Una filosofía para espíritus libres

afirmaciones de prosperidad
Amar a los maestros de la razón y de la sabiduría humana, no implica desdén para losmaestros de la razón sobrehumana, los representantes de una sabiduría más elevada y más profunda. He considerado un deber que se beneficiasen mis hermanos terrestres de estas enseñanzas. Una obra vale por sí misma. Piénsese lo que se piense y dígase lo que se diga de la revelación de los espíritus, yo no puedo admitir, cuando se enseñan en todas las Universidades inmensos sistemas metafísicos creados por el pensamiento de los hombres, que se puedan considerar desdeñables y rechazar los principios divulgados por las nobles inteligencias del espacio.
(…) El espíritu del hombre, oprimido por la carne, privado de la plenitud de sus recursos y de sus percepciones, no puede llegar por sí mismo al conocimiento del Universo invisible y de sus leyes. El círculo en que se agita nuestra vida y nuestro pensamiento es limitado, y nuestro punto de vista, pequeño. La insuficiencia de los datos adquiridos hace imposible, o cuando menos improbable, cualquier generalización. Para penetrar en el dominio desconocido e infinito de las Leyes, necesitamos guías. Por la colaboración de los pensadores eminentes de los dos mundos. de las dos humanidades, se entreveran, si no se alcanzan, las más altas verdades y los más nobles principios establecidos. Mucho mejor y con más seguridad que nuestros maestros terrestres, los del espacio saben ponernos en presencia del problema de la vida, del misterio del alma, y nos ayudan a hacernos cargo de nuestra grandeza y de nuestro porvenir.
A veces se nos hace una pregunta, se nos presenta una nueva objeción. En presencia de la infinita variedad de comunicaciones y de la libertad que tiene cada cual para apreciarlas, examinarlas a su gusto, ¿en qué se convierte la unidad de doctrina, esa unidad potente que ha constituido la fuerza, la grandeza y ha asegurado la duración de las religiones sacerdotales?
El Espiritismo, lo hemos dicho ya, no dogmatiza. No es ni una secta ni una ortodoxia. Es una filosofía viviente, abierta a todos los espíritus libres y que progresa evolucionando. No impone nada, propone, y lo que propone lo apoya sobre los hechos experimentadosy pruebas morales. No excluye ninguna otra creencia, pero se eleva por encima de ellas y las abarca a todas en una formula mas amplia, en una expresión más extensa de la verdad.
Las inteligencias superiores nos abren el camino y nos revelan los principios eternos que cada uno de nosotros adopta y asimila en la medida de su comprensión, según el grado de desarrollo alcanzado por sus facultades
en la sucesión de sus vidas. En general, la unidad de doctrina no se obtiene sino al precio de la sumisión ciega y pasiva a un conjunto de principios, de fórmulas sujetas a un rígido molde. Esa inmovilidad, esa fijeza rígida de los dogmas quita a la religión que los impone todas las ventajas del movimiento social y de la evolución del pensamiento. Al considerarse como la única creencia buena y verdadera, llega a proscribir todo lo que está fuera de ella, encerrándose así en una tumba donde quisiera arrastrar con ella la vida intelectual y el genio de las razas humanas.
El mayor cuidado del Espiritismo es el de evitar estas funestas consecuencias de la ortodoxia.
Su revelación es una exposición libre y sincera de doctrinas que no tienen nada deinmutables, pero constituyen una nueva etapa hacia la verdad eterna e infinita. A todos nos asiste el derecho de analizar sus principios, los cuales no tienen otra sanción que la razón y la conciencia. Mas al adoptarlos debemos conformar a ellos nuestra vida y cumplir los deberes que les son inherentes.
Quienes los eludan no pueden ser considerados como verdaderos adeptos.
Allan Kardec nos puso siempre en guardia contra el dogmatismo y espíritu sectario. En sus obras recomienda sin cesar que no dejemos cristalizar el Espiritismo y que eviterno, nefastos métodos que han arruinado el espíritu religioso en nuestro país. En nuestros tiempos de discordias y discusiones políticas y religiosas, en que la ciencia y la ortodoxia están en lucha, quisiéramos demostrar a los hombres de buena voluntad de todas las opiniones, de todos los campos, de todas las creencias, lo mismo que a los pensadores verdaderamente libres y dotados de gran comprensión, que hay un terreno neutro, el del Espiritualismo experimental todos nos podemos encontrar y darnos las manos. ¡Basta de dogmas! ¡Basta de misterios!
Abramos nuestro entendimiento a todos los impulsos del espíritu; busquemos en todas las fuentes del pasado y del presente. Digamos que en todas las doctrinas hay partículas de la Verdad; mas no hay ninguna que la contenga enteramente, pues la Verdad en su plenitud es mucho más extensa que e espíritu humano. Solamente se realizarán la armonía del pensamiento y la conquista de la mayor suma de verdad que puede el hombre asimilarse en este momento histórico, por el acuerdo de las buenas voluntades, de los corazones sinceros, de los espíritus libres y desinteresados.
Textos de León Denis.
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