LA LEY DE LA ACCIÓN DAR

DEMOS MOVIMIENTO A NUESTRA VIDA
 
Envía el mismo mensaje una y otra vez: es mejor hacer aun a riesgo de equivocarse que no hacerlo y buscar una buena excusa. De repente me vino un pensamiento a la mente y dije. Yo pienso que se necesita coraje para levantarse cada día de la cama, y por tanto todo el mundo aplica la Ley de la Acción.
Todos los seres vivos actúan, pero la mayoría de las personas no actúan sino que reaccionan – y sólo reaccionan como consecuencia de sufrir dolor o miedo, cuando las relaciones se convierten en un caos o cuando los cuerpos físicos caen enfermos del estrés. La Ley de la Acción nos enseña a superar las inercias a la vez que las impaciencias, actuando con valor, intencionalidad positiva y compromiso.
¿Cómo podemos superar la inercia? Aceptando tres realidades fundamentales, contestó.
Primero, aceptando nuestra humanidad y nuestra presencia física en el mundo; Segundo, dándonos cuenta que nadie va a vivir por nosotros (que las experiencias de los demás, no sirven como experiencias propias, solo como referencia) y que sólo adquirimos más experiencia, a partir de superar nuestros errores y los problemas que la vida nos pone delante como pruebas y lecciones a superar; y Tercero, aceptando que la acción puede inicialmente comportar cierta incomodidad.
Ya no nos podemos permitir el lujo de esperar hasta que nos sintamos a salvo y seguros, inspirados o motivados hasta que el miedo o la duda miren en la otra dirección. Ya no podemos esperar a que alguien nos dé permiso para actuar. Ha llegado el momento de actuar de acuerdo con nuestros ideales supremos, a pesar de temores, dudas, o incertidumbres que surjan. Sólo podemos mostrar valor en la cara del miedo. Cada día necesitamos valor, porque cada día nos enfrentamos a miedos no necesariamente en situaciones dramáticas como atrapar a un ladrón o salvar a una persona que se ahoga, si no de formas diversas como expresando nuestros sentimientos, rompiendo un viejo hábito, o tomando el riesgo que lleva implícito ser diferente.
Se consciente, que cada ley contiene las semillas de su opuesto. A veces la comprensión requiere acción, pero esta Ley también contiene la sabiduría de estar tranquilo y quieto, la acción de la inacción. Como la meditación, dije. Sí. Hay un momento para la acción y otro para estar quieto. Algunas veces puedes mostrar el valor más grande, la paciencia, y la sabiduría permaneciendo tranquilo incluso cuando deseos o impulsos irresistibles te piden que actúes.
¿Cómo puede saber uno el momento de actuar, y cuándo estar quieto?
“Aquellos que tienden a la inercia y el miedo, necesitan más el deseo de actuar con bravura y decisión. Aquellos dados al discurso o a la acción impulsiva sería actuar como sabio parando, respirando profundamente, y observando los impulsos sin sentirse obligados a actuar sobre ellos. En cualquier caso, escucha la sabiduría de tu corazón; entonces sabrás cuando has de estar tranquilo y cuando has de actuar.
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