El ego espiritual

Una de las fuerzas más dominantes y anuladoras del ser humano es el ego.
Se puede evitar el desarrollo de un ego espiritual si nos damos cuenta de que la evolución espiritual no es el resultado de los esfuerzos y deseos de llegar a ser tal o cual cosa, o de demostrar que se sabe tal otra, sino la consecuencia de la Gracia de Dios, que se manifiesta al encontrar un alma pura, con una conciencia cristalina y limpia, que puede, por ello, reflejar el amor y la bondad divina.
El desarrollo espiritual no se logra haciendo cursos, o leyendo libros de desarrollo personal o cerrando los ojos para intentar poner los pensamientos en pausa. Por supuesto que estos son ejercicios útiles para adquirir herramientas que conectan con nuestra zona de luz, pero si esta conexión con la luz no se aprovecha para aplicar las enseñanzas, si éstas no se verifican en el diario vivir, no hay ningún avance diferente a alimentar mas el sistema de creencias que nutre exclusivamente al ego.
Renunciar a la pretensión de conocer y saber (ego sabiondo) Permanecer con una mente abierta a conocer, a descubrir, a saber. Erradicar: Eso ya lo sé…. Aunque entregamos naturalmente al torrente de conciencia todo lo aprendido y vivido, nos podemos quedar apegados al contenido, al recuerdo del contenido que ya es parte del pasado. El presente está siempre libre y vacío para manifestar la Presencia, la conciencia, la sabiduría, conexión, vida, verdad, gozo y plenitud.
Esta sensación que sale de tu interior y no te deja balancear con las circunstancias de tu entorno, aunque éstas sean mejores que las que tú tengas establecidas,… es el ego.
El encierro y apego a tus ideas y creencias preestablecidas que no te permite fluir, pensando que lo que tienes o piensas es lo mejor, queriendo defender tu postura ante cualquier otra oportunidad que la vida te dé, que puede hacerte avanzar por el camino del amor y cada vez más de una manera más pura e incondicional… eso es el ego.
El ego tiene que ver con el pasado de la persona. El ego es limitador y te hace cerrar estando atento que nadie te quiera desestabilizar. El ego nace de la mente, de los miedos que te han abierto las puertas de la inseguridad, y ahora, ya adulto, hace que te apegues a una postura para hacer ver que tú sí que sabes, en contra de cualquier demostración que así no es.
Para llegar a la iluminación hemos de dejar el ego a un lado, porque el mayor alejamiento hacia nuestra ascensión, es el ego espiritual. A raíz de él llega el dominio sobre los demás y el hacer que los demás hagan aquello que tú quieres porque piensas que tienes la razón, cuando esta razón solo son las maquinaciones que tu mente te hace sentir y decir, debido a tu pasado. El ego espiritual fue uno de los motivos por el cual las civilizaciones de la Atlántida y Lemuria desaparecieron.
El ego separa, no une.
El ego selecciona, no acepta.
El ego te hace creer que eres superior, tener la verdad ante todos y que tú eres más que los demás (y todo esto a nivel subconsciente y subliminal, no siendo consciente la mayoría de las veces). Sólo una abertura completa del corazón y una entrega absoluta a Dios-en-ti podrás discernir lo que es y lo que no es, perteneciéndote solo a ti según tu historial de vida.
El ego pone distancia y te hace creer importante, creyendo que tú sí que eres importante y estás aquí para salvar el mundo.
El ego te hace creer que eres un elegido/a, cuando todos lo somos, aunque solo unos cuantos hayan respondido a la llamada del servicio al Padre para cumplir su Voluntad.
Jesucristo també tuvo sus momentos de frenar su ego porque se daba cuenta de su potencial en relación a los hombres. Él se dio cuenta de la fuerte presencia de este impulso de dominio y lo frenó. Venció su afán de protagonismo y se puso al servicio de quien lo creó para que se cumpliera su Voluntad. Él se dio cuenta de quien era y puso todo su ser y su alma a las manos de Dios porque Él lo guiase y se manifestase a través de él, y no él hacerse ver por su afán de hacer ver a la gente que él sí que podía, sabía y controlaba el mundo. Puso su poder a las manos de su divinidad, liberando todo posible residuo del ego que podía llegar a tener para dar paso a una nueva actitud ante la vida llena de amor puro e incondicional (con todo lo que esto conlleva), sencillez, y sobre todo, … humildad. Sí, lo contrario del ego es la humildad desde el amor. No una falsa modestia para continuar aparentando y hacer crecer todavía más su ego.
Jesús supo aceptar, callar cuando se requería, fluir y no aferrarse a ninguna idea establecida porque el Padre y quienes le acompañaban del mundo de la Luz ya le irían indicando lo que hacer a cada instante.
Hemos de aprender a saber cuando nos estamos apegando por nuestros miedos subliminales a alguna cosa o situación a la vida, no teniendo miedo a dejarnos ir y pensar que a lo mejor, otro puede tener la razón y no yo, o lo que se dice de mi, quizás haya algo de verdad, o incluso, que aquello que me hace inquietar o me incomoda es porque hay algo dentro de mí que se siente reflejado con lo que vivo o siento de mi entorno.
Cuando se te remueve algo de tu interior, no lo descartes, acéptalo y aprende. El ego, entonces, empezará a debilitarse. Con el tiempo serás tú sin interferencias de tu pasado.
Recuerda:
cuando se te remueva algo de tu interior, no lo descartes, acéptalo y aprende.
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