Meditacion y Moral…

MEDITACION Y MORAL

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¿Qué es la meditación?  No es tu carácter, no es lo que haces. Es lo que eres. No es el carácter; es la consciencia que llevas a todo lo que haces. La acción es irrelevante. La cuestión es si la estás haciendo conscientemente o no, ya sea moral o inmoral. ¿Estás alerta? Si estás alerta, la meditación sucede. Si no estás alerta, vives dormido.
Puedes ser moral estando completamente dormido; no hay problema. Más bien, es mejor ser moral si quieres estar completamente dormido, porque entonces la sociedad no te molestará. Entonces nadie estará contra ti. Puedes dormir cómodamente. La sociedad te ayudará.
Puedes ser moral sin ser meditativo, pero la inmoralidad estará siempre detrás de ti. Te seguirá como una sombra, y tu moralidad será superficial, porque tu moralidad sólo puede ser impuesta desde fuera cuando estás dormido. Sólo puede ser aparente, falsa, una fachada, no puede convertirse en tu ser. Te volverás moral externamente, pero internamente seguirás siendo inmoral. Y cuanto más moral te vuelvas externamente, más inmoral serás por dentro: en la misma proporción, porque tu moralidad está abocada a no ser otra cosa que una profunda represión. No puedes hacer otra cosa mientras estés dormido; sólo puedes reprimir.
Y con esta moralidad te volverás también falso. No serás una persona, sino simplemente un «personaje»: una entidad falsa. La desdicha te seguirá, y en consecuencia estarás al borde de la explosión: explosión de todo lo que has reprimido. Te está esperando. Y si eres realmente honesto en ser moral mientras estás dormido, te volverás loco. Sólo una persona deshonesta puede seguir siendo moral sin volverse loca. Eso es lo que significa la hipocresía. Los hipócritas presumen de que son morales, pero no lo son, y encuentran maneras y medios para ser inmorales, permaneciendo constantemente morales en la superficie o fingiendo ser morales. Sólo así puedes permanecer cuerdo; de lo contrario te volverás loco.
Esta supuesta moralidad sólo deja dos alternativas. Si eres honesto, te volverás loco; si eres deshonesto, te volverás un hipócrita. De modo que los que son listos, astutos, son hipócritas. Los que son sencillos, inocentes, y son víctimas de semejantes enseñanzas, se vuelven locos.
Mientras estés dormido, no te puede suceder la moralidad auténtica. ¿Y qué significa «la moralidad auténtica»? Algo que es un florecimiento espontáneo de tu ser, no algo impuesto desde fuera. Y la moralidad auténtica no está en oposición con la inmoralidad; una moralidad auténtica es simplemente una ausencia de inmoralidad, no está en oposición. Por ejemplo, te pueden enseñar a amar a tu prójimo, a amar a todo el mundo, a ser amoroso. Se puede volver una actitud moral, pero el odio sigue dentro. Te fuerzas a ti mismo a ser amoroso, y un amor forzado no os puede satisfacer ni a ti ni a la persona a la que amas. Nadie puede satisfacerse con este amor falso.
Es como el agua falsa. No puede saciar la sed de nadie. Hay odio, y el odio está tratando de manifestarse. Y un amor falso no puede ser un obstáculo real para él. Más bien, el odio penetrará en el amor falso e incluso lo envenenará, y tu amor se volverá sólo un tipo de odio. Es muy artero y astuto.
Una moralidad auténtica le sucede a una persona que ha entrado profundamente en sí misma; y cuanto más profundo entras, más amoroso te vuelves. No es algo impuesto en contra del odio; no es algo antagónico al odio. Cuanto más profundo entras, más amor mana de ti. No tiene nada que ver con el odio, en absoluto; no tiene ninguna relación con el odio. En el momento en que llegas a tu centro, eres amoroso sin ninguna imposición moral. Puede que ni siquiera seas consciente de que eres amoroso. ¿Cómo vas a ser consciente? Este amor será tan natural como la respiración, como tu sombra que te sigue. Simplemente serás amoroso.
El tantra enseña el viaje interior. La moralidad sucederá, pero eso no será una consecuencia, no será una condición previa. El tantra dice que no te enredes en conceptos morales e inmorales. Son externos. Mejor, ve hacia dentro. De modo que las técnicas son para ir hacia dentro. Y no te preocupes por lo moral y lo inmoral, lo puro y lo impuro; no entres en distinciones. Simplemente entra en ti. Olvida lo externo: el mundo externo, la sociedad y todo lo que la sociedad te ha enseñado. Todo lo que enseña la sociedad está abocado a ser dualístico, está abocado a ser represiva, está abocado a estar en conflicto dentro de ti. Y si hay conflicto, no puedes entrar en ti.

Así que olvida el conflicto y olvida todo lo que crea conflicto. Simplemente entra en ti. Cuanto más profundo vayas, más moral te volverás, pero esa moralidad no será la moralidad de la sociedad. Serás moral sin ser moral: sin ser consciente de que eres moral, porque no hay nada opuesto a ello dentro de ti. Simplemente amas porque te sientes dichoso cuando amas. Es una dicha en sí misma. No tiene fin; no es necesario ningún resultado. No es que vayas a entrar en el reino de Dios si amas. No es un trato. La moralidad que enseña la sociedad y que predican las supuestas religiones es un trato: «Haz esto y conseguirás eso. Si no haces esto, no conseguirás eso. Incluso serás castigado». Es un trato.
La moralidad tántrica no es un trato, sino algo que sucede. Cuanto más profundo vas, más empiezas a vivir en el momento. Te das cuenta de que el amor es dicha. No es un paso, una condición, un trato para lograr otra cosa; es suficiente en sí mismo. Amas porque te sientes dichoso amando. No estás haciendo nada por tu prójimo; no estás complaciendo a nadie. Es un placer ser amoroso. Es bueno para ti aquí y ahora mismo. No hay cielo o infierno futuros. Amar crea el cielo ahora mismo, y el reino de Dios entra en ti. Y esto sucede con todas las virtudes; florecen espontáneamente.
Ahora observa la pregunta: ¿No es cierto que una vida inmoral crea obstáculos en la meditación? En realidad, la verdad es lo contrario. Una vida meditativa crea obstáculos en la vida inmoral. La vida inmoral no puede crear, ningún obstáculo. «Vida inmoral» da a entender que no eres meditativo, nada más; estás profundamente dormido. Por eso te estás haciendo daño a ti mismo.
Para el tantra, lo básico es la meditación, la alerta, la consciencia. No hay nada más básico que eso. Cuando alguien es inmoral, eso muestra que no está alerta. Es sólo un síntoma. La vida inmoral es sólo un síntoma de que no está alerta. ¿Qué hace la enseñanza corriente? Los maestros corrientes le dirán que sea moral a este hombre dormido que es inmoral. Puede que cambie de la inmoralidad a la moralidad, pero sigue durmiendo.
De modo que se desperdicia todo el esfuerzo, porque la enfermedad real no era la inmoralidad; la inmoralidad era sólo un síntoma. La enfermedad era la falta de alerta, la ausencia de meditación. Por eso era inmoral. Puedes convertirlo a la moralidad. Puedes crear miedo, y sólo puedes asustar a la persona que está dormida; de lo contrario no puedes crear miedo. Puedes crear miedo al infierno y puedes crear un afán de lucro por el cielo. Estas dos cosas sólo son posibles cuando estás dormido. Si no estás dormido, no puedes ser amenazado y no puedes ser motivado con el lucro. Estas dos cosas sólo son significativas para la mente que está dormida.
De modo que crea el miedo al castigo, y una persona pasará de la inmoralidad a la moralidad; pero lo hará debido al miedo. Crea un afán de lucro, y entonces pasará de la inmoralidad a la moralidad; pero lo hará debido al deseo, a la avaricia, al incentivo de la ganancia. La avaricia y el miedo forman parte de la mente dormida. La persona permanece dormida; no ha cambiado nada básico.
Esa persona le viene bien a la sociedad; eso está bien. Para la sociedad, la persona inmoral es un problema, pero la persona moral no es un problema. De manera que la sociedad ha resuelto sus propios problemas, pero el hombre sigue dormido. Para sí mismo, nada se ha resuelto; ahora es más conveniente para la sociedad. Antes era inconveniente. Trata de observar el hecho: una persona inmoral es inconveniente para la sociedad, pero es conveniente para sí misma. Una persona moral se vuelve conveniente para la sociedad, pero se vuelve inconveniente para sí misma.
De modo que sólo pasa que la moneda se vuelve del revés. Por eso las personas inmorales parecen más felices y alegres, y una persona moral está seria, triste, agobiada. La persona inmoral está luchando con la sociedad, y la persona moral está luchando consigo misma. La persona inmoral sólo se siente preocupada porque siempre existe el miedo de que la pillen. Tiene miedo de que la cojan, pero está disfrutando. Si nadie la atrapa, si no hay miedo a que le pillen, se siente bien.
La persona moral está atrapada en una lucha consigo misma. No está nada bien consigo misma; sólo está bien con la sociedad. La moralidad es un lubricante, te ayuda a relacionarte fácilmente con los demás. Pero entonces te relacionas con dificultad contigo mismo. La dificultad permanece, ya sea con la sociedad o contigo mismo. Sólo cuando despiertas te abandona la dificultad.
El tantra se ocupa de la enfermedad básica, no de los síntomas. La moralidad quita los síntomas. De modo que el tantra dice que no te preocupes por conceptos morales o inmorales. Eso no significa que el tantra diga que te vuelvas inmoral. ¿Cómo va a decir el tantra que te vuelvas inmoral, cuando ni siquiera puede decirte que te vuelvas moral? El tantra dice que todo ello es irrelevante: no hables de moralidad e inmoralidad; vete a la raíz. Puedes ser moral o inmoral, pero eso es sólo el síntoma. ¡Vete a la raíz! La raíz es que estás dormido, profundamente dormido.
¿Cómo romper esta pauta de dormir? ¿Cómo ser consciente y cómo no volver a dormirse una y otra vez? De eso es de lo que se ocupa el tantra; y una vez que te pongas alerta, tu carácter cambiará. Pero eso es una consecuencia. El tantra dice que no necesitas preocuparte por ello; es una consecuencia. Sucede inevitablemente, de modo que no necesitas preocuparte por ello. No tienes que producirlo; sucederá. Simplemente, vuélvete más y
más alerta, y serás menos y menos inmoral. Pero esta moralidad que te sucederá no es forzada; no es algo que tú has hecho por tu parte. Simplemente tratas de estar alerta, y sucede.
¿Cómo va a ser violento un hombre que está alerta? ¿Cómo va a sentir odio o ira un hombre que está alerta? Puede parecer paradójico, pero es así. Alguien que está dormido no puede estar sin odio. Es imposible. Sólo puede fingir que no tiene ira, que no tiene odio. Sólo puede fingir que tiene amor, compasión, amabilidad, simpatía. Son todos fingimientos. Justo lo contrario le sucede a quien ha despertado. Si es necesaria la ira, sólo puede simular. No puede estar enfadado; ¡sólo puede simular! Si es necesaria la ira –y a veces es necesaria-, sólo puede simular. No puede estar triste, pero si es necesario puede simular que está triste. Ahora estas cosas son imposibles.
Ahora el amor es natural como antes lo era el odio. Antes el amor era una simulación. Ahora el odio sólo puede ser una simulación…, si es necesario. Jesús, al luchar con los cambistas en el gran templo, estaba simulando. No puede estar enfadado, pero ha elegido simular. No puede estar realmente enfadado. No puede estar enfadado, pero puede usar la ira…, igual que tú usas el amor y no puedes amar.
Tú usas el amor con ciertos propósitos. Tu amor es sólo para conseguir algo; nunca es simplemente amor. Puede que estés tratando de conseguir dinero, puede que estés tratando de conseguir sexo, puede que estés tratando de conseguir algo: satisfacción del ego, una victoria, la sensación de que eres poderoso. Puede que estés tratando de conseguir cualquier otra cosa, pero nunca es amor.
Un buda puede estar enfadado si piensa que eso va a ayudar. Debido a su amor, puede que a veces esté enfadado, pero eso es sólo una simulación y sólo engaña a los tontos. Los que saben, simplemente se reirán. Según la meditación se va haciendo más profunda, dice el tantra, empiezas a cambiar. Y es hermoso cuando te sucede el cambio. Si tú lo «haces», nunca puede ser algo muy profundo, porque hacer está sólo en la superficie. Así que el tantra dice: deja que suceda desde el ser, desde el mismo centro. Deja que fluya del centro a la periferia; no lo fuerces desde la periferia al centro. Eso es imposible.
El tantra no dirá moral o inmoral. Lo único es que, si estás dormido, trata de cambiarlo. Permítete estar cada vez más alerta, estés donde estés. «Si eres inmoral», dice el tantra, «está bien. No nos concierne tu inmoralidad, nos concierne que estés dormido y cómo transformar esto en alerta. No luches con la inmoralidad. Simplemente trata de transformar tu dormir».
Si eres moral, está bien. El tantra no va a decirte que te vuelvas inmoral y luego lo intentes, el inmoral no tiene ninguna necesidad de transformarse en una persona moral, ni la persona moral tiene que transformarse en inmoral para entrar en meditación. Lo único que necesitan es cambiar la cualidad de su consciencia. De modo que, seas lo que seas, un pecador o un santo, para el tantra no hay distinción. Si estás dormido, entonces prueba estas técnicas para estar alerta. Y no trates de cambiar los síntomas. El pecador está enfermo el supuesto santo también está enfermo, porque los dos están dormidos.
La enfermedad es el dormir, no tu carácter. El carácter es tan sólo un subproducto. Y lo que hagas mientras sigas dormido no producirá ningún cambio básico. Sólo una cosa puede cambiarte, crear una mutación, y es la alerta. La cuestión cómo volverse más y más alerta. De modo que, hagas lo que hagas, conviértelo en un objeto del alerta. Si haces un acto inmoral, hazlo meditativamente. No pasará mucho tiempo antes de que el acto se disuelva por sí mismo y desaparezca. Entonces no podrás hacerlo…, no porque hayas creado una coraza contra él, sino porque ahora estás más alerta. ¿Y cómo vas a hacer algo que requiere que estés dormido? No puedes hacerlo.
Comprende bien esta distinción básica entre el tantra y lo que enseñan otros. El tantra es más científico. Va a la raíz misma del problema, te transforma desde el ser mismo, no desde la funda externa de tu carácter, de la moralidad y la inmoralidad, de los actos y las obras. Todo lo que haces está sólo en la periferia; lo que eres nunca está en la periferia. La cualidad del acto, no el acto mismo, es importante para el tantra.
Por ejemplo, un carnicero acudió a Nan Yin. Era un carnicero y Nan Yin era un monje budista que creía en la no-violencia. La profesión del hombre era violenta. Pasaba el día matando animales. Pero cuando el carnicero vino a Nan Yin, le preguntó: «¿Qué debo hacer? Mi profesión es violenta. Así que ¿debo dejar mi profesión primero y sólo entonces puedo ser un hombre nuevo, o hay alguna otra manera?».
Nan Yin dijo: «No nos concierne lo que hagas. Nos concierne lo que eres. Así que continúa haciendo lo que consideres oportuno, pero estate más alerta. Mientras estés matando, permanece alerta, meditativo, y sigue haciendo lo que estés haciendo. No nos concierne».
Los seguidores de Nan Yin se turbaron, porque aquí había una persona que era un seguidor de Buda, que creía en la no-violencia, permitiendo continuar a un carnicero. Un discípulo dijo: «Esto no está bien. Y nunca esperábamos que una persona como tú permitiría a un carnicero seguir siendo un carnicero. Y cuando te preguntó, le deberías haber dicho que lo dejara. Él mismo estaba dispuesto».
Está escrito que Nan Yin dijo: «Se puede cambiar la profesión del carnicero fácilmente; él mismo estaba dispuesto. Pero de esa forma no se puede cambiar la cualidad de su consciencia. Seguirá, siendo un carnicero».
Puede que se vuelva un santo, pero la cualidad de la mente seguirá siendo la de un carnicero. Eso será un engaño para los demás y también para sí mismo. Observa a tus supuestos santos. Muchos de ellos siguen siendo carniceros. La cualidad, la actitud, la violencia, la manera misma en que te miran es condenatoria, violenta. Tú eres un pecador y ellos son santos. Cuando te ven, te miran de tal manera que estás condenado, eres arrojado al infierno.
Nan Yin dijo: «De modo que no es bueno cambiar su vida externa; es mejor llevar una cualidad nueva a su mente. Y es bueno dejarle que siga siendo carnicero, porque le perturba su matanza y su violencia. Si se hace un santo, seguirá siendo un carnicero, pero entonces no le perturbará. Su ego se fortalecerá. De modo que esto es bueno. Le perturba que haya violencia, y al menos ha tomado consciencia de esto: de que eso no es bueno.
Está dispuesto a cambiar, pero la mera disposición a cambiar no ayudará. Hay que desarrollar una nueva cualidad de la mente. Dejadle meditar».
Después de un año, el hombre volvió. Se había vuelto un hombre diferente. Aún mataba, pero él había cambiado a pesar de que la acción seguía siendo la misma. Volvió a Nan Yin y dijo: «Ahora soy un hombre distinto. He meditado y meditado y meditado, y toda mi vida se ha vuelto una meditación, porque me dijiste que medite en lo que sea que esté haciendo. Estoy matando animales, pero estoy todo el día meditando. ¿Qué me dices ahora que haga?».
Así es que Nan Yin dijo: «Ya no vengas a mí. Permite que tu consciencia te marque el camino. No necesitas venir a mí».
Así que el carnicero dijo: «Ahora, sólo si tú me dices que continúe con la profesión fingiré estar en ella. Pero en lo que a mí respecta, ya no estoy en ella. Así que, si me lo permites, no voy a volver. Pero si me dices que vaya, está bien. Iré y simularé, y continuaré».
Es así cómo, cuando tu cualidad cambia, cuando cambia la cualidad de tu consciencia, te vuelves una persona completamente distinta. Y al tantra le conciernes tú, no lo que haces.

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