La flor de la honestidad.

 

https://thegaru.files.wordpress.com/2014/12/091e2-cuento2bchino.gif
Se cuenta que allá por el año 250 a.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse.
Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta.
Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración
especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.
Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los
comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque
sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el
príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se
asombró al saber que ella quería ir a la celebración y sin poder
creerlo le preguntó:
– ¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura.
Y la hija respondió:
– No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que
jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por
algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz.
Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las
muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas
joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el
príncipe anunció el desafío:
– Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China.
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo,
que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres,
amistades, relaciones, etc.
El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en
las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su
semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor,
no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó.
La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido.
Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo.
Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación,
la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias
ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para
estar cerca del príncipe por unos momentos.
En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras
pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las
más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto
una escena tan bella.
Finalmente llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada
una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar
por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven sería
su futura esposa.
Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie
entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había
cultivado nada.
Entonces, con calma el príncipe explicó:
– Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de
convertirse en emperatriz: LA FLOR DE LA HONESTIDAD. Todas las semillas
que entregué eran estériles.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: