La Rabia

 

 

 

  RABIA

La rabia es la emoción más ‘caliente’ y pasional. La rabia puede ser activada de diversas maneras, pero su antecedente principal es el control, sea físico o psicológico.

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Hay mucha rabia contra las enfermedades que ponen en peligro la vida, contra la enfermedad en sí.

La gente se pregunta: «¿Por qué yo?».

A menudo la enfermedad saca a relucir viejas rabias que han estado soterradas durante años. Rabia contra nuestros padres por menospreciarnos cuando éramos niños o adolescentes, o porque nos rechazaron cuando no realizamos sus sueños. Luego está la rabia contra los amigos y amantes que no nos apoyan como querríamos.

Son tantos al parecer los que no comprenden… Sentimos rabia contra nosotros mismos por crear las condiciones que permitieron a la enfermedad apoderarse de nuestro cuerpo. Nos sentimos impotentes y desamparados. Sentimos rabia por tener que depender de otros, y al ver morir a amigos y seres queridos. Hay mucha rabia contra los médicos, porque no saben realmente qué hacer y muchas veces, con cruel insensibilidad, nos sentencian a muerte. Sentimos rabia por el enorme coste económico de los tratamientos y fármacos que no nos sanan, y contra el personal sanitario por no hacer más.

Sentimos muchísima rabia, furia y desamparo. ¿Qué hacer con todos estos sentimientos tan intensos? ¿Cómo manejar la rabia de forma positiva? Tragárnosla y dejar que se instale en nuestro cuerpo no aportará nada a nuestra curación. Debemos dejar salir estos sentimientos. Podemos hacer varias cosas. Podemos hablar con las personas con las cuales estamos enfadados y liberar así nuestros sentimientos, pero demasiado a menudo nos resulta imposible hacerlo. Entonces buscamos otros métodos.

Pateamos almohadones, golpeamos la cama, lloramos y gritamos en el coche o sobre la almohada, damos puñetazos a un saco de arena en el gimnasio, o bien corremos o jugamos al tenis. Podemos meditar y dejar fluir libremente nuestra rabia, y luego perdonarnos a nosotros mismos y a los demás. Podemos hablar o chillar frente al espejo. Siempre que sintamos rabia contra otra persona durante la meditación o en el ejercicio con el espejo, tenemos que terminar perdonándola, diciéndonos que lo que realmente deseamos es su amor y su aprobación. Si no lo hacemos así, entonces el ejercicio será sólo una afirmación negativa que no nos aportará curación. Hay diferencia entre liberarse de viejas- rabias y sólo revivirlas.

El acto de perdonar nos sirve para olvidarlas. Ejercicio para la rabia He aquí un ejercicio cuya finalidad es dejar que se vaya la rabia que sentimos tan a menudo: Mírate a los ojos en el espejo. Contémplate a ti o ve a la persona que 31 crees que te ha hecho daño. Siente toda la rabia que te invade. Comienza a decirle a esa persona todo aquello por lo cual te has enojado tanto. Manifiesta toda la rabia que te sea necesaria.

Podrías decir algo así:

1. Me enfadé contigo porque…

2. Me ha dolido mucho que tú …

3. Tengo mucho miedo porque…

4. Con toda franqueza, lo que me gustaría hacerte es…

Sácale todo.

Cuando hayas terminado de expresar tu enfado con esa persona, di más o menos:

5. Bueno, pues, ya está, eso es todo.

6. Te libero y te dejo ir.

7. ¿Cuál de mis creencias ha originado esto?

8. ¿Qué creencia podría cambiar para dejar de sentir tanta rabia?

Del Libro Amar Sin Condiciones * * * Louise Hay

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