El poder de las cuatro palabras sanadoras

Ho’oponopono :

Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias.

 

 

Estas palabras repetidas mentalmente tienen el poder de un mantra purificador de la mente y el corazón. Podemos repetirlas ante cualquier conflicto que se nos presente en la vida en este orden o en cualquier otro que sintamos en el momento de emplearlas. El conocimiento de su profundo significado nos explica por qué al pronunciarlas con la intención de sanar resultan tan poderosas.
Lo siento:
Significa que me arrepiento sinceramente del daño causado, siento de verdad haberte hecho sufrir, lo siento mucho, de verdad que lo siento.
La persona se siente responsable del daño, aunque no recuerde cómo ni cuando fue causado, se hace responsable de su parte, no quiere seguir así y quiere que eso cambie.
Perdóname:
Esta es la reparación que humildemente entregamos a la propia divinidad, a la parte más sabía de nosotros mismos, da igual el nombre que empleemos. Estamos cediendo la resolución del conflicto a un nivel más elevado para que se restaure la armonía en nuestra vida. Por favor, perdóname, puedes pronunciar otras frases como: Pido perdón y me perdono por la parte de mí que ha creado este problema desde la raíz y para siempre.
Te amo
Cuando digo te amo, estoy restaurando al amor la situación en la que antes había puesto otro tipo de energía que no era amorosa, el amor todo lo armoniza. Al restituir el amor a la situación todo cambia para bien. Lo que nos provoca sufrimiento es todo aquello que hemos creado sin amor, con rabia, desprecio o desvalorización. En el sistema huna el amor es estar feliz con algo, por eso decir “te amo”  significa que estoy feliz contigo, que ya no busco culpas ni castigos, no tienes por qué estar molesto conmigo y yo, ya no estoy molesto contigo. “Okio” todo esta perdonado y olvidado. Te amo, te amo, te amo.
Gracias:
Cuando digo gracias significa que estoy agradecido a la divinidad porque sé que he sido escuchado y que la solución esta en marcha. Además también agradezco la oportunidad que he tenido de ver para poder borrar y limpiar mis creaciones erróneas. El problema me muestra lo que debe ser limpiado. Y de este modo yo tengo la oportunidad de restaurar la luz en mí. Esto es “kala”.
Si utilizamos continuamente estas palabras ante cualquier situación o problema que nos esté afectando en este momento, nos daremos cuenta de que la mente se tranquiliza y que entramos en un estado de paz interior, mientras esperamos que la solución nos sorprenda con resultados que nosotros no somos capaces ni de imaginar con la mente racional. Al poner al cielo a trabajar es más fácil que nos sorprendan los milagros, que hacemos nosotros mismos.
Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias.


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