LA PAREJA

Cuando las personas se encuentran con dificultades en su relación tiende a culpar a su pareja.
Ven claramente cual es el cambio que necesita hacer la otra para que la relación funcione, pero le es muy complejo ver que es lo que ellas hacen para generar los problemas.

Es muy difícil que la persona hable de los que le está pasando, de lo que está necesitando o sintiendo.
Todos quieren siempre hablar de lo que ve y no de lo que siente.
Es muy diferente enfrentarse a los conflictos que surgen en una relación con la actitud de reflexionar sobre (¿qué me pasa a mí?) que enfrentarse a ellos con enfados pensando que el problema es que estoy con la persona inadecuada.

Muchas parejas terminan separándose porque creen que con otro sería distinto, después se encuentran con situaciones similares en lo único que ha cambiado es el interlocutor.

No podemos concebir una relación intima sin conflictos.
El primer punto es tomar conciencia de que las dificultades son parte integra del camino del amor.

La salida sería dejar de lado la fantasía de una pareja ideal, sin conflictos, enamorados permanentemente.

“No se casó con la persona equivocada. Lo único equivocado es su idea de la pareja perfecta”.

– Hagamos de la vida posible… lo mejor posible.
– Sufrir porque las cosas no son como yo me la había imaginado no sólo es inútil, además es infantil.
– La propuesta es no intentar resolverle la vida al otro/a, sino encontrar a alguien para hacer un proyecto, para pasarlo bien, para crecer, para divertirnos, no para que me resuelvan la vida.
– El mejor, el más preciso y cruel de los espejos, es la relación de la pareja. Es el único vínculo en el que pueden reflejarse de cerca mis peores y mis mejores aspectos.
– “Si te muestro permanentemente tus errores, si vivo para mostrarte cómo deberías haber actuado, si me ocupo de señalarte la forma en que se hacen las cosas, quizás consiga que te sientas como un/a imbécil o peor, que te vayas de mi lado, o peor aún, que te quedes para aborrecerme”.
– Si en verdad quiero ser escuchad@, entonces debo aprender a hablarte de mí, de lo que yo necesito y, en todo caso, de lo que a mi me pasa con la actitudes que tu tienes.

Recuperar la responsabilidad de la propia vida.

¿Qué hago yo para que la situación se de como se está dando?
¿Qué otra cosa podría hacer para generar algo que resultara mejor?
No esperar ni desear una vida donde no hay conflictos, sino verlo como una oportunidad para desarrollarse; no solo en nuestra pareja sino también con nuestra propia condición de estar vivos.

*El ochenta por ciento de toda nuestra percepción del mundo es pura proyección… Y cuenta que después de decirlo miraba a los ojos de su interlocutor y añadía: “y la mayor parte del veinte por ciento restante, también”. (Fritz Perls)

– Tú puedes ser como quieras, pero de todas maneras pactemos y convengamos las cosas.
– Cuando algo me molesta del otro, casi siempre significa que en realidad me molesta de mí.
– Si yo no estoy en conflicto con ese aspecto, no me molesta que el otro la tenga.
– ¿Por qué me irrita esto del otro?
– ¿Qué tiene que ver conmigo?

  • En lugar de utilizar mi energía para cambiarl@, utilizarla para observar qué hay de “mí” en eso que me molesta.
  • Cuando uno se enamora, en la realidad no ve al otro en su totalidad, sino que funciona como una pantalla donde el enamorado proyecta su aspecto idealizado.
  • La construcción del amor empieza cuando puedo ver al que tengo delante, cuando lo descubro.
  • Pasado ese momento inicial comienza a salir a la luz mis peores aspectos que también proyecto en la pareja.

DESPUÉS DEL ENTUSIASMO

  • El amor como bienestar que invade el cuerpo y alma, se afianza cuando puedo ver al otro sin querer cambiarlo.
  • La pareja no es la salvación sino el encuentro… “Los encuentros”
  • El amor se construye entre dos, sobre la base de una química que hace que nos sintamos diferentes, quizás por la sensación mágica de ser aceptado por alguien.
  • Para amar es imprescindible atreverse a mira hacia dentro.
  • Si no me muestro, nadie puede amarme, en todo caso amarán mi disfraz, y eso no me sirve.
  • Enamorarse es amar las coincidencias, y amar, enamorarse de las diferencias.
  • *“Una piedra nunca te irrita a menos que esté en tu camino” (Hugh Prater)
  • Proyecto en el otro las partes de mí que más rechazo.
  • Proyecto mi sombra en mi compañer@ y, al verla proyectadas, la descubro.
  • A partir de ahí tengo dos posibilidades: intentar destruir la temida amenaza o aceptar la oportunidad de integrarme con mi sombra y terminar para siempre con su amenaza.
  • Dejo de culpar al otro por lo que hace y empiezo a ver que estoy poniendo yo en este particular conflicto. En vez de utilizar mi energía para cambiar al otro, la utilizo para observarme y, a partir de ahí, hablar de mi, de lo que yo necesito, de lo que a mi me pasa con la actitudes que él-ella tiene. (Al otro le resulta mucho más fácil escuchar esto).
  • Cuando l@ veo y me doy cuenta de que l@ amo tal como es. Incluso puedo llegar a amar sus cosas que no me gustan, porque son suyas y l@ acepto tal como es.
  • La clave está en mantenerme siempre conectad@ con lo que me está pasando

PERDIDA DE LA ILUSIÓN

Hace falta alejarse de la ilusión para ver al ser que tenemos delante.
El dolor de dejar de lado las ilusiones y aceptar la realidad.
Es el momento de dejar las ilusiones, decir: “Vamos a disfrutar de lo que hay y dejarnos de llorar por lo imposible”

Sin magia no se puede vivir.
Cuando la magia se hace presente, el encuentro sucede o al revés, cuando el encuentro sucede, la magia se hace presente.

La vida es un delicado equilibrio impredecible.
No basta con los sueños, no basta con la fantasía, no basta con las ilusiones, no basta con los deseos y con los proyectos… Y, sin embargo, sin ellos no hay camino.

  • “Salirse de la ilusión para ver al ser que tenemos delante”.
  • “Duele dejar de lado las ilusiones y aceptar la realidad”.
  • “La realidad ES, y frente a ella las ilusiones se disipan”.
  • “Renuncio a llevar adelante sol@ un proyecto que soñamos juntos”.
  • “Es posible aprender de la dificultades”.
  • “Somos vulnerables pero no necesariamente frágiles”.
  • “Habilidad para encontrarse de nuevo”.
  • “Celar es temer a alguien, que si uno perdiera por lo que teme perderlo, no valdría la pena haberlo conservado”
  • “Si para estar con otro tengo que renunciar a ser yo mism@, la cosa no va a funcionar”.

No hay nada más saludable que un encuentro auténtico, sin máscaras, sin engaños, actualizado y sin expectativas. Pero también intuimos que el riesgo de sufrir tiene un precio muy alto.

No da tanto miedo entregarnos, que solo podemos hacerlo parcialmente. Es un intento de protección contra los dos grandes monstruos: El rechazo y el abandono.

Tal vez el trabajo consista:

– En perder miedo a la entrega.
– ¿Cómo reaccionamos para no encontrarnos?
– ¿Cómo armamos líos y creamos distancias?
– ¿Cómo nos confundimos y confundimos a los demás?
– Desarrollar nuestra capacidad de amar.
– Abandonar la expectativa de perfección.
– Encontrar el equilibrio entre entrega y privacidad.
– Trabajar con las dificultades de dar y recibir, conectados a las necesidades verdaderas.
– Privilegiar los mensajes del cuerpo, las situaciones placenteras frente a las ideas de los que “está bien”.
– Trabajar honestamente para ver hasta qué punto estamos dispuestos a dar lo que tenemos aunque nos cueste y no sólo lo que nos sobra, a ceder espacio y tiempo para la relación, a dejar el centro absoluto del universo.

*PARA ESTAR VIVO DEBES RENACER Y PARA ESO ANTES DEBES MORIR Y, PARA ESO, ANTES DEBES DESPERTAR (Gurdjieff)

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