Sentirse Merecedor

Articulo compartido en Agosto del 2016 en el Periódico TRIBUNA

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“Esfuérzate y sufre en la tierra para que seas recompensado en el cielo”. 

Una de las cosas más difíciles para muchas personas es aprender a sentirse merecedores. Vivimos en la cultura del esfuerzo.

Un niño al nacer no cuestiona si merece o no lo que recibe. Sin embargo, cuando el pensamiento se va desarrollando y la estructura del ego se vuelve más compleja, la mente empieza a comparar, a juzgar, y van surgiendo, a una muy tierna edad todavía, los pensamientos de no merecimiento y de culpa. Inicialmente el crío va a compararse con los hermanos, observando si ellos tienen más o menos, si son felices o infelices. También empieza a observar el sufrimiento de los padres. Y según la situación familiar, cuanto mayor sea el sufrimiento, mayor será la tendencia a desarrollar sentimientos de culpa por ser feliz, culpa por tener, culpa por recibir. Al crecer un poco más, el niño también empezará a tener contacto con las personas del mundo exterior y sus sufrimientos, lo cual podrá alimentar todavía más la sensación de culpa y no merecimiento por tener una vida mejor que la media.

Es importante poder saber  y evalúate a ti mismo. ¿Se te hace difícil recibir regalos? ¿Tienes que regalar algo a cambio, o hacer algo a la persona para quedarte en paz? ¿Eres capaz de recibir elogios de forma natural o necesitas minimizarlos o retribuirlos en el mismo momento? Cuando existe la posibilidad de ganar algo bueno (un sorteo, un ascenso en el trabajo, un viaje…) ¿tienes cierta tendencia a dejarlo para otras personas o tú también quieres ganar y aprovechar? Si llegas a mejor situación (mayor salario, vida más cómoda) ¿necesitas justificar ante ti mismo o ante otros lo mucho que has trabajado para conquistar aquello? Cuando adquieres algún bien (coche, casa, ropa) ¿necesitas pensar y justificar ante ti mismo o ante otros que te has esforzado mucho, para sentirte bien con lo que has adquirido? Si algo te viene de manera muy fácil, ¿lo aceptas y disfrutas tranquilamente, o lo aprovechas pero con sentimiento de culpa?

Existe también la creencia del merecimiento ligada a cuestiones espiritualistas y religiosas. “Fulano no ha tenido el merecimiento suficiente para curarse de tal dolencia”. “Yo no he tenido merecimiento para salir de la situación económica difícil en que estoy desde la infancia.” “Si es de su merecimiento, Fulano lo conseguirá”. “Si todavía no has salido de esa situación es debido a que no tienes merecimiento para ello”. Se hace demasiado simple y conformista una justificativa de esa manera. Se desarrolla un sentimiento de que, si hay algo negativo, es porque esa persona “merece” pasar por aquello, hasta cuándo, nadie lo sabe. Muchas veces eso acaba originando una perpetuación del sufrimiento por culpa y auto-punición. A veces las personas se vuelven pasivas y dejan de comprender más profundamente las razones para aquel sufrimiento, perdiendo también la ocasión de transformarlo.

Merecer lo mejor de la vida es un derecho divino al que tú también tienes acceso, sólo que crees que no es así. Sin embargo a pesar de lo que hoy crees, tienes que saber que eso puede cambiar, puedes despertar, y no existe una receta mágica para eso, el merecimiento es el hecho de merecer algo, o el derecho a recibir reconocimiento por algo que uno ha hecho. Pero a lo largo de nuestras vidas ha habido una especie de mensaje subliminal que se ha instalado en nosotros como parte de nuestra cultura; hemos aprendido que para obtener algo, bien sea material o de otro tipo, siempre debemos hacer algo para merecerlo.

Para lograr esto, deberás desaprender mucho! abrir tu mente y no cerrarte a nuevas maneras de ver la vida. Despertar tu conciencia comienza por amarte a ti mismo antes de amar cualquier otra persona, darte a ti mismo “Amor Incondicional” vuelve a ser niño, trata precisamente de despertar esa conciencia de lo que realmente eres, y el día que lo logres vivirás el cielo en la tierra, descubrirás tu propia felicidad.

Mírate al espejo diariamente directo a los ojos y repite afirmaciones que refuercen tu sentido de merecimiento tu valor y amor propio, por ejemplo: “Yo soy suficiente” “Yo merezco… (Amor, prosperidad, abundancia, etc.)” Yo me amo y me valoro a mí mismo por encima de cualquier persona o cosa”…Agradece desde el fondo de tu alma, agradece todo en la vida, lo bueno, que consideras malo, lo que tienes y eres y lo que no tienes y no eres aún.

Encuentra tu propia receta, por encima de todo se tú mismo y serás feliz.

Eliza Cavazos Life Coaching

https://www.facebook.com/ElizaCavazosLifeCoaching

elizacavazoslifecoaching@gmail.com

 

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