Heridas del Alma…

 

5 heridas del alma que se curan pero dejan cicatrices

En todo el tiempo que ha pasado desde que llegamos al mundo, han ocurrido un sinfín de cosas. Unas buenas y otras no tanto. Llevamos una mochila de experiencias que por mucho que intentemos obviarla, está ahí.

Echamos “mano de ella” cuando queremos volver a recordar las cosas que nos hicieron felices. Para otras no olvidamos, pero intentamos tener una “amnesia selectiva” por el dolor que nos causan. Hay que estar orgulloso de la mochila de cada uno, aunque jamás pensásemos cargar con ella con determinados hechos que quizás a veces nos generen sufrimiento…

Esa mochila tiene más sabiduría sobre ti que cualquier libro y que cualquier opinión. Sabe los demonios que arrastras desde la infancia y las veces que te han hecho daño. Las veces que te has sentido en tu lugar y las veces que has sentido que un lugar era de todo menos el tuyo… Es la mochila de tus vivencias, de tus experiencias más íntimas…

Las heridas del alma y el dolor de cabeza

Todas las experiencias conforman lo que eres ahora, y algunas veces te sentirás feliz y en otras profundamente desdidacho. En esos momentos de desdicha nuestras heridas se abren, causadas por un daño hacia nuestra persona…

Quizás creíamos que ya solo eran cicatrices, pero en algunas ocasiones vuelven a escocer porque su naturaleza es la de hacernos una llamada de atención, porque quizás ese daño se está reproduciendo otra vez en tu vida.

Por ello, existen numerosas heridas que vamos curando pero que nunca terminan de cicatrizar, para recordarnos que alguien o algo nos las lastima de nuevo y sentimos ese malestar. Algunas de estas heridas son:

La humillación
Somos humillados cuando alguien ataca nuestra dignidad como persona de diversas maneras. Es una forma de denigrarnos como persona, ya sea de forma privada o de forma pública; siendo esta última más dura.

Las consecuencias de sentirte humillado repercuten directamente en la autoestima, la confianza hacia los otros y la ilusión en lo que haces y esperas del mundo. Cuando alguien te humilla sientes como si te hubiera arrebatado algo que te pertenecía a ti y lo ha hecho de la forma más cruel posible.

La humillación puede llevarse a cabo por tu apariencia física, nivel económico, sexo, raza, nivel intelectual, enfermedad, etc. Puede ser un ataque claramente identificable o un trato vejatorio a lo largo de un tiempo determinado. Es una de las situaciones más difíciles de superar por las implicaciones psicológicas que genera en nosotros.

“Muchos disgustos se evitarían si quienes alardean de satíricos tuvieran en cuenta que toda persona, por necia que sea, se toma a sí misma muy en serio, y que, si algunas soportan una contradicción franca y leal, ninguna perdona el ridículo.”

-Santiago Ramón y Cajal-

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: