Cómo amarse a uno mismo.

Afirmación: «Me dispongo a amarme y a apreciarme».

Cuando hablo del amor a uno mismo, algunas personas creen que me refiero a ser vanidoso y engreído. Eso no tiene nada que ver con el amor a uno mismo. La vanidad y la presunción son manifestaciones de la carencia de autoestima. Ciertamente, a todos nos gusta tener buen aspecto, pero cuando la preocupación por nuestra apariencia física es excesiva, significa que  no  nos  consideramos  lo  bastante  valiosos  tal  como  somos.  Nos sentimos inseguros y tratamos de hacernos aceptables. Abrillantar la superficie nunca resulta, porque supeditamos nuestra valía personal a nuestra apariencia exterior, siempre cambiante. Sin embargo, nuestro valor como personas no tiene nada que ver con nuestro aspecto externo, sino que se fundamenta en cuánto nos amamos a nosotros mismos.

Sentir amor por nosotros mismos, en realidad es muy sencillo. Significa optar por sentirnos a gusto en nuestra propia compañía y por cuidarnos. Una vez realizamos esta opción, todo lo demás se coloca en su lugar con facilidad. El amor a uno mismo significa descargarnos del autocastigo, perdonarnos a nosotros mismos, dejar atrás el pasado, hacernos sentir

«bien». Significa aprobarnos, disfrutar, pasarlo bien. Significa amarnos tal como  somos,  mostrarnos  amables  y  cariñosos  con  nosotros  mismos mientras seguimos nuestro proceso de crecimiento.

Cómo amar a los demás

Aceptándolos como son. Dejándoles ser ellos mismos. Dejando que se encarguen  de  su  propio  proceso  de  crecimiento.  No  hay  manera  de aprender por otro. Si su comportamiento es perjudicial para nosotros, podemos evitar su presencia, y eso estará bien, no habremos hecho nada malo. Tenemos que amarnos lo suficiente para que no nos manipulen las personas autodestructivas. Si hay mucha gente negativa en nuestra vida, es preciso que descubramos qué pauta hay en nuestro interior que atrae hacia nosotros a estas personas.

Cuando cambiamos, cuando abandonamos nuestra vieja pauta y nos comportamos de un modo diferente, los demás también hacen cambios en su forma de relacionarse con nuestra nueva personalidad, o bien se van de nuestra vida y así dejan que otras personas puedan entrar en ella, personas que nos aprecien. Suceda lo que suceda, siempre es positivo que nos amemos y aceptemos a nosotros mismos.

Otro  instrumento  poderoso  para  sanar  una  relación,  sea  familiar, laboral, eventual o íntima, es la «bendición con amor». Cuando alguien esté haciendo algo que tras torne la armonía de tu vida, bendícelo con amor. Lo puedes hacer de varias formas. Puedes decir: «Te bendigo con amor y pongo armonía en esta situación», o: «Te bendigo con amor, te libero y te dejo ir», o: «Te libero por tu bien».

Cuando hacemos esto con constancia, algo sucede en el lado invisible de la vida y la situación cambia para mejorar. He visto cómo este procedimiento cura relaciones de todo tipo. Jefes que se muestran agradables, familiares que manifiestan cariño, personas difíciles que se van, relaciones íntimas que se vuelven sinceras. Los que hemos practicado esta bendición con amor estamos encantados con los resultados.

Lo que yo creo

Creo que todos los acontecimientos que nos han sucedido en nuestra vida  hasta  este  momento  han  sido  creados  por  los  pensamientos  y creencias  que   hemos  tenido  en  el  pasado.  Los  pensamientos   son poderosos; los pensamientos son creativos. Nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Esta es una ley de la naturaleza que estamos comenzando a comprender y practicar. Sin embargo, hemos estado oyendo el mensaje durante mucho tiempo.

Mi  filosofía  es  en  realidad  muy  sencilla,  demasiado  sencilla  para algunas personas. No obstante, la he visto funcionar una y otra vez. He aquí algunos de los puntos principales:

  1. 1. Lo que damos recibimo Siempre. Este mensaje es conocido desde hace mucho tiempo. Recordemos la Regla de Oro: «Comportaos con los demás como queréis que se comporten con vosotros». Esta regla no fue creada para producir sentimientos de culpa. Es una ley de la naturaleza que también vale para las pautas de nuestros pensamientos. Si juzgamos, si criticamos, aunque sea sólo en pensamiento, también seremos juzgados y criticados. Si amamos incondicionalmente, atraeremos a personas que nos darán el mismo amor y la misma aceptación incondicionales. Los pensamientos de odio atraen pensamientos y actos de odio. Los pensamientos de celos atraen carencia y pérdida. Por otro lado, los pensamientos de perdón atraen curación y prosperidad. Los pensamientos de amor y de alegría atraen no sólo amor, sino también bienes increíbles, más de lo que somos capaces de imaginar, y estos bienes reflejan nuestros nuevos pensamientos sobre lo que creemos merecer.
  2. 2. Lo que creemos de nosotros mismos y de la vida se convierte en realidad. Por eso es tan importante revisar lo que creemo Demasiado a menudo se trata de creencias restrictivas que hemos heredado de nuestros padres o de la sociedad en que vivimos. Muchas veces pido a mis clientes que se sienten sosegadamente, hagan una lista de los aspectos de la vida que consideran más importantes y escriban a continuación las creencias que tienen sobre cada uno de ellos. Por ejemplo, escribe qué piensas de:

los hombres

las mujeres el amor

el sexo la salud

tu cuerpo la escasez

la prosperidad

el envejecimiento el trabajo

el éxito

Dios

Es sorprendente cuántas de nuestras creencias se formaron alrededor de los cinco años de edad. Ciertamente no todas son adecuadas para vivir nuestra vida actual, de modo que resulta muy útil hacer una limpieza mental periódica.  Como todas las creencias  son el fruto de una opción,  ahora podemos elegir aquellas que nos apoyen y nos sustenten al máximo.

  1. 3. Nuestros pensamientos son creativo Esta es la ley de la naturaleza más importante que necesitamos conocer. Un pensamiento aislado no tiene mayor importancia, pero los pensamientos son como las gotas de agua: se acumulan. Si seguimos pensando los mismos pensamientos durante mucho tiempo, se convierten  en  charcos,  lagunas,  lagos  u  océanos.  Si  son positivos, podemos flotar por los océanos de la vida. Si son negativos, podemos ahogarnos en un mar de negatividad y desesperación. ¿Cuál es tu actitud normal cuando te despiertas por la mañana? ¿Es una actitud de pesimismo y tristeza? Entonces esa será la clase de día que te espera. ¿Es una actitud de esperanza, amor y fe? Esa será la nota dominante de tu día, una   atmósfera   que   te   aportará   todo   lo   que   necesitas.   Siéntate tranquilamente durante unos momentos; fíjate en el curso de tus pensamientos. ¿Realmente deseas tener el tipo de vida que te producirán estos  pensamientos?  Comienza  a  elegir  conscientemente  pensamientos que te ofrezcan sustento y apoyo.
  2. 4. Somos dignos de que nos amen. Todo Tú y yo. No tenemos que merecer el amor.  No  tenemos  que  ganarnos  el  derecho  a  respirar; respiramos porque existimos. Somos dignos de recibir amor porque existimos. Tenemos que saber eso y convertirlo en realidad en nuestra vida. También somos dignos de nuestro propio amor. No permitas que las opiniones negativas de tus padres ni los prejuicios de moda en la sociedad oscurezcan tu luz. La realidad de tu ser es que eres una persona capaz de amar y digna de ser amada. Sin embargo, es preciso que aceptes este concepto para que sea verdadero en tu vida. Recuerda: tus pensamientos crean tu realidad. Lo que los demás piensen o digan no tiene nada que ver con tu autovaloración. Di ahora mismo: «Soy una persona digna de amor».
  3. 5. La autoaprobación y la autoaceptación son la clave de los cambios positivos. Cuando estamos enfadados con nosotros mismos, cuando juzgamos  y  criticamos  todo  lo  que  hacemos,  cuando  nos  insultamos, estamos emitiendo vibraciones muy negativas, y entonces nuestra vida no funciona. Se trata simplemente de una antigua costumbre y no se fundamenta en la verdad. ¿Cómo podemos esperar que los demás nos amen y nos acepten si nosotros mismos no nos amamos ni nos aceptamos?

«Me amo y me acepto exactamente tal como soy»: este pensamiento es muy poderoso y te ayudará a crear un mundo de alegría.

  1. 6. Podemos liberarnos del pasado y perdonar a todo el mundo. El pasado sólo existe en nuestra mente. Aferrarnos a viejas heridas es castigarnos ahora por algo que otra persona hizo hace mucho tiempo. Eso no tiene ningún sentido. Demasiado a menudo nos encerramos a nosotros mismos en una cárcel de engreído resentimiento, y esa es una terrible forma de vivir. Puedes liberarte. Perdonar no significa aprobar el mal comportamiento; significa dejar de estar «atascados» en una situación, liberarnos de ella con el fin de no recrear una experiencia similar. Todos nos comportamos de la mejor manera que podemos en cada momento, con el entendimiento, la conciencia y el conocimiento que tenemos. Abandonar el resentimiento y reemplazarlo por comprensión es liberarno El perdón es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.
  2. 7. El perdón abre la puerta al amor. El amor es el objetivo. El amor incondiciona ¿Cómo llegar a él? A través de la puerta  del perdón. El perdón es como las muchas capas de la cebolla: conviene comenzar por las cosas que nos resulta más fácil perdonar, y avanzar poco a poco hacia las heridas más importantes a medida que vamos adquiriendo más práctica y vamos confiando cada vez más en el proceso. Saquemos las capas de las heridas una a una, hasta llegar a un nivel más profundo de comprensión. Allí encontraremos al amor esperándonos. El perdón y el amor van tomados de la mano.
  3. 8. El amor es la fuerza curativa más poderosa que existe. El mayor estímulo de nuestro sistema inmunitario es el amor por nosotros mismo No podemos curarnos ni alcanzar la plenitud en una atmósfera de odio. A medida que aprendemos a amarnos nos hacemos poderosos. El amor nos hace abandonar el papel de víctima para adquirir el de ganador. El hecho de amarnos a nosotros mismos atrae a nuestra vida la ayuda que necesitamos en nuestro camino de curación. Las personas que se sienten bien consigo mismas son naturalmente atractivas para los demás.
  4. 9. Basta con estar dispuesto No es preciso esperar a saber «cómo» hacer todas estas cosas. Lo único que necesitamos es querer hacerlas, estar dispuestos. Nuestros pensamientos son creativos. Pensar: «Quiero dejar de emitir juicios, o aprender a perdonar, o amarme tal como soy» es introducir un pensamiento en el Universo. A medida que uno repite el pensamiento, éste activa la ley de atracción, y uno descubre a su alrededor caminos para llegar a conseguir exactamente eso. El Universo nos ama y está siempre dispuesto a ayudarnos a manifestar cuanto escojamos pensar y creer. Estemos, pues, dispuestos a llevar una vida feliz.

Cuando tengas claros todos estos conceptos, tal vez te convenga leer mis diez pasos para amarse a uno mismo. Los he utilizado desde que empecé  mi  trabajo,  y  me  han  sido  de  enorme  utilidad.  Son  aún  más sencillos  que  los  que  acabo  de  exponer.  Recuerda  que  amarse  a  uno mismo es algo muy simple.

Amar Sin Condicione s* * * Louise Hay

 

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