KINTSUJI: SANANDO UN CORAZÓN ROTO

Kintsugi o el arte de entender qué es la Resiliencia

Amo cada una de mis cicatrices porque cuentan mi historia; mis heridas y mis desaciertos me han convertido en la mujer que soy.

Kintsugi y resiliencia. Tan lejos, tan cerca. El artículo de hoy es uno de los muchos artículos de este blog que nacen del corazón, pero también de la casualidad. Hace unas semanas encontré navegando por la red una imagen que me cautivó profundamente. Al principio no supe muy bien por qué, pero se trataba de una imagen que sabía que me quería decir algo, una imagen que trascendía más allá de la propia imagen, una imagen que me ha dado la oportunidad de aprender y de enseñarte qué se entiende porKintsugi y cómo este término guarda una relación muy estrecha con laresiliencia. En Justifica tu respuesta no son pocos los artículos que tratan sobre las emociones y, en particular, sobre la resiliencia. De ahí que el artículo tenga como finalidad enseñarte qué se entiende por resiliencia a partir del término japonés Kintsugi. Te aseguro que te va a encantar. ¿Preparado para emociones fuertes?

¿Qué sucede si trasladamos este arte a nuestra propia vida? Tal vez sintamos que nuestras relaciones o nuestro corazón están rotos; quizá pensemos que nuestra vida ya no tiene ningún valor.

Existe un arte japonés en el cual se reparan las fracturas de la cerámica utilizando barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo de oro, plata o platino. Es decir, es el arte de arreglar lo que se ha roto, con un metal precioso que le otorga un valor mayor al que tenía originalmente la pieza. Este arte se llama Kintsugi, que traducido significa algo así como “reparación con oro”. La filosofía que conlleva este arte es que lo que tal vez nos parezca destruido o sin ningún valor, puede transformarse en algo aún más hermoso y valioso, capaz de inspirar sentimientos de admiración.

Entonces, lo que tenemos que hacer es reparar nuestras relaciones, nuestros corazones, pero sobre todo nuestra vida. Tenemos que buscar nuestra resina mezclada con oro en cada uno de los rincones de nuestro espíritu. De acuerdo al Kintsugi, el verdadero valor de un objeto de cerámica radica en su historia. Trasladado a nuestra vida, esto equivale a encontrar nuestro valor más allá de lo que a simple vista puede verse o sentirse, en todo lo que hemos vivido y no solo en lo maltrecho que sintamos nuestro corazón en algún momento.

Reparar nuestras imperfecciones con la resina de la reconciliación

Cada error cometido en nuestras vidas nos ha dejado una enseñanza, nos ha convertido en las personas que somos. Si en lugar de ocultar nuestros errores, mostramos nuestra fortaleza al superarlos, seremos como las pequeñas vasijas japonesas que, orgullosas de su historia, muestran sus imperfecciones cubiertas con el metal precioso de su cambio.

Si te equivocaste lastimando a aquellos que amabas, repara tus errores con el oro de tu amor, de tu arrepentimiento y del cambio de conducta que te transformará en una vasija envuelta en reconciliación y de mucho más valor. Para ello, lo primero sería darnos cuenta que el oro, la plata o el platino que utilizaremos para reparar nuestro corazón, están dentro de nosotros mismos. Todos tenemos defectos, pero son más nuestras cualidades y éstas tienen que sobresalir para resaltar nuestra belleza.

Reparar nuestro corazón roto con la renovación de la fe y el perdón

¿Cuántas veces hemos sido lastimados? Tantas, que hemos perdido la fe en las personas. Ya no creemos en la amistad, el amor, en la pareja, en el matrimonio. No creemos que una nueva oportunidad de vida se presente ante nosotros. En definitiva, son muchos los que nos han lastimado, y tal vez haya más. Sin embargo, si no nos damos la oportunidad de reparar esas heridas con el polvo de oro que es el perdón, o con el metal precioso de la esperanza, tal vez dejemos pasar a seres de espíritu hermoso, que puedan traer un cambio en nuestra vida. El hecho de que alguien nos haya lastimado en el pasado, no significa que no podamos encontrar personas valiosas a nuestro alrededor.

Entonces, ¿de qué manera puedo reparar mi corazón?

  1. Utilizando la resina del perdón.
  2. Creando un polvo de oro cubierto de esperanza, que nos otorgue renovación.
  3. Aceptando nuestras imperfecciones, pero intentando superarlas para cubrirnos del platino de la fortaleza de espíritu y adornándolos con cada una de las cualidades que todos tenemos.
  4. Permitiendo que personas llenas del metal precioso de los valores espirituales, salpiquen nuestra vida con todo el amor que pueden dar. Para ello, es necesario aprender a reconocer el verdadero valor de las personas, con cautela, pero abiertas a la oportunidad de conocerlas.
  5. El arte japonés Kintsugi nos enseña la manera de encontrar el verdadero valor de las personas. Este valor no está en su perfección sino precisamente en sus imperfecciones; pero, sobre todo, en su reparación, misma que junto a todas sus cualidades, transforma a las personas en seres dignos de admirarse.
  6. Como lo dijo Jalil Gibrán: “Los carácteres más sólidos están plagados de cicatrices”.

La vida que vives está repleta de grietas, de muchas roturas. Hay momentos en tu vida en que estás roto por fuera y por dentro. Laresiliencia te ofrece la oportunidad de devolverte la sonrisa y  recomponer tu alma y tu espíritu para que una vez restaurados cuerpo y alma, al igual que un objeto de porcelana expuesto al Kintsugi, pueda resurgir con toda su fuerza y toda la determinación para sobreponerse a los obstáculos que la vida te pone por delante.

Así como la cerámica es reparada con barniz de resina mezclado con polvo de oro, el cuerpo y el alma de una persona se puede reparar mediante la resiliencia con algunos de estos ingredientes emocionales:

  • Autoconocerse para ser consciente de cuáles son tus puntos fuertes que necesitarás usar en una situación traumática.
  • Descubrir en ti aquellas habilidades que te hacen destacar en algo y que podrás usar para salir de una situación difícil.
  • Potenciar al máximo los hábitos saludables basados en una buena alimentación, ejercicio moderado, reducción del estrés y sueño reparador.
  • Aprender a escuchar de forma activa y empática a aquellas personas que pueden ayudarte no sólo desde la palabra, sino también desde el corazón.
  • Fomentar la autoestima reforzando positivamente aquellas actuaciones que te hacen mejor.
  • Aprender a solucionar tus propios conflictos a través de la formulación de preguntas abiertas que tú mismo debes responder.
  • Fomentar la bondad y la asertividad contigo mismo y con los demás.
  • Tener una actitud ante la vida optimista.

 

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