURANDO AL NIÑO INTERIOR

Estándar

743748ef47ca32e881527244acad0b8c

Para curar esas partes se requiere regresar a cada etapa del desarrollo para entender cuando y como esos traumas fueron guardados. El siguiente paso sería liberar esa energía guardada. Finalmente, al cambiar esa experiencia en nuestra consciencia, llenando las necesidades de ese niño interior y poniéndonos al día con él, con los recursos actuales y el conocimiento del adulto, podemos eliminar esos bloqueos.

A medida que logramos la liberación de nuestra energía creativa podemos acceder los dones de nuestro centro vital y la expresión de nuestro verdadero yo.

El don que entonces compartimos con el mundo hace que logremos llegar a nuestra misión de eliminar los bloqueos de nuestra consciencia y nuestro centro vital. De esta manera, podemos realizar nuestra misión en el mundo, sin cargas, sin esa maleta tan pesada que nos nulifica la posibilidad de avanzar un paso más en la vida.

Nuestras Relaciones

Cuando nosotros iniciamos un proceso para nuestra superación personal, por Ley se nos darán también las herramientas necesarias para llevarla a cabo. Nada es casualidad, todo lo que nos ayude se nos será dado, libros, programas de t.v y sobre todo, relaciones, amigos, compañeros y hasta nuestra pareja nos puede ayudar en esta lucha por evolucionar.

El estar abiertos a recibir y darnos a la gente nos facilitará el camino, ya no viajaremos solos, ahora tendremos a lado a gente que inconscientemente nos ayudará a superar todos aquellos traumas que nos estorban.

Las relaciones son tareas designadas a traer a colación todas esas energías que no han logrado sanar así como las heridas de nuestra niñez. Por lo tanto, el único camino para crear relaciones saludables y amorosas en nuestro mundo es llevar a cabo nuestro propio trabajo de curación. Nuestras vidas y experiencias son el resultado de las cristalizaciones de nuestro campo aúrico, éste campo contiene la información de la tarea que debe efectuar nuestra alma. Nuestro carácter, personalidad, y los problemas y actitudes disfuncionales en nuestra vida, pueden ser vistos como una magnífica oportunidad para completar la tarea personal que hemos escogido resolver. Las relaciones que son como un reto pueden ser bienvenidas y en última instancia apreciadas por la oportunidad que nos traen de curación y crecimiento.

El Disfraz

Cuando nacemos estamos conectados a ese gran poder de sabiduría espiritual a través de nuestra estrella. Esta conexión nos proporcionaba un sentimiento de completa seguridad y admiración. Durante nuestro proceso de maduración esta conexión empieza a desaparecer. Es substituida por las voces de nuestros padres, voces que hablan de lo correcto e incorrecto, de lo bueno y lo malo.

A medida que esta conexión con nuestro centro vital empieza a desaparecer, nuestra psique infantil substituye esa sabiduría innata con un ego que funciona a través de patrones captados de las voces y acciones de las personas que nos cuidan, esto produce nuestro disfraz actual.

Este disfraz, es la falsa identidad que creamos para agradar y poder amoldarnos a las exigencias que nos hace un medio ambiente que sentimos amenazante y rechazante. Nuestro disfraz, es el resultado de atorarnos en las etapas con-dependientes cuando somos verdadera y totalmente dependientes del mundo externos para poder sobrevivir y conocer nuestra identidad

 

Un bello texto inspirado en lectura de Lousie L. Hay

 

Tu niñ@ interior. La curación de las viejas heridas

Estándar

rayuela

 

He descubierto que el trabajo con el niño interior es sumamente útil para curar las heridas del pasado. No siempre conectamos con los sentimientos del asustado pequeño que llevamos dentro. Si en tu infancia sentiste mucho miedo y angustia, y ahora te castigas mentalmente, continúas tratando a tu niño interior de la misma forma. Sin embargo, él no tiene ningún otro sitio adonde ir. Es necesario que superes las limitaciones de tus padres. Necesitas comunicarte con el pequeño, que se siente perdido. Tu niño interior necesita saber que tú lo amas.

Tómate un momento ahora mismo y dile que te interesas por él: «Te quiero. Me importas. De verdad te quiero». Tal vez le has estado diciendo esto a la persona adulta que llevas dentro. De modo que empieza a decírselo también a tu niño. Imagínate que le coges la mano y ambos vais a todas partes juntos durante unos días. Verás las felices y alegres experiencias que podéis tener.

Necesitas comunicarte con esa parte de ti mismo. ¿Qué mensajes deseas escuchar? Siéntate en silencio, cierra los ojos y habla con tu niño interior. Si te has pasado 62 años sin hablar con él, es posible que tengas que insistir unas cuantas veces para que el niño realmente crea que quieres hablarle. Insiste: «Deseo hablar contigo. Deseo verte. Deseo amarte». Finalmente lograrás la comunicación. Es posible que veas al niño dentro de ti, que lo sientas, que lo escuches.

La primera vez que hables con tu niño interior puedes comenzar por pedirle disculpas. Dile que lamentas no haber hablado con él o haberle reprendido durante todos estos años. Dile que deseas compensar todo el tiempo que habéis estado separados. Pregúntale qué puedes hacer para hacerle feliz, y de qué tiene miedo. Pregúntale qué desea él de ti.

Empieza con preguntas sencillas; obtendrás respuestas. «¿Qué puedo hacer para hacerte feliz? ¿Qué te gustaría que hiciéramos hoy?» Por ejemplo, le puedes decir: «Me gustaría salir a caminar, ¿qué deseas tú?». El niño puede contestar: «Ir a la playa». Así habrá comenzado la comunicación. Persevera. Si te puedes tomar unos instantes cada día para comunicarte con el pequeño que llevas en tu interior, la vida te va a resultar muchísimo mejor.
Extracto de “El Poder está dentro de ti” – Louise L. hay

“La relación con una misma. Por Louise L. Hay”

Estándar

 

La_relacion_con_una_misma

En lugar de tratar la manera de ser más feliz en las relaciones actuales o de encontrar la pareja perfecta (temas sobre los que ya se han escrito muchos libros), deseo centrarme en la relación más importante de nuestra vida, la relación que uno tiene consigo mismo.
Algunas mujeres se quedan atascadas en la pregunta « ¿Cómo puedo ser feliz sin pareja?». La sola idea las aterroriza. Pero es necesario que reconozcamos nuestros temores, los superemos y los dejemos atrás. Haz una lista de todos tus temores («Lo que temo es…», «Tengo miedo de…»), examínalos atentamente y luego comienza a diluirlos. No es necesario que luches contra ellos; eso les daría demasiado poder. Medita sobre cada uno de tus temores y luego déjalos caer uno por uno en un riachuelo para que se disuelvan en el agua y desaparezcan arrastrados por la corriente. Después convierte cada uno de esos temores en una afirmación positiva. Así pues, la frase: «Me da miedo que nadie me vuelva a amar jamás» se puede convertir en «Yo ya soy alguien y me amo de verdad y profundamente». Si no somos capaces de darnos el amor que decimos desear, entonces jamás vamos a encontrarlo fuera de nosotras. No pierdas el tiempo deseando algo que no tienes en ese momento. Comienza por ser amorosa y tierna contigo misma. Haz que tu cuerpo y tu corazón experimenten cómo es el amor. Trátate como desearías que te tratara tu amante.
Casi toda mujer vive sola en algún momento de su vida: de joven, cuando todavía está soltera, después de haberse divorciado o bien cuando se ha quedado viuda. Creo que todas las mujeres, incluso aquellas que gozan de una maravillosa relación en estos momentos, necesitan hacerse la pregunta «¿Estoy preparada para vivir sola?». Depender totalmente de que otras personas cuiden de nosotras no es estar conectada con nuestros recursos interiores. Incluso cuando mantenemos una relación necesitamos tener momentos de soledad, tanto para descubrir quiénes somos, como para pensar en los objetivos y cambios que queremos hacer. Nuestro tiempo a solas puede ser tan satisfactorio como el tiempo que pasamos con otras personas, sobre todo si hacemos de nuestros pensamientos nuestros mejores amigos.
Actualmente una mujer soltera tiene todo el mundo por delante. Puede llegar tan alto como sus capacidades y fe en sí misma se lo permitan. Puede viajar, elegir el tipo de trabajos que quiera realizar, ganar dinero, tener muchos amigos y desarrollar mucha autoestima. También puede tener parejas sexuales y relaciones amorosas cuando lo desee. Hoy, incluso, la mujer puede decidir tener un hijo sin necesidad de estar casada y seguir siendo socialmente aceptada, como hacen muchas de nuestras famosas actrices y otras figuras públicas. La mujer de hoy puede crear su estilo de vida.
Es posible que muchas mujeres, de todo el mundo, jamás tengan una relación duradera con un hombre. Pueden quedarse solteras durante toda su vida. En la actualidad, en Estados Unidos hay aproximadamente 122 millones de hombres y 129 millones de mujeres. Esta diferencia es aún mayor en otros países, como por ejemplo en Francia. La soltería está aumentando como nunca antes. Pero no debemos tomar esta realidad estadística como una tragedia sino como una oportunidad para la evolución de las mujeres. Ya sabemos lo que suele ocurrir en la vida; cuando no se hacen los cambios que es necesario hacer, ésta interviene y nos obliga a hacerlos: no dejas el trabajo que detestas y acaban por despedirte. La vida te da la oportunidad que no quisiste tomar por ti misma. Las mujeres no han hecho los cambios de conciencia necesarios para realizarse y recuperar su poder y ahora la vida las está empujando en esa dirección.
Extracto de ¡El mundo te está esperando! – Louise L. Hay

Tus experiencias siempre reflejan tus creencias internas

Estándar

tuexperienciareflejatuscreenciasinternas

Literalmente, puedes mirar tus experiencias y determinar cuáles son tus creencias. Puede que resulte algo inquietante o perturbador hacerlo, pero si observas a las personas con quienes te relacionas, verás que todas ellas reflejan alguna creencia que tienes acerca de ti mismo. Si continuamente te critican en el trabajo, esto probablemente se deba a que eres crítico contigo mismo o a que alguno de tus padres te criticaba cuando eras pequeño. Todo lo que nos sucede en la vida refleja lo que somos. Cuando sucede algo que no nos resulta agradable o cómodo, tenemos la oportunidad de mirar dentro de nosotros y decir: «¿De qué forma contribuyo a crear esta experiencia? ¿Qué hay dentro de mí que piensa que me merezco esto?».
Todos tenemos pautas de comportamiento que se iniciaron en la familia, de modo que es muy fácil echar la culpa a nuestros padres, nuestra infancia o nuestro entorno, pero eso nos mantiene estancados. No nos liberamos así, seguimos siendo víctimas y perpetuamos los mismos problemas de siempre, que siguen y siguen repitiéndose continuamente. De manera que en realidad no importa lo que alguien nos hiciera o nos enseñara en el pasado. Hoy es un nuevo día. Ahora estamos al mando. Ahora es el momento de crear el futuro en nuestra vida y en nuestro mundo. Tampoco importa lo que yo diga, porque sólo tú puedes hacer el trabajo. Únicamente tú puedes cambiar tu forma de pensar, de sentir y de actuar. Yo sólo digo que puedes hacerlo.
Categóricamente, puedes hacerlo, porque tienes un Poder Superior dentro de ti que te ayudará a liberarte de esas pautas si tú se lo permites. Puedes recordarte a ti mismo que cuando eras un bebé te amabas tal como eras. No hay ningún bebé que critique su cuerpo y piense: «Oh, tengo las caderas demasiado anchas». Los bebés están encantados y entusiasmados por el solo hecho de tener cuerpo. Expresan sus sentimientos. Cuando un bebé está contento tú lo notas, y cuando está enfadado se entera todo el vecindario. Los bebés jamás tienen miedo de que la gente se entere de cómo se sienten. Viven en el momento. Tú fuiste así en una época. A medida que crecías, escuchabas a las personas que te rodeaban y de ellas aprendiste el miedo, la crítica y la culpa. Si te criaste en una familia en la que la crítica era la norma, entonces debes ser un adulto crítico. Si te criaste en una familia en la que no estaba permitido manifestar el enojo, entonces probablemente te aterra enfrentarte a los demás y mostrar rabia, y te la tragas y la acumulas en el cuerpo.
Si te criaste en una familia en la que todos estaban manipulados por los sentimientos de culpabilidad, entonces lo más probable es que sigas siendo igual de adulto. Posiblemente eres una persona que se pasa la vida diciendo «Lo siento», y jamás se atreve a pedir algo directamente. Tienes la sensación de que para obtener lo que deseas tendrías que manipular.
Cuando crecemos comenzamos a captar estas falsas ideas y perdemos contacto con nuestra sabiduría interior. Por lo tanto, necesitamos realmente liberar esas ideas y volver a la pureza del espíritu, donde de verdad nos amamos a nosotros mismos. Necesitamos reinstaurar la maravillosa inocencia de la vida y la alegría de existir momento a momento, la misma alegría que siente el bebé en su feliz estado de maravillado asombro.
Piensa en lo que deseas que se haga realidad. Decláralo en afirmaciones positivas, no negativas. Ahora, ve al espejo y repite tus afirmaciones. Observa qué obstáculos se interponen en tu camino. Cuando empieces a hacer una afirmación del tipo «Me amo y me apruebo», presta atención a los mensajes negativos que surjan, porque al identificarlos se transforman en los tesoros que te abrirán la puerta hacia la libertad. Generalmente el tema de los mensajes es uno u otro de los cuatro que mencioné anteriormente: crítica, temor, culpa o resentimiento Y lo más probable es que aprendieras esos mensajes de personas de tu pasado.
Algunas personas han elegido tareas bien difíciles de realizar en esta vida, pero yo creo firmemente que en realidad vinimos aquí a amarnos a nosotros mismos a pesar de lo que los demás digan o hagan. Siempre podemos superar las limitaciones de nuestros padres y amigos. Si fuiste una niña buena o un niño bueno, aprendiste la forma limitada de mirar la vida que tenían tus padres. Tú no eres una mala persona. Eras el hijo o la hija ideal. Aprendiste exactamente lo que tus padres te enseñaron. Y ahora que eres adulto, sigues haciendo lo mismo. ¿Cuántos de ustedes repiten lo mismo que solían decirte tus padres? ¡Felicitaciones! Ellos fueron excelentes maestros y tú excelente alumno, pero ahora ya es hora de que comencemos a pensar por ustedes mismos.
Es probable que muchas personas sientan resistencia al mirarse al espejo y repetir las afirmaciones. Sin embargo, la resistencia es el primer paso hacia el cambio, muchos deseamos que cambie nuestra vida, pero cuando se nos dice que tenemos que hacer algo diferente contestamos: « ¿Quién, yo? No quiero hacer eso». Puede que Otros experimenten sentimientos de desesperación. Muchas veces, cuando uno se mira al espejo y dice «Te amo», el pequeño niño interior responde: «¿Dónde habías estado todo este tiempo? He estado esperando que te fijaras en mí». Entonces a uno le invade una oleada de tristeza porque ha rechazado al pequeño durante mucho, mucho tiempo.
Mucha gente, más de la que imaginamos ha tenido experiencias dolorosas ó traumantes, de muy diversas formas y grados que en el presente se reflejan como miedos, para poder sanarlas y liberarlas, primero tenemos que admitirlo. Necesitamos un espacio de seguridad en donde poder trabajar con estos sentimientos. Una vez hemos dejado salir la rabia, el dolor y la vergüenza, podemos pasar al espacio en donde podemos amarnos a nosotros mismos. Sea cual fuere el problema en que estemos trabajando, es necesario que recordemos que los sentimientos que surgen son sólo eso, sentimientos. Ya no estamos viviendo la experiencia. Necesitamos trabajar para lograr que el niño o la niña interior se sienta a salvo. Es preciso que nos demos las gracias por haber tenido el valor de sobrevivir a esa experiencia. Los actos violentos siempre proceden de personas que también fueron tratadas con violencia. Todos necesitamos sanar. Cuando aprendamos a amarnos y a apreciarnos tal como somos, ya no haremos daño a nadie.

Extracto de “El poder está dentro de ti” – Louise L. Hay