UNA BREVE MEDITACIÓN PARA EL DOLOR Y EL MALESTAR


¿Qué es peor, tu malestar, o tu agotadora lucha en contra de él? – 

En lugar de pensar en tu dolor o malestar en este momento (y en cómo deshacerte de él), ¿podrías cerrar tus ojos y experimentar directamente el dolor o el malestar en el cuerpo? ¿Podrías salir de la narrativa del pasado y futuro, de tus historias acerca de lo que pasará, de tu búsqueda de ‘soluciones’, y poner atención a lo que está pasando ahora mismo, En-Donde-Estás

¿Hay alguna tensión en el cuello, alguna tensión en los hombros? ¿Sientes alguna presión en la cabeza, un revoloteo, alguna sensación inexplicable en el estómago? ¿El área del corazón se siente contraída, cerrada, limitada? Ofrece una curiosa, abierta y receptiva atención a las sensaciones que etiquetas como ‘dolor’ o ‘molestia’. Sin tratar de deshacerte de las sensaciones, o cambiarlas, o incluso sanarlas, dales un permiso profundo de estar aquí ahora; regálales un espacio, un lugar. No pienses acerca de las sensaciones, sólo observa, escucha, mira, contempla, permite. ¿Las sensaciones se agitan, oscilan, pulsan, palpitan? ¿Se sienten punzantes, suaves, agudas, hirientes, en carne viva, irregulares, redondeadas? ¿Tienen algún centro, alguna frontera, un núcleo, algún punto en el que terminen o comiencen? ¿Se sienten calientes, tibias, frías? ¿Qué tan profundo en el cuerpo llegan? Invita a tu aliento ahora a esas sensaciones; infúndelas y bendícelas con oxígeno. Respirar en – o a través – de un área sensible, dolorida, lastimada, es un tremendo acto de amor. Imbuye las sensaciones con tu gentil aliento, en este momento, el único momento que hay. Diles a las sensaciones, “pueden estar aquí, Ahora”.

En lugar de tratar de corregir o eliminar tu dolor o malestar ahora mismo, ¿puedes ofrecer una amorosa curiosidad, un sentido de amable bienvenida? Tal vez tu dolor o malestar sea un lugar dentro de ti que ha estado anhelando amor, empatía, permiso, aceptación. Trata incluso de hacer a un lado las palabras ‘dolor’ y ‘malestar’ porque incluso estas son sólo juicios, ideas, y atiende directamente las crudas, vivas, siempre cambiantes sensaciones en el cuerpo vivo. No esperes que desaparezcan; permíteles quedarse si así lo desean. Deja que se muevan, que se intensifiquen, o que se suavicen, o que se disipen, o expandan. Suelta la presión de tener que controlar el cuerpo, y empapa el cuerpo con fascinación.

Felicidades, ahora estás en profunda meditación, sin ningún esfuerzo. Ya no estás luchando contra la vida, ya no estás buscando una ‘dosis’ o arreglo de nada, porque estás poniendo atención a la experiencia tal cual, manteniéndote cerca de la vida mientras se agita, vibra, se intensifica, se relaja. E incluso si percibes un sentido de lucha en ti, no hay necesidad de luchar en contra de la lucha, tampoco. Bendice incluso la lucha, permite incluso la lucha, porque también es vida. Incluso la parte de ti que quiere ser libre, es en sí misma libre de ser, y es amada por el Corazón.

¿Qué es peor, tu malestar, o tu agotadora lucha en contra de él? ¿Puedes recibir el momento exactamente como es, en lugar de ponerte en guerra? ¿Puedes soltar todas las ideas acerca de cómo ‘debe’ de ser este momento? ¿Puedes ver que el ‘debe’ es la mentira?

– Jeff Foster

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