La magia de la aceptación

Cuando alcanzas esa claridad de saber quién eres, es entonces cuando aparece la magia de la aceptación. Aprecias tu historia de vida y la aceptas tal y como haya sido, no hay ni bueno ni malo, sólo acontecimientos que te han enriquecido, circunstancias que te han hecho más fuerte, que te han permitido crecer y al mismo tiempo te han dado herramientas fáciles de usar cuando te decides abrazar tu realidad.

Y es que cuando reconoces la grandeza que hay en ti – aún antes del momento de tú concepción, pasando por tu nacimiento, crecimiento y evolución, a un nivel espiritual y humano, hasta llegar a ser quién eres hoy en tu totalidad, te conectas directamente con el poder interno con el que haz sido creado para abrazar tu historia, aceptarla tal cual es y como consecuencia para amar y recrear tu vida.

Surge dentro de ti esa capacidad de autosanación y autocomprensión en lugar del juicio y la culpa. De perdonarte adentro y “perdonar afuera” al no darle más poder a nada ni a nadie de que esa historia como haya sido te siga afectando.

La conciencia de saber quién eres realmente: Un ser único, de origen divino que no conoce limitación, te invita a fortalecer tu espíritu; a alimentar tu mente y tu alma de pensamientos poderosos; a respetar tu cuerpo, cuidarlo, enriquecerlo y llenarte de todo el amor que sólo tú te puedes dar, para luego compartirlo con todos y todo lo que te rodea.

Cuando alcanzas esa claridad de saber quién eres, es entonces cuando aparece la magia de la aceptación. Aprecias tu historia de vida y la aceptas tal y como haya sido, no hay ni bueno ni malo, no hay víctimas ni victimarios, sólo acontecimientos que te han enriquecido, circunstancias que te han hecho más fuerte, te han permitido crecer y al mismo tiempo te han dado herramientas fáciles de usar cuando te decides a abrazar tu realidad.

Además la aceptación no viene sola, indudablemente viene acompañada de la reconciliación con uno mismo y por ende con el mundo.  Viene acompañada de paz interna, de tranquilidad, de armonía y libertad.

Nace la motivación y el entusiasmo (del griego en theos que significa “en Dios”) y con ellos el poder de seguir creando. Llega por consecuencia la satisfacción y el gozo de los frutos de la auto-realización. Aparecen delante de ti con mucha claridad esos “regalos” que la experiencia te ofrece siempre detrás de cada situación vivida y que te servirán para continuar adelante aún más maduro, más seguro y confiado.

Y el ciclo se repite una y otra vez, una y otra vez…

Tu vida fluye con un ritmo que parece ser perfecto ¡Y lo es!

¿Valdrá la pena intentarlo?

METAFORA :

En una pequeña aldea de la India vivía un aguador que tenía sólo dos grandes vasijas para alimentar a su mujer y a sus hijas. A diario, el hombre las colgaba en los extremos de un palo que llevaba sobre los hombros. El aguador iba con sus vasijas hasta el río, allí las llenaba de agua fresca para poderla vender en la aldea y así iba subsistiendo.

Una de las tinajas tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final del camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. Esto sucedía diariamente.

La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía idónea para los fines para los que había sido creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Y cuando pensaba en la pobreza de la familia del aguador se sentía aún más triste por no poder ayudarlo, a pesar de que en los últimos tiempos éste había mejorado algo sus ingresos, ya que recogía las flores del camino que después también vendía.

Así que al cabo de dos años le dijo al aguador:

-Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo.

El aguador le contestó:

-Cuando regresemos a casa quiero que te fijes en las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.

Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de su camino de vuelta a la aldea, pero siguió sintiéndose apenada porque -como siempre-, al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua que el aguador le había metido en el río.

El aguador le dijo entonces:

-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas y venderlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esta belleza.

Anónimo hindú

 

 

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One Comment

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  1. Muy bueno…!!! Excelente la metáfora…

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