Conflictos En La Pareja….Serie De Actos Psicomágicos Aplicados

Repetidamente, los individuos presos en la trampa de su árbol genealógico tienden a reproducir a sus padres, buscando de manera inconsciente revivir los sufrimientos de la infancia. Así, la hija de un padre a menudo ausente puede que se enamore de un hombre que vive en una ciudad lejana, o el hijo de una madre indiferente puede que busque sólo mujeres incapaces de amar. Cuando las otras personas no se corresponden con sus proyecciones neuróticas, pasan de largo sin interesarse en ellas. Por el contrario, si las neurosis concuerdan… inmediatamente se sienten atraídos. Ambos «enamorados» fingen ser lo que el otro quiere que sea, para hacerse mutuamente deseables. Pero hay un momento en que perciben sus diferencias e, incapaces de tolerarlas, entran en conflicto.

¿Qué ha pasado? Han querido encontrar en el otro lo que les faltaba.
Por ejemplo: él muestra cierta astucia intelectual y una sexualidad vigorosa, pero está bloqueado en la expresión de sus emociones y no sabe manejar su vida en lo cotidiano. Ella, por el contrario, puede fácilmente organizar la vida diaria y expresar sus sentimientos, pero es frígida y sufre de inseguridad intelectual. Uniendo sus partes realizadas —él, la intelectual y la sexual; ella, la material y la emocional- se equilibran. Pero al poner en contacto sus complejos —él, de inferioridad material y emocional; ella, de inferioridad sexual e intelectual- se sumergen en graves luchas donde deben completar algo del otro y esperar que el otro complete algo de ellos. Nunca obtendrán una entera satisfacción. El sitio que ocupan no es para dos sino para uno. Tendrán esencialmente cuatro clases de conflictos: lucha por existir, lucha por la identidad sexual, lucha por la satisfacción, lucha por el poder.
Los mexicanos tienen un dicho:«Según como es el sapo así es la pedrada», es decir, un problema grande requiere una solución amplia.
Si los consultantes que están envueltos en una de las cuatro luchas son capaces de verse sin temor, reconociendo los lazos neuróticos que los unen, y comprenden que una pareja perfecta no nace por generación espontánea sino que se obtiene aplicando en ella la misma energía que se emplea para realizar una obra de arte, les aconsejo dedicar seis días seguidos a una serie de actos psicomágicos.

1. Lucha Por Existir

«Como mis padres no me dieron la atención suficiente ni me valoraron, no he podido formarme un Yo. No sé quién soy ni cómo soy. Me siento vacío/a. No encuentro sentido a la vida. No valgo nada. Me entregaré totalmente a ti porque no soy digno/a de pretender aprobarme a mí mismo/a. Eres lo único que existe en mi mundo. Mi felicidad está en tus manos»: alguien así es un cepo viviente, adulto/a que con ansiedad de bebé abandonado espera que su pareja le diga «¡Tú existes!». Este ser que se siente vacío se encontrará con otro que también se siente vacío. Si el primero es pasivo: «¡Me entrego a ti! ¡Tú serás mi Yo!»; el segundo es activo: «¡Acepto: gracias a ti colmaré mi inexistencia sintiendo que soy alguien! ¡Me transformaré en tu ideal!».
Al comienzo uno adora y el otro se deja adorar. Gradualmente, el humilde irá manipulando al orgulloso hasta acabar dirigiéndolo. Y un día, habiendo adquirido la seguridad necesaria, demolerá el pedestal del ídolo para hacerlo caer. «Ahora yo soy tú, y tú eres yo. Y por eso te desprecio. Encontraré a otro/a que merezca mi admiración.»
Si los consultantes están en este caso, les aconsejo el siguiente acto:
Lunes: él se vestirá de niño (no más de 7 años) y se comportará y hablará como tal. Su mujer interpretará a una señora madura, llevando colgado del cuello un medallón con la fotografía de la madre de él. Todo el día lo tratará como una señora amante trataría a su hijo: lo acariciará, le hará de comer lo que a él le gusta, le exaltará su belleza y sus valores, lo acompañará mientras hace sus necesidades, lo sacará a pasear. (así disfrazados), jugará con él y por fin, siempre encarnando sus personajes, dormirán muy juntos, sin hacer el amor.
Martes: ella se vestirá de niña (no más de 7 años) y se comportará y hablará como tal. Su hombre interpretará a un señor maduro, llevando colgado del cuello un medallón con la fotografía del padre de ella. Todo el día la tratará como un caballero amante trataría a su hija: la acariciará, le hará de comer lo que a ella le gusta, le exaltará su belleza y sus valores, la acompañará mientras hace sus necesidades, la sacará a pasear (así disfrazados), jugará con ella y por fin, siempre encarnando a sus personajes, dormirán muy juntos, sin hacer el amor.
Miércoles: ambos, vestidos de niños, pasarán el día jugando y haciendo diabluras, irán de la mano al cine a ver una película infantil, comerán sólo postres y por fin, siempre encarnando a sus personajes, dormirán muy juntos, tiernamente, sin hacer el amor.
Jueves: ambos interpretarán a adultos. Él (como mujer) vestido de su propia madre y ella (como hombre) vestida de su propio padre pasarán el día entero imitando a esos personajes, con todos sus errores y limitaciones. Por la noche dormirán separados.
Viernes: ya sin disfrazarse, durante todo el día no se hablarán. Compartirán el tiempo y las comidas en silencio. Al llegar la noche se desvestirán y se acariciarán. El adoptará una posición sentada y ella frente a él lo abrazará. El falo penetrará en la vagina. Así, íntimamente unidos, no se moverán. Juntando sus voces recitarán el siguiente texto, que habrán aprendido de memoria: «Ten confianza en mí. Quiero que nunca me juzgues, que no me compares, que te des cuenta de que soy único/a. En el fondo de mi ser hay algo que no imita a nadie, algo que sólo tú puedes ver, porque yo soy aquello que desde siempre habías esperado. Quiero que ante mi presencia reveles todos tus secretos, porque yo no guardaré nada escondido para ti. Estaba muerto/a, tú me otorgas la resurrección. Al reconocerme me has revelado a mí mismo/a, nunca volveré a ser lo que me hicieron creer que yo era. Como una sola flor que se abre, juntos iremos expandiendo los límites de nuestra Conciencia».
Sábado: invitarán a familiares y amistades a que los acompañen a celebrar su casamiento (o su nuevo casamiento si ya estaban casados) y los recibirán, unidos por las muñecas con un par de esposas y completamente desnudos, comportándose con naturalidad, como si estuvieran vestidos. Será una ceremonia íntima, donde una persona elegida por ambos de común acuerdo, les leerá y hará firmar un contrato de matrimonio con una gota de sangre extraída de sus dedos anulares.
[El contrato es el mismo que figura más adelante, al final del apartado 4.]

2. Lucha Por La Identidad Sexual

La mujer siente un gran deseo de conquistar la masculinidad. El hombre, de manifestar su feminidad. Ella simula una feminidad que no conoce, porque ha tenido una madre viril. El simula una virilidad que no conoce, porque ha tenido un padre débil o ausente. Ha sido educado por la madre, o la abuela, o por cualquier otro pariente femenino. Cuando pasa el tiempo, se quitan las máscaras: la mujer comienza a actuar como hombre y el hombre como mujer. Cuando ella hace lo que le viene en gana, él se encierra en su pasividad. Ella progresivamente se vuelve frígida y él tiene cada vez más dificultad para conseguir una erección.
Ambos han perdido el deseo. Para funcionar bien, ella necesita perderle el respeto; pero él, si le pierden el respeto, se obstina en su impotencia.
Si los consultantes están en este caso, les aconsejo el siguiente acto:
Lunes: ella se vestirá de niña (no más de 7 años) y se comportará y hablará como tal. El interpretará a una señora madura, llevando colgado del cuello un medallón con la fotografía de la madre de ella. Todo el día la tratará como una señora viril trataría a su hija: pocas caricias, comida rápida, críticas desvalorizando su feminidad, la acompañará mientras hace sus necesidades, la llevará a jugar a los bolos y por fin, así disfrazados, dormirán separados.
Martes: él se vestirá de niño (no más de 7 años) y se comportará y hablará como tal. Su mujer interpretará a un señor maduro, llevando colgado del cuello un medallón con la fotografía del padre de él. Todo el día lo tratará como un hombre femenino y débil trataría a su hijo: lo peinará para que se vea bello, hará que lo ayude a limpiar la casa y a cocinar, le enseñará a orinar sentado, lo sacará a pasear a una calle central (así disfrazados) para admirar los escaparates, jugará con él a las muñecas y por fin, dormirán muy juntos, tiernamente, sin hacer el amor.
Miércoles: ambos, vestidos él de niña y ella de niño, pasarán el día jugando y haciendo diabluras, irán de la mano al cine a ver una película infantil, comerán sólo postres y por fin, siempre encarnando a sus personajes, dormirán muy juntos, tiernamente, sin hacer el amor.
Jueves: ambos interpretarán a adultos. El (como mujer) vestido con ropa de su esposa y ella (como hombre) vestida con ropa de su esposo pasarán el día entero imitándose el uno al otro, con todos sus errores y limitaciones. Por la noche dormirán separados.
Viernes: ya sin disfrazarse, durante todo el día no se hablarán. Compartirán el tiempo y las comidas en silencio. Al llegar la noche, se desvestirán y se acariciarán. Ella se pondrá en cuclillas, él se pegará a su espalda y la penetrará. Así, íntimamente unidos, no se moverán. Juntando sus voces recitarán el siguiente texto, que habrán aprendido de memoria: «Agradezco tu existencia. Quiero que por considerar mi cuerpo y mi espíritu como tuyos, te entregues a mí, con la esperanza de que nos fundamos en un orgasmo simultáneo, en una obra común. Quiero que canalices tu sagrada animalidad y me conviertas en el único objetivo de ella. Quiero que sientas, a través de mis imperfecciones, la belleza de la perfección divina, porque en nuestros ovarios y testículos reside el proyecto de una perfecta humanidad. El goce de nuestros abrazos se condensará en hijos que serán nuestros constructores; entregarnos el uno al otro permitirá que innumerables descendientes pueblen las galaxias. Tú, la totalidad de mi conocimiento y mi misterio. Tú, la cima
luminosa de mi placer».
Sábado: invitarán a familiares y amistades a que los acompañen a celebrar su casamiento (o su nuevo casamiento si ya están casados) y los recibirán, unidos por las muñecas con un par de esposas y completamente desnudos, comportándose con naturalidad, como si estuvieran vestidos. Será una ceremonia íntima, donde una persona elegida por ambos de común acuerdo, les leerá y hará firmar un contrato de matrimonio con una gota de sangre extraída de sus dedos anulares.
[El contrato es el mismo que figura más adelante, al final del apartado 4.]

3. Lucha Por La Satisfacción

Ella y él creen que si no hay fusión, no hay amor: «Quiero que los dos nos convirtamos en un solo ser». Sus madres no los han amamantado el tiempo suficiente. Se han quedado con el deseo de que les dejen chupar leche hasta saciarse. Son seudo-adultos que buscan ser mantenidos material y emocionalmente. «Hazte cargo de mí. Evítame los dolores y los sufrimientos. Ocúpate de mi salud y de mi comodidad.» En verdad no desean formar pareja con una mujer o un hombre, sino con una madre o un padre. No tarda en aparecer otro bebé frustrado que desea encubrir su debilidad haciéndose pasar por un adulto realizado. «No tengo necesidad de mamar, para demostrarlo voy a sacrificarme por ti, me convertiré en tu madre-padre ideal. Te daré todo cuanto quieras, pero con la condición de que no crezcas. Te protegeré y cuidaré, mas en el momento en que te hagas adulto/a, caeré en una profunda depresión porque habré perdido mi función. Me siento existir sólo si me ocupo de ti. No cambies.» Estalla el conflicto cuando quien tenía el rol de niño/a comienza a ejercer el rol de madre-padre. El otro, destronado, se debilita, enferma, padece un accidente grave o se arruina. A medida que uno crece, el otro empequeñece.
Estas personas son un pozo sin fondo, sus peticiones no tienen fin. Y pidiendo cada vez más muestran al otro que no es capaz de darles satisfacción. El cual, no pudiendo hacerlo, sufre: en el fondo no busca que lo amen sino que le agradezcan. Pero el que pide sin cesar, como no logra estar satisfecho, nunca agradece. Si los consultantes están en este caso, les aconsejo el siguiente acto:
Lunes: durante todo el día ella tendrá vendado el ojo derecho, un tapón en el oído derecho, el brazo derecho inmovilizado y la pierna derecha sólidamente atada a la pierna izquierda de su pareja. El tendrá vendado el ojo izquierdo, un tapón en el oído izquierdo, el brazo izquierdo inmovilizado y la pierna izquierda sólidamente atada a la pierna derecha de su pareja. De esta manera tendrán que arreglárselas para lavarse, cocinar, comer, hacer sus necesidades y trabajos. Dormirán así atados.
Martes: siempre con el mismo ojo y la misma oreja tapados, ella sólo podrá ir de un sitio a otro, en casa o en la calle, montada en la espalda de él. Por la noche harán el amor, él sobre ella. Ella permanecerá inmóvil, como si estuviera muerta.
Miércoles: siempre con el mismo ojo y la misma oreja tapados, él solo podrá ir de un sitio a otro, en casa o en la calle, montado en la espalda de ella. Por la noche harán el amor, ella sobre él. El permanecerá inmóvil, como si estuviera muerto.
Jueves: tomarán juntos tres baños. El primero a las seis de la mañana, el segundo a las seis de la tarde y el último a las doce de la noche. Repetirán esto mismo las tres veces: de pie en la bañera, se verterán en la cabeza cinco litros de leche uno al otro. Meterán en un saco las 30 botellas vacías y antes de que amanezca, vestidos de bebé, irán a enterrarlas fuera de la ciudad, plantando sobre ellas 30 lirios.
Viernes: durante todo el día no se hablarán. Compartirán el tiempo y las comidas en silencio. Al llegar la noche, se desvestirán y se acariciarán. Tendidos de costado en la cama, él la penetrará. Así, íntimamente unidos, no se moverán. Juntando sus voces recitarán el siguiente texto, que habrán aprendido de memoria: «Acepto lo que eres. Tus palabras son mis palabras, tu amor es mi amor, tu deseo es mi deseo, tu vida es mi vida. Si tú no estás en mí, soy una piedra que camina. Todo lo mío es un río que se desliza hacia tu infinito mar. Desde que nací te estuve buscando, eras el futuro que dormía en las profundidades de mi espíritu. Ahora al encontrarte, me he encontrado a mí mismo/a. Sé que cuando pienso, tú me piensas; cuando siento eres tú el sentimiento; cuando deseo es porque tú deseas. Sólo vivo, cuando en mí tú vives».
Sábado: invitarán a familiares y amistades a que los acompañen a celebrar su casamiento (o su nuevo casamiento si ya están casados) y los recibirán, unidos por las muñecas con un par de esposas, completamente desnudos, comportándose con naturalidad, como si estuvieran vestidos. Será una ceremonia íntima, donde una persona elegida por ambos de común acuerdo, les leerá y hará firmar un contrato de matrimonio con una gota de sangre extraída de sus dedos anulares.
[El contrato es el mismo que figura más adelante, al final del apartado 4.]

4. Lucha Por El Poder

Quién domina a quién ocupa el 90% de una relación… Ambos, cuando eran niños, no tuvieron la oportunidad de ser ellos mismos, sino que fueron obligados a ser lo que sus padres dominantes querían que fueran. Crecieron con un enorme deseo de vencer al otro. Pero si esto lo logran, pierden interés en la pareja y se alejan.
A quien se le exige sumisión dice: «Quisiera someterme, dejarme conducir por ti, sin resistencia alguna; que tú mandes, que tú decidas, como hacían mis padres. Pero no puedo, ni quiero. Estoy convencido/a de que si lo hago, me desatenderás. Así es que, aunque te enfurezcas, insistiré en mis reivindicaciones de independencia. A veces amenazaré con suicidarme para que comprendas que debes dejarme libre. Sin embargo, a pesar de todos tus insultos, no puedo separarme de ti. Estoy dentro de un juego cruel al que yo mismo/a me he encadenado».
Quien mantiene sometido y atrapado al otro dice: «Puesto que en una pareja uno de los dos debe dirigir, asumiré yo ese papel, porque durante mi infancia he tenido que bajar la cabeza. Con mis padres nunca pude opinar, satisfacer mis gustos o desobedecer. Ahora que te he encontrado, débil y cobarde, aprovecharé para tratarte exactamente como hicieron ellos conmigo».
Esa persona débil está habitada por un deseo enorme de vencer algún día, en cambio la que dirige es insegura y sólo dominando se demuestra a sí misma que tiene fuerza. Cuando el dominado se libera poco a poco, el dominador -por miedo a la separación- comienza a hacer concesiones y los roles se invierten. Si los consultantes están en este caso, les aconsejo el siguiente acto:
Lunes: durante todo el día él, con un cartel colgado del cuello que diga «DUEÑO», dará a su compañera todas las órdenes que quiera, razonables, absurdas u odiosas. Ella, con un cartel colgado del cuello que diga «ESCLAVA», obedecerá sin protestar. Por la noche, él organizará el acto sexual de la manera en que lo desee.
Martes: durante todo el día ella, con un cartel colgado del cuello que diga «DUEÑA», dará a su compañero todas las órdenes que quiera, razonables, absurdas u odiosas. El, con un cartel colgado del cuello que diga «ESCLAVO», obedecerá sin protestar. Por la noche, ella organizará el acto sexual de la manera en que lo desee.
Miércoles: ambos saldrán a pasear, eligiendo calles muy concurridas. Él irá en una silla de ruedas, empujado por su compañera. De manera despreciativa, insultándola, le gritará órdenes que ella, sin chistar, obedecerá.
Jueves: ambos saldrán otra vez a pasear, eligiendo calles muy concurridas. Ella irá en una silla de ruedas, empujada por su compañero.
De manera despreciativa, insultándolo, le gritará órdenes que él, sin chistar, obedecerá.
Viernes: durante todo el día no se hablarán. Compartirán el tiempo y las comidas en silencio. Al llegar la noche, se desvestirán y se acariciarán. De pie, frente a un espejo que los refleje de cuerpo entero, él la penetrará. Así, íntimamente unidos, no se moverán. Juntando sus voces recitarán el siguiente texto, que habrán aprendido de memoria: «Todo va naciendo, muriendo, transformándose. Nunca estamos en el mismo sitio ni somos los mismos. Encontraremos en lo fugaz una unión permanente, moderando los deseos en pro de la salud. Eliminando las cosas pasajeras y de poco valor, lograremos la, libertad. Cesando de identificarnos con nuestra persona, para que nada nos separe de la energía creadora, lograremos la unión. Moriremos a nosotros mismos y volveremos a nacer, transfigurados. No tendremos barreras entre lo humano y lo divino, seremos tanto lo que somos como lo que no somos».
Sábado: invitarán a familiares y amistades a que los acompañen a celebrar su casamiento (o su nuevo casamiento si ya están casados) y los recibirán, unidos por las muñecas con un par de esposas, completamente desnudos, comportándose con naturalidad, como si estuvieran vestidos. Será una ceremonia íntima, donde una persona elegida por ambos de común acuerdo, les leerá el siguiente contrato matrimonial, que al final de la lectura firmarán con una gota de sangre extraída de sus dedos anulares:
«Construiremos una pareja adulta y equilibrada. Aunque profesemos ideas y creencias opuestas, comprendiendo el valor del respeto, desarrollaremos una benévola comprensión hasta llegar a compartir el silencio. Bajo el pretexto de la palabra «amor», nunca le exigiremos al otro el don total de su ser, tratando de convertirlo en un alimento que llene nuestro vacío existencial. Eliminando infantiles deseos de fusión, no pondremos obstáculos a que en el corazón del otro se desarrollen todas las formas posibles del amor: a sí mismo, a sus parientes, a sus amigos, a la humanidad entera, al planeta, al universo, a la energía divina que anida en la materia. Nos liberaremos de toda inhibición o exacerbación de nuestros deseos. Experimentaremos el placer liberándolo de la posesión. Desarrollaremos la complicidad y la colaboración, dejando de explotarnos el uno al otro. Económicamente independientes, compartiremos un trabajo y un territorio, pero conservando un área privada. En caso de necesidad nos apoyaremos: habremos aprendido el valor de la lealtad».
Alejandro Jodorowsky en “Manual de Psicomagia”.
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