Las siete leyes espirituales, de Deepak Chopra

1. Ley de la potencialidad pura.

La fuente de toda creación es la conciencia pura… la potencialidad pura que busca expresarse para pasar de lo inmanifiesto a lo manifiesto.
Y cuando nos damos cuenta de que nuestro verdadero yo es la potencialidad pura, nos alineamos con el poder que lo expresa todo en el universo.

Hacer:

1.1. Todos los días dedicaré tiempo a estar en silencio, limitándome sólo a ser. También me sentaré a meditar en silencio por los menos dos veces al día unos treinta minutos por la mañana y treinta minutos por la noche.
1.2. Destinaré tiempo todos los días a estar en comunión con la naturaleza y ser testigo silencioso de la inteligencia que reside en cada cosa viviente. Me sentaré en silencio a observar una puesta de sol, o a escuchar el ruido del océano o de un río, o sencillamente a oler el aroma de una flor. En el éxtasis de mi propio silencio y estando en comunión con la naturaleza , disfrutaré el palpitar milenario de la vida, el campo de la potencialidad pura y la creatividad infinita.
1.3. Practicaré el hábito de no juzgar. Comenzaré cada día diciéndome: “Hoy no juzgaré nada de lo que suceda”, y durante todo el día me repetiré que no debo juzgar.

2. Ley del dar.

El universo opera por medio de un intercambio dinámico… Dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo.
Y si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida.

Hacer:

2.1. Llevaré un regalo a cualquier lugar a donde vaya y para cualquier persona con quien me encuentre. Ese regalo puede ser un elogio, una flor o una oración.
2.2. Hoy recibiré con gran gratitud todos los regalos que la vida me dé. Los regalos de la naturaleza: la luz del sol y el canto de los pájaros, o los aguaceros de primavera o las primeras nevadas del invierno. También estaré abierto a recibir los regalos de los demás.
2.3. Me comprometeré a mantener en circulación la abundancia dando y recibiendo los dones más preciados de la vida: cariño, afecto, aprecio y amor. Cada vez que me encuentre con alguien, le desearé en silencio felicidad, alegría y bienestar.

3. Ley del Karma o de causa y efecto.

Cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de igual manera… Cosechamos lo que sembramos.
Y cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto de nuestro karma es también alegría y éxito.

Hacer:

3.1. Hoy observaré las decisiones que tome en cada momento. Y con el simple hecho de observar esas decisiones, las traeré a mi consciencia. Sabré que la mejor manera de prepararme par cualquier momento en el futuro es estar totalmente consciente en el presente.
3.2. Siempre que haga una elección me formularé dos preguntas: “¿cuáles son las consecuencias de esta decisión?” y “¿traerá esta decisión felicidad y realización tanto para mi como para aquellos a quienes afectará?”.
3.3. Después pediré orientación a mi corazón y me dejaré guiar por su mensaje de bienestar o de malestar. Si me siento a gusto con la decisión, seguiré adelante sin temor. Si la decisión me produce malestar, me detendré a mirar las consecuencias de mi acción con mi visión interior. Esta orientación me permitirá tomar espontáneamente decisiones correctas para mi y para otros.

4. Ley del menor esfuerzo.

La inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad… con despreocupación, con armonía y con amor.
Y cuando aprovechamos las fuerzas de la armonía, la alegría y el amor, creamos éxito y buena fortuna con gran facilidad.

Hacer:

4.1. Practicaré la aceptación. Hoy aceptaré a las personas, las situaciones, las circunstancias y los sucesos tal como se presenten. Sabré que este momento es como debe ser, porque todo el universo es como debe ser. No lucharé contra todo el universo poniéndome en contra del momento presente. Mi aceptación es total y completa. Acepto las cosas como son en este momento, no como me gustaría que fueran.
4.2. Habiendo aceptado las cosas como son, aceptaré las responsabilidad de mi situación y de todos los sucesos que percibo como problemas. Sé que asumir la responsabilidad significa no culpar a nada ni nadie de mi situación (y eso me incluye a mí). También sé que todo problema es una oportunidad disfrazada, y que esta actitud de alerta ante todas las oportunidades me permite transformar este momento en un beneficio mayor.
4.3. Hoy mi consciencia mantendrá una actitud no defensiva. Renunciaré a la necesidad de defender mi punto de vista. Permaneceré abierto a todas las opiniones sin aferrarme rígidamente a ninguna de ellas.

5. La Ley de la intención y el deseo.

Inmanente en toda intención y en todo deseo está el mecanismo para su realización… la intención y el deseo en el campo de la potencialidad pura tienen un infinito poder organizador.
Y cuando plantamos una intención en el suelo fértil de la potencialidad pura, ponemos a trabajar para nosotros ese infinito poder organizador.

Hacer:

5.1. Haré una lista de todos mis deseos, y la llevaré a donde quiera que vaya. Miraré la lista antes de entrar en mi silencio y mi meditación. La miraré antes de dormir por la noche. La miraré al despertar por la mañana.
5.2. Liberaré esta lista de mis deseos y la entregaré al seno de la creación, confiando en que cuando parezca que las cosas no están saliendo bien, hay una razón, y en que el plan cósmico tiene para mi unos designios mucho más importantes que los que yo he concebido.
5.3. Recordaré practicar la consciencia del momento presente en todos mis actos. No permitiré que los obstáculos consuman o disipen la concentración de atención en el momento presente. Aceptaré el presente tal como es y proyectaré el futuro a través de mis intenciones y mis deseos más profundos y queridos.


6. Ley del desapego.

La sabiduría de la incertidumbre reside en el desapego… en la sabiduría de la incertidumbre reside la liberación del pasado, de lo conocido, que es la prisión del condicionamiento anterior.
Y en nuestro deseo de ir hacia lo desconocido, el campo de todas la posibilidades, nos entregamos a la mente creativa que orquesta la danza del universo.

Hacer:

6.1. Hoy me comprometeré con el desapego. Me permitiré y les permitiré a los que me rodean la libertad de ser como somos. No impondré tercamente mi opinión de cómo deben ser las cosas. No forzaré las soluciones de los problemas y, por lo tanto, no crearé con eso otros nuevos. Participaré en todo con absoluto desprendimiento.
6.2. Hoy convertiré a la incertidumbre en un elemento esencial de mi experiencia. Y gracias a esa disponibilidad para aceptar la incertidumbre, las soluciones surgirán espontáneamente de los problemas, de la confusión, del desorden y del caos. Cuando más inciertas parezcan las cosas, más seguro me sentiré porque la incertidumbre es el camino hacia la libertad. Por medio de la sabiduría de la incertidumbre encontraré mi seguridad.
6.3. Penetraré en el campo de todas las posibilidades y esperaré la emoción que tiene lugar cuando me mantengo abierto a una infinidad de alternativas. Cuando entre en el campo de todas las posibilidades experimentaré todo el regocijo, la aventura, la magia y el misterio de la vida.

7. Ley del Dharma o propósito en la vida.

Todo el mundo tiene un propósito en la vida… un don único o talento especial para ofrecer a los demás.
Y cuando combinamos ese talento único con el servicio a los demás experimentamos el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu, que es la meta última de todas las metas.

Hacer:

7.1. Hoy cultivaré con amor al dios en embrión que reside en el fondo de mi alma. Prestaré atención al espíritu interior que anima tanto a mi cuerpo como a mi mente. Despertaré a esa quietud profunda del interior de mi corazón. Mantendré la consciencia del ser atemporal y eterno en medio de la experiencia limitada por mi cuerpo.
7.2. Haré una lista de mis talentos únicos. Después haré una lista de las cosas que me encanta hacer cuando estoy expresando mis talentos únicos. Cuando expreso mis talentos únicos y los utilizo en servicio de la humanidad pierdo la noción del tiempo y produzco abundancia tanto en mi vida como en las de los demás.
7.3. Todos los días me preguntaré: “¿cómo puedo servir?” y “¿cómo puedo ayudar”?. Las respuestas a estas preguntas me permitirán ayudar a servir con amor a los demás seres humanos.

Guía de aplicación:

Las siete leyes espirituales de la vida son principios poderosos que nos ayudarán a alcanzar el dominio de nosotros mismos. Si prestamos atención a estas leyes veremos que podremos hacer realidad cualquier cosa que deseemos. También veremos que nuestra vida se volverá más alegre y próspera en todo sentido, porque hacen que la vida valga la pena.
Existe una secuencia natural para aplicar estas leyes en la vida diaria, la cual puede ayudarnos a recordarlas.
La Ley de la potencialidad pura se experimenta por medio del silencio, de la meditación, del hábito de no juzgar, de la comunión con la naturaleza, pero es activada por La ley del dar. El principio consiste en aprender a dar lo que se busca. Así es como uno activa la Ley de la potencialidad pura. Si buscamos abundancia, demos abundancia; si buscamos amor, aprecio y afecto, aprensamos a dar amor, aprecio y afecto.
Por medio de nuestros actos en la Ley de dar, activamos la Ley del Karma o de causa y efecto. Si creamos un buen karma, éste nos facilitará todo en la vida. Notaremos que no necesitamos mayor esfuerzo para satisfacer nuestros deseos, lo cual nos lleva automáticamente a comprender la Ley del menor esfuerzo. Cuando todo ocurra con facilidad y sin esfuerzo, y todos nuestros deseos se cumplan sin cesar, espontáneamente comenzaremos a comprender la Ley de la intención y el deseo. Cuando nuestros deseos se cumplan sin esfuerzo, nos será fácil practicar la Ley del desapego.
Por último, cuando comencemos a comprender todas estas leyes, comenzaremos a concentrarnos en nuestro verdadero propósito en la vida, lo cual lleva a la Ley del Dharma. A través de uso de esta ley, expresando nuestros talentos únicos y satisfaciendo las necesidades de los otros seres humanos, empezaremos a crear lo que deseemos. Nos volveremos despreocupados y alegres, y nuestra vida se convertirá en la expresión de un amor sin límites.

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Somos los viajeros de una travesía cósmica — polvo de estrellas danzando y girando en las corrientes y los torbellinos del infinito. La vida es eterna, pero las expresiones de la vida son efímeras, momentáneas, transitorias. Siddharta Gautama, el Buda, fundador del Budismo, dijo una vez:

Esta existencia nuestra es tan transitoria
como las nubes del otoño.
Observar el nacimiento y la muerte de los seres
es como mirar los movimientos de una danza.
Una vida es como un relámpago en el cielo,
que se desliza veloz como un torrente
por la pendiente de una montaña.

Nos hemos detenido momentáneamente para encontrarnos unos a otros, para conocernos, amarnos y compartir. Éste es un momento precioso, pero transitorio. Es un pequeño paréntesis en la eternidad. Si compartimos con cariño, alegría y amor, crearemos abundancia y alegría para todos. Y entonces ese momento habrá valido la pena.

Deepak Chopra

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