La No-Dualidad? (Parte 2)

Una entrevista con Jeff Foster, por Nic Higham de Nonduality Network

Jeff Foster

Si al final no podemos entender este mensaje intelectualmente ¿no hay nada que se pueda hacer?

Nadie puede darte esto o enseñártelo. Tienes que verlo por ti mismo dentro de tu propia experiencia presente, porque eso es todo lo que hay. No puedes verlo en la experiencia de otra persona. No es una cosa de segunda mano. Se trata de esta experiencia, de este momento.

No es algo para encontrar en el futuro. La totalidad que buscas ya está apareciendo como todo lo que está sucediendo ahora: como estos pensamientos, sensaciones, sentimientos, sonidos, olores. Quizás esta sea la totalidad que hemos estado buscando. Y quizás la totalidad no se parece, suena, huele, se siente o sabe igual que tu idea de totalidad — ¡tu concepto de totalidad! Cada uno está buscando su concepto de totalidad (o de iluminación, libertad, amor) pero la verdadera totalidad no es un concepto. Es lo que ya está aquí antes de los conceptos. Así que de nuevo, aquí está la paradoja: quizás sólo hay totalidad, y dentro de esa totalidad ¡”salimos” al tiempo y al espacio a buscar la totalidad! Dentro del Hogar, estamos todos buscando el Hogar. Cada uno está tratando de volver al Hogar, pero ya están en el Hogar. Ellos son lo que buscan, y no se dan cuenta.

Por lo tanto, el mensaje de la no-dualidad apunta a esta plenitud-siempre-presente — en medio de la experiencia presente.

¿Somos como olas en el océano en busca del océano, anhelando ser parte de él?

Sí. Esa es una gran metáfora. Eres como una ola en el océano que se experimenta a sí misma como algo separado del océano. La ola pregunta: “¿Cuándo y dónde puedo encontrar el océano? ¿Quién puede darme el océano?” ¡Pero la ola siempre ha sido el océano, desde el principio, incluso en su búsqueda! Es el océano buscándose a sí mismo. Incluso dentro de la incapacidad del océano para encontrarse a sí mismo sigue siendo el océano; cada ola es cien por ciento agua. Como todos los auténticos maestros espirituales nos han estado diciendo durante cientos y miles de años, tú eres lo que buscas.

Aunque la “no-dualidad” es sólo una palabra, a lo que apunta es a la posibilidad de que tú no eres quien crees que eres. Es la posibilidad de que lo que eres no es este buscador, fragmentado o incompleto. Lo que tú eres es simplemente este espacio abierto de conciencia (consciencia, estado despierto, Ser) en el que absolutamente todo parece ir y venir, y ese espacio ya está en reposo; ya es el Hogar.

¿Es este espacio abierto que yo soy impersonal o personal?

Bueno, no es ninguno y ambos — desafortunadamente esa pregunta implica que podría ser una cosa u otra. Pero el espacio no es impersonal en oposición a personal. El pensamiento crea opuestos, pero en realidad no hay opuestos. Cuando el pensamiento aparece en el espacio, inmediatamente parece que hay un mundo de opuestos: arriba y abajo, luz y oscuridad, interior y exterior, o impersonal y personal. Todos los opuestos dependen uno del otro; y todos los pares de opuestos surgen y se van juntos, y el espacio abierto es el sustrato de todo esto. La historia de la vida personal es algo que está apareciendo y desapareciendo en el espacio abierto que tú eres. ¡”Tú” apareces y desapareces en ti! ¿Significa eso que el espacio es impersonal? Es impersonal, en el sentido de que contiene todas las historias personales que aparecen y desaparecen. Pero, al mismo tiempo no se opone a lo personal, ¡porque eso sería otra historia! El espacio abierto no rechaza nada. Como hemos dicho antes, la no-dualidad no está en contra de la dualidad; es el espacio abierto en el que se permite a todo pensamiento, sentimiento y sensación aparecer y desaparecer. Es el océano que no rechaza ninguna ola, porque es todas las olas. Así que en realidad no es personal o impersonal — contiene todos estos conceptos que vienen y van.

Cualquier cosa puede convertirse en una nueva forma de búsqueda para el individuo, una nueva identidad.

Sí, exactamente, ¡y si no tenemos cuidado el estado de “espacio impersonal” puede convertirse en alimento para una nueva forma de búsqueda! “Un día alcanzaré o llegaré a ser un estado impersonal de la consciencia pura”. Es otra forma de ser especial: “¡Todos los demás se han quedado atascados en lo personal pero yo lo he trascendido!” Es la misma búsqueda, el mismo juego, sólo lo hemos cambiado por una forma más sutil. Este espacio no es algo que el individuo, el personaje, el buscador pueda alcanzar. Es el mismo mecanismo de búsqueda que dice: “Yo he ido más allá del yo”. ¡Sólo un yo (ego) proclamaría eso! Es como una ola alegando que está más allá del océano. ¡El buscador es muy astuto! El buscador no puede alcanzar este espacio abierto porque el buscador aparece en este espacio abierto.

¿Por qué necesitamos contar alguna historia sobre nosotros mismos?

Sí, ¿y por qué no podemos ser simplemente el espacio en el que se permiten a todas las historias ir y venir? ¿Por qué tenemos que aferrarnos a alguna de estas historias? Al mismo tiempo, no es necesario rechazar ninguna historia. De nuevo, si no tienes cuidado, la no-dualidad acaba convirtiéndose en una nueva guerra — una guerra contra las imágenes: “¡Yo no soy esa imagen!”¡Pero en el mismo momento en que dices que no eres algo te has definido a ti mismo! Te estás definiendo a ti mismo una y otra vez cuando dices “¡yo no soy eso! ¡yo no soy eso!” Empiezas a ver el genio de este mecanismo de búsqueda. ¡Es absolutamente, infinitamente ingenioso! Quiere ser algo, cualquier cosa: “Déjame contarte una historia sobre mí, ¡cualquier historia! No me importa la que sea!”

Lo que siempre está abierto para ser descubierto es que lo que tú eres no es una imagen. No es ninguna imagen; ¡ni siquiera la imagen de que estás más allá de las imágenes! Ni siquiera la imagen de que “yo no soy una imagen”. Tú no eres las cosas que van y vienen, pero al mismo tiempo (y esto es crucial) lo que eres no está separado de todo lo que va y viene. Lo que eres, como el espacio en el que todo va y viene, es íntimo con todas esas cosas, de la misma manera en que el océano es inseparable de las olas. Por lo tanto, en última instancia, no hay olas separadas. El océano está apareciendo como las olas. El océano es las olas. Entonces ni siquiera puedes distinguir entre el océano y las olas.

En la experiencia presente, las olas del océano aparecen como pensamientos, sensaciones, imágenes, sentimientos, sonidos — todo en la experiencia presente es simplemente una ola. ¡Lo que tú eres como océano es también las olas! No eres los pensamientos, sensaciones, imágenes, pero al mismo tiempo, lo que eres, como el espacio abierto en el que todos ellos aparecen y desaparecen, es totalmente íntimo con todo esto.

Por lo tanto, ¿la conciencia y los contenidos de la conciencia son la misma cosa?

Sí, la conciencia y todo lo que aparece en la conciencia ¡son absolutamente íntimos! El océano no puede rechazar las olas, ¿por qué es así? La conciencia, la totalidad, la unidad, o podríamos llamarlo consciencia, toma la forma de todo lo que aparece. La consciencia no es una especie de pizarra en blanco vacía detrás de todo. Así es como la mente la interpreta. La mente interpreta estas palabras como cosas. La consciencia no es una cosa — es todo lo que aparece. ¡Es por eso que no se puede hablar de la no-dualidad! No se puede hablar de la intimidad.

Arraigados en este conocimiento que es imposible poner en palabras, seguimos siendo libres para jugar con las palabras. Sabemos que no podemos usar las palabras para capturar la no-dualidad; las usamos solamente para utilizarlas como punteros. Estamos apuntando a algo que en última instancia, no puede ser comprendido por la mente, no puede ser capturado.

Cada ola que aparece contiene el océano. Eso a lo que estamos señalando está dentro de cada experiencia; ya sea que estés en la oficina o sentado en el cojín de meditación, caminando en un supermercado o asistiendo a una conferencia sobre no-dualidad. Si hay dolor extremo o intensa tristeza, eso sigue siendo el océano. Es el océano apareciendo como dolor, el océano apareciendo como tristeza. La Unidad no está limitada a una experiencia particular. Se está expresando en toda experiencia. Por lo tanto, la invitación es volver a la experiencia presente, y redescubrir el océano, y esa invitación está siempre ahí, en cada experiencia, en esta experiencia. Esta experiencia presente es el océano que siempre has estado buscando sin darte cuenta.

¿Qué está sucediendo realmente en este momento? ¿Qué está apareciendo en esta experiencia presente? No me refiero a la historia que te está ocurriendo a ti, no me refiero a lo que crees que está sucediendo; estoy diciendo que mires lo que está sucediendo ahora. Vuelve a los pensamientos, sensaciones y sentimientos presentes y redescubre quién eres realmente en medio de estas olas de experiencia. Lo que eres realmente debe estar ahí dentro de cada experiencia, de lo contrario no puede ser lo que realmente eres. Si se trata de algo que va y viene, no puede ser lo que realmente eres. Lo que realmente eres, como el océano, no va y viene.

¿Dónde entra el sufrimiento en todo esto? Si lo que realmente somos es completo, ¿por qué sufrimos?

El sufrimiento es olvidar quién eres realmente.

Sufrimos cuando no vemos esta plenitud —esta intimidad— en la experiencia presente. Cuando no vemos que cada ola que aparece en el momento presente es parte del océano y por lo tanto permitida en el océano, comenzamos tratando de escapar de este momento para tratar de llegar al momento siguiente. Nos experimentamos a nosotros mismos como no completos o de alguna manera fragmentados, así que tratamos de alejarnos de este momento. En verdad, ese movimiento no es realmente posible, pero lo intentamos de todos modos porque así es como estamos programados. Tratamos de alejarnos de este momento para llegar al momento siguiente, a la mañana siguiente o al próximo año o diez años. Empezamos a usar el tiempo para lograrlo. Este es el origen del sufrimiento. Tratamos de escapar de lo que está sucediendo ahora. Tratamos de huir de los aspectos de nuestra experiencia presente. Tratamos de escapar de estos pensamientos, sensaciones y sentimientos, y llegar a un lugar futuro en el que las cosas serán mejores. Ese es el movimiento del sufrimiento.

Dentro del sufrimiento siempre te encontrarás buscando. Buscar es el mecanismo básico detrás de todo nuestro sufrimiento. Etiquetamos ciertos elementos de la experiencia como “malos” o “negativos” o “oscuros” o “peligrosos” o “malsanos” y eso es debido a nuestro condicionamiento. Hemos sido condicionados a etiquetar las cosas como “miedo”, “tristeza”, “ira”, etc., y juzgar a éstas como negativas, o no buenas, o malas, o pecaminosas — básicamente como expresiones de la incompletud que amenazan a la plenitud. Debido a que no vemos la plenitud de estas olas, que no podemos encontrar el océano dentro de estas llamadas olas “negativas”, tratamos de escapar de ellas y ese movimiento de “alejamiento” crea el sufrimiento. Entonces creamos historias e identidades alrededor de este sufrimiento: “Oh, soy una víctima de mi sufrimiento. Soy una víctima del miedo y del dolor! ¿Por qué me está pasando esto a mí? ¿Cómo puedo escapar de esta experiencia?”

El sufrimiento es un gran maestro. Tal vez es el mejor maestro, pero a menudo no lo vemos, porque no nos damos cuenta de lo que realmente es el sufrimiento. Normalmente, hacemos todo tipo de cosas para evitar, negar y adormecer nuestro sufrimiento. Tomamos medicamentos, bebemos alcohol o tratamos de distraernos. Por supuesto, en última instancia, ¡tampoco hay nada que hacer con estas cosas! Pero el sufrimiento es siempre una oportunidad; es una invitación a descubrir la plenitud en eso de lo que estás huyendo. ¿Qué aspectos de tu experiencia en este momento no están bien? ¿Qué olas (pensamientos, sensaciones y sentimientos) del océano están siendo rechazadas en este momento? ¿Qué olas no son vistas como parte del océano? Básicamente, ¿con qué estás en guerra? Esta es siempre la pregunta a la que te lleva el sufrimiento.

Dentro de la experiencia del sufrimiento siempre te encontrarás buscando. Puedes creer todo lo que quieras que no estás buscando, o que eres libre del yo, pero cada vez que hay sufrimiento hay búsqueda. Es la historia del “yo” en busca de algo, escapando de algo; es la historia de lo incompleto o de la sensación de que algo anda mal en ti. Por lo tanto, la invitación —no es una exigencia— es echar un vistazo a lo que estás en guerra en este momento. ¿Cuál es la historia? ¿Cuáles son las imágenes que estás tratando de mantener? ¿Qué estás defendiendo? ¿Qué estás rechazando? ¿De qué estás huyendo? Mira un poco más profundo. Quizás estas imágenes de ti mismo no son lo que realmente eres. Tal vez estas historias no te definen.

Sufrimos cuando tratamos de mantener imágenes de nosotros mismos —“Yo soy fuerte, estoy iluminado, soy exitoso, soy encantador, soy amable, soy feliz”— que entran en conflicto con la vida tal como es. Y al final, todas las imágenes están en conflicto con la vida tal como es — ninguna imagen puede encajar en este momento. Este momento es el fuego que quema todas las imágenes. En este momento puede haber dolor, tristeza, miedo — cualquier imagen que diga que lo que aparece no debería aparecer, que deberías ser feliz, o estar libre del dolor, es una imagen falsa.

¿Se trata de cultivar más la presencia?

Lo que yo diría es que te olvides de tratar de estar más presente; eso sólo puede ser otra forma de búsqueda. Es una hermosa idea, pero sigue siendo el mismo mecanismo de búsqueda. “¡Un día estaré presente!” En última instancia, no puedes estar más presente, porque eres la presencia misma. Al igual que la palabra “no-dualidad”, la presencia es sólo otro puntero que te indica la vida tal como es. Es otro puntero que te indica de nuevo lo que realmente eres. Ya hay presencia y sólo hay presencia. Todo ya está apareciendo en la presencia.

Sólo hay este momento. El pasado y el futuro suceden ahora; aparecen en esta presencia, comoesta presencia. Hay recuerdos del pasado y pensamientos del futuro que aparecen en esta presencia. Todo sucede ahora. Cada sonido es un sonido actual; nunca has escuchado un sonido que no fuera ahora. ¡Nunca has oído un sonido en el pasado y no oyes un sonido en el futuro! Nunca has olido nada que no sea olido ahora. En última instancia, nunca has visto nada que no sea visto ahora. ¡Todo es/está presente!

Por lo tanto, no se trata realmente de que una entidad separada esté cada vez más presente; se trata de redescubrir la presencia aquí y ahora. La presencia podría ser sólo otra palabra para la consciencia, la conciencia o el Ser; ¡escoge tu palabra favorita! Lo que eres es la presencia misma, por lo que no puedes llegar a ser “más” presente, al igual que la ola no puede llegar a ser más o menos “océano” de lo que ya es. Y eso siempre está ahí para ser descubierto. La vida es la constante invitación a descubrir esto en medio de la experiencia presente. La vida es la constante invitación a descubrir quién eres en realidad en este momento. ¿Quién descubre esto? Bueno, ¿quién hace esa pregunta?

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