Tu clave para la serenidad

 

Probablemente hayas oído la Oración de la serenidad.   Y  si  eres   como   la  mayoría   de nosotros, observarás que a veces sigues esperando  una respuesta.  Pues bien, ¡aquí la tienes! A medida que hagas lo que se dice en este capítulo, descubrirás una forma de aceptar las cosas que no puedes  cambiar.  Verás que vas cambiando con facilidad y valentía todo aquello de tu vida que se debe cambiar. Y además, tendrás a tu alcance la sabiduría para distinguir entre ambas situaciones.

“Concédeme  Señor, la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, la valentía para cambiar las que puedo cambiar, y la  sabiduría   para  ver  la diferencia”

Oración de la serenidad, Reinhold Niebuhr

¿Cuál es la respuesta? Es tan sencilla que tal vez te desconcierte: soltar el sentimiento de querer cambiarlo –y este «lo» se   refiere a cualquier cosa de tu vida, o que este dentro  de  la  que  es  tu  experiencia  personal,  que  no  te  guste  y  desees  que  sea diferente de cómo es, incluidos hechos del pasado. Es una solución que, si mantienes una actitud abierta a su elegancia y sencillez, tiene el poder de liberarte.

¿Cómo nos ayuda el deseo de cambiar las cosas? Además del evidente beneficio de sentirnos  mejor  a medida  que  soltamos,  hay  otros.  Empecemos  por  fijarnos  en  la aceptación.  No siempre  es fácil aceptar  lo que no podemos  cambiar.  La mente  se rebela ante tal idea. Sin embargo, cuando soltamos el deseo de cambiar las cosas tal como son, de forma natural pasamos a un estado de mayora aceptación, sin tener que esforzarnos para que así ocurra.

Por  lo  que  se  refiere  a  las  cosas  que  se  deben  cambiar,  examina  ti  experiencia

personal. Repasa rápidamente   tu vida y haz una lista mental de todo lo que quisieras cambiar.  Es  probable  que  sea  una  relación  extensa,  y  que  en  gran  parte  de  su contenido  tenga una larga historia.  Hasta ahora,  muchas  cosas de las que querías cambiar no han cambiado, ¿no es cierto? Aunque la mente nos dice que el deseo de cambiar algo realmente  cambiarlo,  o que querer cambiar  lo que necesita  cambiarse hará que nos pongamos a trabajar en ello, en la mayoría de los casos, ocurre todo lo contrario. Cuando nos centramos en el deseo de cambiar un problema, la conciencia que tenemos de éste hace que persista. Mantenemos el tema en nuestra mente, para cambiarlo u oponerle resistencia.

Las cosas funcionan como se explica a continuación. Quizá tengamos una experiencia que no nos guste (el jefe nos grita), o alguien que queremos le pasa algo (un amigo enferma o tiene un accidente), o tal vez no nos gusten las noticias que oímos ese día (La Bolsa se desmorona). Por consiguiente, queremos cambiarlo. Pensamos: «Espero que esto no me ocurra a mí» o «Confío en que nunca se repita esto», y es ahí donde nos atascamos.  La mente ve y crea imágenes,  por eso no traduce con precisión las negociaciones –palabras no o nunca. El resultado es que interpreta al revés nuestras esperanzas y así las mantiene.

Si no me crees, intenta ahora no imaginar una zapato. ¿Qué ha ocurrido? Como nos pasa a la mayoría, inmediatamente  habrás percibido un zapato en el ojo de la mente. Cuando más nos empeñamos en no crear lo que no queremos, mayor es la fuerza con que nos aferramos a esa idea; así que mayor es la probabilidad de lo que creemos en nuestra realidad.

¿Cuál  pues es la solución?  Muy fácil. Liberarse  del sentimiento  de querer  cambiar algo, e inmediatamente  las imágenes no deseadas sobre eso mismo que albergas en la mente desaparecerán; luego te pondrás a trabajar con valentía para cambiar lo que sea necesario cambiar.

Por  último   ¿Cómo podemos distinguir entre lo que podemos y lo que no podemos cambiar? Existe un proceso  muy  sencillo.  Siempre  que no   estés   seguro   de   si   se   debe cambiar algo de tu vida o dejar que siga como está, decide soltar el sentimiento  de querer cambiarlo.  Si te liberas de este sentimiento,  y es algo   que   no   se   puede   cambiar, verás que lo aceptas tal como es sin esfuerzo alguno. Por otro lado, si es algo que sí necesita cambiarse, el soltar te ayuda a ponerte en acción fácilmente para conseguir que se produzca un cambio.

Prueba este principio en tu vida y observa  que ocurre.  Como  en todo lo demás  por favor no aceptes sin más lo que te diga.

Fuente Metodo Sedona

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