Libro: 40 días para Sanar Mente, Alma y Cuerpo. ( II Etapa.)

II Etapa: Liberación del Corazón

En la segunda etapa, usted acabará con el vacío insoportable del corazón, con la soledad, con el odio, con los fracasos en el amor, con el desamor, con los problemas sexuales, con el miedo de perder el amor, con los complejos del corazón, con la incapacidad de perdonar y con el corazón duro y frío.
Ilumino mi corazón vacío
Liberación del odio Liberación de la soledad
Liberación de los fracasos de amor
Liberación del desamor
Liberación de los problemas sexuales
Liberación del miedo a perder el amor
Liberación de los complejos de amor
Día del perdón
Liberación de corazón frio
Día 1 – Ilumino mi corazón vacío
Estoy entrando con fe y amor en la segunda etapa de esta maravillosa jornada de iluminación mental. Hoy, yo miro hacia adentro de mi corazón: está vacío como un desierto árido. Y esto me deja desolado, perdido, reseco interiormente. La vida me parece sin gracia, fría, insulsa. Este es el drama de mi corazón vacío. Lo reconozco. Pero ahora abro las puertas y ventanas de mi corazón para que el sol de la vida revitalice todo. Dejo que la lluvia divina riegue y haga reverdecer mi corazón. Planto flores, las flores de la alegría, de la paz, de la felicidad, de la bondad, del buen entendimiento. Creo en el medio de mi corazón el lago límpido y dorado del amor que da un toque de belleza a mi paisaje interior. Veo mi corazón cada vez más lindo. Sé que lo que creo en la mente, así es Yo creé el paraíso en el corazón. Por eso estoy feliz. Todos los días paseo por el jardín, entre las flores del corazón, y me siento feliz. Mi imaginación es fuerza creadora. Como yo imagino el corazón, así es. Entonces festejo mi propio milagro. Mi corazón es lindo. Todas las personas también ven así a mi corazón, porque las puertas y ventanas están abiertas. ¡Qué
maravillosa es la vida! ¡Qué maravilloso es mi corazón! ¡Qué maravilloso soy yo!
Día 2 – Liberación del Odio
En este décimo tercer día de mi caminata en busca de la salud y de la iluminación, quiero eliminar una fuerza destructora que existe en mí: el odio. Reconozco que toda la acción mental o física de destrucción siempre me destruye a mí en primer lugar. Es la Ley del Retorno. Ahora descubro que mi odio nunca me trajo ventajas de ninguna especie y nunca me las traerá, porque el odio produce odio. Mientras que sólo el amor produce amor. Yo recojo lo que siembro. Si yo siembro tempestades recojo destrucción. Si yo hubiese meditado sobre las consecuencias del odio, hace mucho tiempo que habría dejado de odiar. Ahora entiendo por qué Jesús dijo a sus verdugos en la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Quien descubre que el odio siempre retorna a quien odia, nunca odiará. Quien descubre que el amor siempre retorna a quien ama, siempre amará. Aun a sus enemigos, como recomendaba sabiamente el Maestro. Perdono ahora a mi corazón por el odio que produjo, trayéndome tantos resultados nefastos. En este instante me siento más alegre que nunca, porque mi corazón está entrando en el mundo maravilloso del amor. Amor. Amor. Amor. Sólo amor. Mi corazón me ama. Yo amo a mi corazón. Mi corazón está engrandecido: ahora ama a todas las personas, aun a aquellas que, enfermas mentalmente o desconocedoras de los efectos del odio, pretenden odiarme. Pero nadie más conseguirá instalar el veneno del odio en mí. Estoy inmunizado porque un círculo de amor infinito, brillando en mí con la más elevada radiación, impide y destruye cualquier rayo de odio. Hoy progresé mucho en la senda espiritual. Me siento liberado, con las manos abiertas para todos, con una sonrisa sincera para todos, con comprensión para todos. Sean como fueren los otros, yo vivo lleno de amor, en paz, ofreciendo la tienda caritativa de mi corazón a todas las personas. Porque todos son parte de mí. Todo el amor que yo doy, retorna a mí. Retorna a mí. Ahora mi corazón es un océano de amor en marea creciente. Sí, en marea creciente…
Día 3 – Liberación de la soledad
Contemplo hoy la soledad que me deprime. Mi corazón es solitario. No tengo amor en la vida. Nadie me mira. Vivo solo. Esta es mi queja. Ahora calmo mi mente, me relajo y comienzo a meditar: ¿qué es la soledad? ¿Es la falta de personas? En ese caso, quien vive con otras personas no podría ser solitario; quien vive en medio de la multitud de una ciudad no podría ser solitario; quien vive solo sería solitario. Sin embargo, hay tanta gente sola que es feliz. Conozco mucha. ¿Entonces, dónde reside mi soledad? ¿De qué está hecha? Percibo que sufro de soledad cuando no me siento bien en mi propia compañía, es decir, cuando yo no me gusto. Si yo me detesto, vivo en la más oscura soledad. Si yo me gusto, si me amo, si me quiero bien, entonces no soy solitario. Cuando estoy bien conmigo mismo, entonces me siento muy bien en mi propia compañía, y ahí no soy solitario. A partir de ahora quiero gustarme mucho. En verdad, yo fui imaginado y creado por el mayor Artista del mundo, por eso soy una fantástica obra de arte. Adoro esta obra de arte que soy yo. Yo tengo el don milagroso de continuar moldeando mi personalidad y mi vida porque el Artista Supremo aún está en mí y me hace todos los arreglos y agregados que yo juzgue necesarios. Mi imaginación es el pincel de Dios. Ahora que yo me veo tal como yo quiero ser, festejo en mí a la persona alegre, agradable, bonita, feliz, inteligente, amorosa, comunicativa, atrayente, calma, sonriente, que yo deseo ser. Yo soy lo que pienso que soy. Como yo pienso que soy esta persona maravillosa, de corazón lindo, yo lo soy. Está realizado el milagro en mí mismo. Ahora yo me gusto. Dondequiera que esté me siento en excelente compañía, por eso me siento bien. Hoy realicé el milagro de conseguir el mejor Amor para mí: yo mismo. Y como todo amor se expande, como el calor, estoy maravillado de ver tanta gente ahora a la que le gusto tanto. A la que le gusto tanto. Como yo me gusto.
Día 4 – Liberación de los Fracasos en el Amor
Calmo mi mente…Aquieto mi corazón…Dejo que la paz infinita me envuelva…Ahora comienzo a caminar por los senderos de mi corazón. Desde luego, veo piedras en el camino, piedras que lastiman mis pies. Necesito sacar esas piedras del camino para que no me lastimen más. Son las penas que me causaron las personas que más amé; penas profundas, tan difíciles de olvidar. Porque hice todo por esas personas. ¿Por qué me lastimaron? ¿Por qué? Está bien, ya perdoné, pero en realidad no olvidé. Cada vez que me vienen a la mente, reabro la herida. Y eso no me deja en paz. Necesito una solución. ¿Solución? Yo me pregunto: ¿aún estoy apenado por mi estómago, porque hace cinco años tuve un fuerte dolor de estómago? ¡Sería una idiotez! Entonces, ¿no soy un idiota en estar apenado por algo que forma parte del pasado? En verdad, quien está apenándome ahora soy yo, y no otra persona, porque la pena es un sentimiento negativo que estúpidamente cultivo en mi corazón. Pensándolo bien, sé que debo arrojar para siempre todas mis penas. No son más que alfileres innecesarios que sólo punzan mi corazón. Las arrojo una por una… ¿También aquella que más me dolió? ¿De aquella persona que no podía haberme hecho eso? También esa persona… porque ahora yo soy el que estoy maltratándome y ya no esa persona. Me perdono a mí mismo, perdono a esa persona y a todos los demás. Ahora sonrío relajado. La vida es mía, soy yo quien la hago y nadie puede perturbarme, si yo no le doy poder. No le doy poder negativo a nadie. ¡Ah, qué alivio! De ahora en adelante hago el bien por el placer que me da, sin preocuparme por la retribución de la persona, pues sé que existe un Poder Infinito que me trae de retorno la retribución multiplicada. De hecho, por la Ley del Retorno, sé que todo el bien que yo hago y todo el amor que yo doy, retorna SIEMPRE a mí multiplicado, aunque la persona beneficiada lo haga o no. El Pagador Oficial nunca falla. He ahí por qué Jesús enseñaba: Haz el bien y no mires a quién. Mi corazón ahora está lavado, límpido, cristalino. Siento mi corazón tan liviano… tan liviano…
Día 5 – Liberación del Desamor
En este día continúo la caminata por la senda de mi corazón. Sé que la Presencia Infinita se manifestará de manera esplendorosa cuando todos los canales interiores estén desobstruidos. Por eso ahora prosigo la caminata por el interior de mi corazón para liberarme del desamor. Hasta ni sé por qué vivo tantos momentos de desamor… ¿Por qué será que a veces no amo a las personas? ¿Por qué será que a veces siento desamor hasta por la naturaleza?… Y eso no es bueno porque me separa de la comunión universal… Me sumerjo más profundamente en mi corazón. Veo manchas negras como alquitrán. Es el desamor por los animales… es mi maldad y maltrato hacia los animales, sabiendo que todos los seres son criaturas de Dios… Ahora quiero entrar en comunión de amor con todo el universo. Cada vez que miro una flor, un árbol, un arbusto, entro en comunión de amor… Cada vez que veo un animal, aunque sea una serpiente, hago la oración de la armonía universal… Cada vez que veo una criatura humana, siento en mí la plegaria de la fraternidad universal… Y no puedo dejar de amar a ninguna persona sin dejar de amarme a mí mismo, pues todas las criaturas humanas son parte de mí y forman conmigo el gran concierto universal. En mí está la Fuente del Amor y yo nunca más enturbiaré esta Fuente dorada. Yo soy amor. El universo es amor. Dios es amor. Yo soy, por lo tanto, el gran universo de amor. El gran universo de amor…
Día 6 – Liberación de los problemas Sexuales
Hoy me sumerjo aún más en los senderos de mi corazón… Me sumerjo más y más… Siento la inquietud del sexo… ¿Por qué me perturbo? ¿Por qué creo complejos? ¡Sexo… maravilloso don de dios! ¡Sexo… obra prima del Creador! ¡Sexo… idea genial de la Inteligencia Infinita! Entonces, ¿dónde está el monstruo? Apenas en mi mente y en mi corazón. Hasta encuentro gracioso ahora cómo yo parecía Don Quijote luchando contra molinos de viento, como si fuesen un ejército en formación de batalla contra mí… El mundo natural es el mundo de Dios. Y todo lo que Dios creó es bueno. Limpio mi mente de todos los pensamientos y sentimientos negativos sobre el sexo. Limpio de mi mente toda maldad. Cualquier parte de mi cuerpo es obra de arte divina y mis órganos sexuales son tan lindos, sanos y divinos como lo son mis ojos, mis labios, mis manos, mi rostro… En este instante elevo mi mente hasta el Creador y contemplo extasiado las maravillas de la Creación. Dios, después de crear el mundo y el hombre, descansó el séptimo día y vio que todo era bueno. Que todo era bueno. Que todo era bueno. Yo también, Padre Creador, veo, como Tú, que todo lo que creaste es bueno. Mi corazón está límpido, sano, sin prejuicios. Siempre que escuche la palabra sexo recordaré el mundo maravilloso y bueno creado por Dios. Estoy liberado de traumas, complejos, tabúes y prejuicios del pasado. Estoy liberado de imágenes y pensamientos perturbadores. Me siento sereno y en paz. El mundo de Dios es bueno. Es bueno. Muy bueno.
Día 7 – Liberación del miedo a perder el amor
Para encender en mí la iluminación mental y tornar mi cuerpo saludable y lleno de energías físicas, necesito abrir todos los canales vitales que se encuentras obstruidos… Hoy continúo caminando por los senderos del corazón… Me sumerjo cada vez más… más… más… Ahora veo una imagen que me ata… que me perturba… Esa imagen no sale de mi cabeza y me angustia… Tengo miedo de perder su amor… Tú eres mi amor y mi tortura… ¡¿Puede ser eso?! En este día de desierto místico, calmo mi mente… Dejo que la paz me envuelva más y más… Ahora que mi mente está tranquila, lúcida, serena, elevada, te pongo a ti ante mí y te envuelvo en un círculo de Amor Divino. Eso es todo lo que necesito para sentirme en paz, seguro, liberado. Reconozco que el AMOR no tiene nombre ni se localiza. El amor simplemente es. Aunque se modificasen las piezas del juego de ajedrez humano, el amor siempre es en mí. Porque Dios es en mí. Y Dios es AMOR. Por lo tanto, la fuente está en mí. De ahora en adelante me sentiré seguro, en paz. Mi corazón está repleto de amor y el amor es el imán más fuerte del universo. El imán atrae. Si mi imán no pierde su fuerza, nunca dejará de atraer. Si yo soy casado, incendio mi imán en el amor divino y tengo la seguridad absoluta de que mi compañero(a) se sentirá siempre atraído por mí. Si yo soy soltero, mi imán divino está atrayendo el verdadero Amor de mi vida. Si mi camino es otro y no el casamiento, la Fuente Infinita de amor, que existe en mi corazón, reunirá las multitudes que beberán de mi agua bendita. Entonces yo jamás me dejaré perturbar. Expulso el miedo de adentro de mi corazón. Estoy liberado, iluminado, lleno de amor. Sin dudas ni miedos. Lleno de amor. El Poder Infinito se manifiesta en mí por la Ley del Pedid y Recibiréis. Esta Ley significa una razón esencial más de mi serenidad interior. De mi serenidad interior.
Día 8 – Liberación de los complejos del corazón
Ahora descanso en este oasis de mi desierto espiritual y místico. Mi caminata por el sendero de mi corazón es maravillosa. Calmo mi mente… Aquieto las emociones…Me sumerjo más y más en las profundidades de mi corazón. Como mi corazón ahora está lindo… florido… perfumado… Oh, aún veo manchas oscuras… Son los complejos, traumas y experiencias negativas del pasado que permanecen ahí como puntos oscuros. Agito esas manchas para que salgan a la superficie. Las encaro tranquilamente una por una. No están tan pegadas como yo pensaba… Me doy cuenta de que sólo me asustaban porque nunca las había mirado de frente. Las examino con madurez, desde arriba, y veo que a pesar del lado malo, hasta me trajeron enseñanzas útiles para la vida. Me ayudaron a madurar más rápidamente y a aprender mejor. Derramo el detergente del amor sobre esas manchas. Están diluyéndose, diluyéndose… diluyéndose… Desaparecieron. Ahora me río, complacido, de mis antiguos complejos. Me siento seguro, liberado, con el corazón liviano. Mi corazón está cristalino. Ahora puedo abrir de par en par las ventanas del corazón y dejo que todos miren hacia adentro porque no tengo complejos. De ahora en adelante, soy una persona libre y mi corazón está todo iluminado, por eso mi jardín interior es el propio reino de los Cielos, en el que me gusta quedarme. Y a todos les gusta estar. Ventanas abiertas…Corazón límpido…Flores coloridas…Perfumes embriagadores…Mi corazón es el paraíso.¡El paraíso!
Día 9 – Día del Perdón
Este día es muy importante para mí, por eso dejo que una suave niebla reconfortante descienda sobre mi corazón. Estoy calmo… Muy calmo… En paz… Abro de par en par mi corazón. El sol golpea de lleno. Todos los escondrijos se iluminan. Puedo ver algunas marcas de heridas: son las personas que lastimaron e hirieron mi corazón. Me hicieron sufrir tanto que no pude perdonarlas. ¡Ah, cómo sufrí cuando me lastimaron! Mi corazón sangró… ¿Cómo puedo perdonar? Sin embargo, ahora recuerdo la figura sabia y noble del Divino Maestro, respondiendo a aquel que, antes que yo, tenía el mismo problema: “Perdona no sólo siete veces, sino setenta veces siete”. Setenta veces siete, cuatrocientas noventa veces. Qué vida ésta, para mí son solamente uno, o dos, o tres perdones que no quiero dar. Es tan poquito… ¿Por qué no perdonar? Si yo no perdono, el perjudicado soy yo, pues cada vez que niego el perdón, reabro la herida y ella continuará sangrando. Continuará sangrando hasta que yo resuelva cerrarla definitivamente con la pomada del perdón. Ahora veo claramente que ya no es más el otro quien me está lastimando, sino que soy yo mismo que me estoy lastimando cada vez que recuerdo el problema. Eso es una tontería. Claro que ahora quiero perdonar a todo y a todos. En este instante quiero curar todas las heridas de mi corazón. Soy yo y no otro el causante de esas heridas. Esto es tan verdadero que, si el otro me pide perdón y yo no perdono, mi herida continúa sangrando. Aunque el otro se haya redimido y sea hoy la criatura más santa del mundo. Sólo yo puedo sanar la herida de mi corazón. Perdonando. Las heridas de mi corazón sólo existen hoy porque las reabro todos los días. Pero ahora estoy decidido. Sólo quiero mi salud mental, espiritual y física, por eso me perdono y perdono a los otros. Sí, perdono principalmente a mí mismo por el mal que causé a mi corazón. Perdono a los otros. A todos. Atiendo mi deseo, sé que mi corazón enseguida obedece y perdona, tanto que a partir de este momento todas las heridas están curadas. Ya no siento dolor, ni sufrimiento, ni malestar. Siento, eso sí, un gran alivio, una sensación suave de paz y una dulce emoción de amor y de ternura. ¡Qué lindo y saludable está mi corazón! Bienaventurado este día, porque un gran milagro se produjo en mí. Mi corazón está curado. Completamente curado.
Día 10 – Liberación del corazón frio
Este es el último día de esta inolvidable jornada a través de los caminos de mi corazón. Quiero, hoy, recorrer más lentamente mi corazón, para ver si todo está iluminado. Abro todas las ventanas y puertas. Dejo que el sol brille en todos lo rincones. En todos los compartimientos. Oh, estoy sintiendo que un aire helado está saliendo de algún lugar oscuro del corazón. ¿De dónde? Ah, era ese frío gélido que me hacía mal, impidiendo que las flores brotasen en algún rincón… Era, por eso que, a veces, yo me sentía una persona fría, mala, helada, sin compasión, sin cariño. Era esa frialdad que subía por los compartimientos oscuros, que me hacía insensible, endurecido… Ahora entiendo que tenían razón las personas que, a veces, decían que yo tenía un corazón frío como los hielos del Polo Norte. Abro, entonces, todos los compartimientos del corazón totalmente para que el frío desaparezca; sí, que desaparezca para siempre. El sol del amor alcanza ahora todos los espacios de mi corazón… Mi corazón se está iluminando y calentando… Qué calidez deliciosa… ¡Nunca había sentido esta sensación tan agradable y tan deliciosa! La vida se está renovando en mí, porque calor es vida. Mi corazón ya es un nuevo planeta, tan lindo como el paraíso. Mi corazón es el reino de los Cielos. Ahora sí las personas sentirán un inmenso deseo de aproximarse a mí, porque mi corazón las atrae. ¡Ah, qué feliz me siento! Es como si hubiese volado desde los hielos polares hacia la región más agradable, amena y bonita del mundo. Bendito este día, porque la vida renació en mi corazón. Es un paisaje deslumbrante… La Luz Infinita consigue penetrar en todas las dimensiones de mi corazón y la felicidad desborda en mí. Mi corazón está feliz, por eso yo estoy feliz. Feliz. Muy feliz.
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