Liberando las emociones negativas en nuestras vidas

 

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Cuando estás cargado de emociones negativas; como el enojo, la ira, la tristeza, la ansiedad, el miedo, la apatía, etc, que has ido acumulando a lo largo de los días y están reprimidas en tu subconsciente, si te sientes intranquilo, molesto, no tienes paz interior, estás irritable, todo te molesta, le vas dando vueltas a los pequeños sucesos que han tenido lugar durante el día de hoy, o estás demasiado cansado, sin energía, las siguientes prácticas te ayudarán a recuperar tu energía, a transformar la negatividad en positividad y a liberar todo aquello que no nos sirve.

Para poder sanar, debemos liberar estas emociones negativas. Si no las liberamos, ellas permanecerán en nuestro subconsciente y nos enfermarán.
También, todo lo que tenemos en nuestro subconsciente es lo que atraemos a nuestras vidas, por lo tanto es muy importante sanar, liberar, limpiar.

Este es un ejercicio de auto-sanación, para liberar todas aquellas emociones negativas, bloqueos, que han quedado en nuestro interior y forman un nudo en una parte de nuestro cuerpo físico, el cual no permite que la energía fluya correctamente.
Estos bloqueos son como quistes, o pelotas, o bolas de energía de baja vibración que se quedan en una zona de nuestro cuerpo físico, como por ej, el pecho, o la espalda, o las cervicales, etc, y nos producen molestias, dolor y con el tiempo enfermedades.

Para poder liberar estas emociones, estos bloqueos, primero hemos de tomar consciencia de ellos, después liberarlos y a continuación reprogramar nuestra mente consciente con afirmación positiva, que pasará directamente a nuestro subconsciente.

Cogemos papel y lápiz y antes de escribir nos detenemos unos minutos a observar toda nuestra vida, nuestro pasado, recordando todos aquellos sucesos y personas que tanto dolor y sufrimiento nos causaron.
A continuación, empezamos a escribir todo lo que recordamos; escribimos qué persona nos causó tanto daño y cómo nos sentimos entonces. (Aquí es cuando tomamos conciencia de cómo nos sentimos, de la emoción negativa que nos ha provocado el bloqueo).
Escribimos todas las cosas que sucedieron; personas, situaciones, sitios y lugares en los que podemos recordar un profundo dolor (puede ser un ataque de ansiedad, puede ser un desmayo, puede ser algo que nos avergonzó, puede ser rechazo, frustración, pueden ser malostratos, puede ser una antigua pareja que nos dejó, una ruptura sentimental dolorosa, la separación de nuestros padres, puede ser una caída, un golpe que no podemos olvidar, un trabajo que nos quemó, una situación estresante, la muerte de un ser muy querido, etc…).

Para escribir podemos utilizar los ejemplos siguientes:

1- “Cuando era pequeño, me caí de un precipicio y me desmayé. Al despertarme, me levanté y tenía la mano rota. Ese momento me impactó, fue un shock, sentí miedo, terror, la mano me dolía mucho, estaba asustado, lloraba mucho, gritaba buscando a mis padres…”

2- “Mi primera pareja me dejó, llevábamos algunos años de relación y de repente pufff… qué shock!! Mi corazón quedó roto durante largo tiempo, sentía un gran vacío, mucha tristeza, ganas de morir, de no despertar nunca más, sentí impotencia, rabia, ira, incluso odio hacia esa persona…”

3- “En la escuela se reían de mi porque decían que yo era tonto, que no valía. Eso me hacía sentir mal, feo, rechazado, baja autoestima, tristeza, pena, rabia, ira, soledad, frustración…”

4- “Mis padres se separaron, y para mi fue muy doloroso, muy traumático. Sentí dolor, mucha tristeza, ganas de llorar, ira, rabia, sentimiento de culpa…”

5- “Se murió alguien a quien amaba mucho y eso me causó mucho sufrimiento, sentí dolor, vacío, pena, tristeza, el corazón roto, mucha impotencia, ganas de no volver a despertar…”

6- “Mis padres me maltrataron durante años. Yo sentía mucha rabia, ira, ganas de escapar de casa, impotencia, frustración, baja autoestima, pena, tristeza, odio hacia ellos…”

7- “Me detectaron una enfermedad importante y grave. Sentí mucho miedo (a sufrir y a morir), me sentía diferente que los demás, sentí pena, tristeza, dolor, impotencia, sentimiento de culpabilidad…”

Todos estos ejemplos son para ayudarte a que tú puedas expresar en el papel tus vivencias dolorosas, y cómo te sentiste. De esta manera estarás tomando conciencia de esas emociones negativas que han causado un bloqueo emocional en ti.

Una vez hemos tomado conciencia de esas emociones, que pueden ser muchas, ahora vamos a la siguiente parte del ejercicio que es liberar conscientemente esas emociones concretas. Y escribimos:

“Me libero de estas emociones negativas que tengo para siempre: suelto la pena, suelto la tristeza, suelto la depresión, suelto la ansiedad, suelto la angustia, suelto el rechazo, suelto la frustración, suelto la inseguridad, suelto la ira, suelto la rabia, suelto el odio, suelto la impotencia, suelto la desconfianza, suelto el miedo, etc. Lo suelto todo y me quedo libre y limpio”.

Una vez hemos soltado las emociones, ahora vamos a reprogramar nuestra mente subconsciente a través de la mente consciente. Escribimos:

“Ahora soy libre, ya pasó, ha quedado atrás, lo he soltado, me he liberado, y ahora, en el presente, me siento tranquilo, feliz, me siento en paz, estoy sanado”.

Cuando afirmamos esta frase, estamos reprogramando nuestro subconsciente (la información consciente pasa al subconsciente y se va quedando grabada allí). Puedes repetir esta última frase las veces que tú creas necesario, que sientas lo que estás afirmando. Es de esta manera como estás sanando.
Una vez has llegado aquí, el ejercicio ha finalizado, puedes tirar los papeles que has escrito, no sirven para nada.

Puedes repetir este ejercicio las veces que tú desees, siempre observándote: “¿cómo te sientes? ¿te sientes mal? ¿hay alguna molestia o algún dolor? ¿no puedes olvidar a aquella persona que te causo tanto daño? ¿no puedes olvidar aquel lugar en el que sufriste?”. Cada vez que te observes, sabrás qué emociones hay que liberar.
Por supuesto, una vez quedas libre de las emociones del pasado, van a ir surgiendo nuevas emociones para liberar. Y también puede ser que haya emociones del pasado que han sido tan traumáticas que necesites de varias veces hacer este ejercicio de liberación.
Este ejercicio te irá muy bien para ir practicándolo cuando lo necesites y las veces que lo necesites.

Otra práctica para liberar emociones negativas consiste en abrazarlas:

Para poder liberarnos de las emociones negativas, por ejemplo el miedo, primero debemos ser conscientes, en el presente (el aquí y ahora), que estamos sintiendo miedo.
Una vez somos conscientes de nuestro miedo, no debemos reprimirlo o resistirnos a él, tampoco debemos negarlo, sino que debemos sentirlo, reconocerlo, darle la bienvenida y abrazarlo.

Cuando sentimos miedo y somos conscientes de él (“sé que tengo miedo”), le decimos:
“Hola miedo, sé que estás ahí, pero no te preocupes porque voy a cuidar de ti”.

Cuando decimos estas palabras, estamos abrazando nuestro miedo, igual que una madre abraza a su bebé cuando está llorando. Y en este momento, transformamos la energía del miedo en energía de amor y compasión, y automáticamente el miedo desaparece.
Lo mismo podemos hacer con otras emociones negativas, como el enojo, la rabia, el rencor, la ira, el orgullo, la envidia, la soberbia, etc.

Otra práctica para liberar emociones negativas es a través de la meditación:

La meditación es una de las prácticas más importantes, por no decir, la más importante, para sanar nuestro Ser. Los beneficios de la meditación son muchísimos, aquí algunos:

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A través de la meditación podemos liberar nuestras emociones negativas y sanar.

Otra práctica para liberar emociones negativas es a través de la risoterapia:

Estamos acostumbrados a reprimir nuestras emociones.
La misma sociedad nos ha educado para reprimir, para no expresar realmente lo que sentimos justo cuando hay conflictos, se nos ha educado para estar callados y saber comportarnos ante situaciones negativas.El reprimir nuestras emociones, tanto negativas (rabia, ira, tristeza, enojo, etc.) como positivas (alegría, euforia, éxtasis, enamoramiento, etc.), no es bueno.
Somos como una olla exprés humana, llenos de vapor, a punto de explotar, pero seguimos reprimiendo para saber estar en la sociedad.
Algunas veces, podemos sacar algo de vapor de dentro, pero el fuego sigue, las emociones no se han liberado completamente, y esto nos llega a padecer de estados de depresión, de ansiedad, de irritabilidad, estar tensos, nerviosos, y finalmente enfermos.

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La risa auténtica es una de las maneras que tenemos para poder soltar, y los beneficios de la risa para nuestra salud son muy grandes, sobretodo para eliminar el estrés.
Cuando reímos, nos sentimos más ligeros por dentro, más alegres y contentos y relajados, también más eufóricos y amorosos, sentimos el alivio que nos produce reír.
Es muy importante aprender a tomarnos las cosas de manera optimista, alegremente y saber sonreír a las dificultades y adversidades de la vida. De esta manera, lograremos reducir nuestro estrés, estaremos liberando, soltando, en lugar de reprimir emociones y todo lo veremos con más claridad.
Debemos aprender a reírnos de nosotros mismos y no tomarnos las cosas muy personalmente, pues en la vida hay que disfrutar.
Si alguien nos insulta, por ejemplo, en lugar de enojarnos y sentir enojo u ira hacia esa persona, es mejor pensar: “Él me está insultando, pero en realidad es su visión, sino, todo el mundo me insultaría. Comprendo que esta persona está insultándome porque está enojada, no porque yo sea lo que él dice”. Cuando pensamos de esta manera, estamos siendo optimistas, vemos la realidad con optimismo y con una visión madura. Comprendemos que nadie puede afectarnos si nosotros no lo permitimos. Y para lograr esto, es muy importante observarnos y observar el exterior.

Ahora vamos a hacer una pequeña práctica:

En este mismo momento ¿cómo te sientes?
¿Estás nervioso?, ¿estás enojado?, ¿estás triste?, ¿te sientes negativo?…

Vamos a transformar esta energía densa y negativa en energía positiva, en amor, vamos a hacerlo juntos, en este instante.
Deja lo que estás haciendo y toma una respiración consciente y diriges tu mirada hacia tu interior, observa… tómate unos segundos… ¿puedes detectar lo que estás sintiendo?, ¿Qué es?…

Ahora, tanto si has observado que estás enojado, o triste, o estresado, o sientes ira, vamos a abrazar este sentimiento, puedes decirte a ti mismo:
“Hola enojo, sé que estás ahí, pero no te preocupes porque voy a cuidar de ti”.
Toma otra respiración consciente y siente dentro de ti el cariño y amor que surge dentro de ti, siente cómo se está transformando la energía del enojo (o ira, o tristeza…) en amor y compasión.
Goza de este sentimiento positivo durante unos minutos hasta que sientas que ha desaparecido totalmente tu negatividad.
¿Te sientes mejor?, ¿ha surgido una sonrisa en tu rostro?, ¿sientes esa alegría y felicidad y paz interior?…

 

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