CÓMO PINTARTE A TI MISMO

No hay texto alternativo automático disponible.

Yo soy un artista. Pinto todo de mí mismo sobre el lienzo, la luz y la oscuridad, la tormenta y el amanecer. Debo tener acceso a todo el espectro de experiencia cuando pinto – cada pensamiento, sentimiento, premura, anhelo, al impulso de cada uno de los colores, a la sombra y al matiz; desde lo sagrado hasta lo profano, desde el Mesías hasta lo caótico – todo es necesario, e incluso los tonos intensos, incómodos, dolorosos no son errores y tienen valor infinito.

Digo la verdad con mi arte. Mientras pinto, dejo que toda la vida se mueva a través mío y fluya sobre el lienzo, desde la alegría y la felicidad hasta el miedo, la ira, la vergüenza, incluso la culpa y la soledad. En un lugar de completa vulnerabilidad encuentro poder, electricidad que corre a través de mis venas. En un lugar de completa sensibilidad, abierto a la inspiración, siento la oleada de la vida a través de mi corazón, mis brazos, mis piernas, mis genitales, mis pulmones, mis dedos de los pies y mis manos. Soy humilde aquí, un cuenco, sin embargo soy inmenso y poderoso también; vacío pero lleno de muchos, muchos mundos.

Toda paradoja desaparece a medida que la pintura se pinta a sí misma a través de mí, y contemplo, desconcertado, asombrado, libre de toda preocupación. La pintura es una celebración de mí mismo tal y como soy, del Universo tal y como es. Caigo en un estado de profunda confianza, entrega y flujo, un estado anterior a la mente. Ninguna pintura es ‘mala’ o ‘buena’ aquí, incluso si nunca se vende, incluso si nadie la vuelve a mirar. Todas mis pinturas tienen valor, aunque no tengan ningún valor para el mundo, incluso si mueren en un sótano polvoriento después de haber vivido por un instante en mi corazón y eso es lo que las hace preciosas y profundamente adorables.

Soy un artista porque estoy despierto a todo de mí mismo y le he concedido a mi pintura su libertad. He liberado al lienzo de la tiranía de mi mente. Y en este sentido, todos somos artistas de corazón, pintando cada día con nosotros mismos, llegando a conocer en cada momento la infinidad de colores que somos, aprendiendo a bendecir nuestra alegría así como nuestra tristeza, a amar nuestro aburrimiento tanto como nuestro gozo, a inclinarnos ante nuestra certeza y abrazar fuertemente la duda que nos corroe, como a un recién nacido.

¡El lienzo está esperando!

– Jeff Foster

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: