LOS 7 HÁBITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA

El experto David Hatch sostiene que cada persona es un líder que hay que despertar.

Utilizando principios de liderazgo que aprendió en el colegio, una niña de siete años le enseña a su hermana de 16 a resolver un conflicto con otra amiga.  La escena es poco habitual, pero hace parte de una situación real, generada a partir de los lineamientos propuestos por Stephen Covey en su libro: EL LÍDER EN MÍ.  En él, el autor expone siete claves para que los estudiantes no sólo sean exitosos académicamente, también líderes.  Para cuando publicó esta obra, en el 2008, Covey ya había alcanzado renombre internacional por el best seller Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, en 1989, cuando el autor se desempeñaba como profesor universitario.

 

En aquella época, Covey empezó a incluir las lecciones de Los 7 hábitos en sus clases, que se volvieron tan populares que tuvo que trasladarlas a grandes auditorios.  Paulatinamente, el modelo creció hasta ser adoptado por otras escuelas y universidades por todo Estados Unidos.  Tal fue el impacto de estas cátedras, que los estudiantes, al graduarse y fundar sus propias empresas, buscaban a Covey para que diera las mismas charlas entre sus empleados.

 

Por esta razón, este doctor en educación religiosa decidió trasladar sus famosos hábitos del ámbito corporativo hacia el escolar, cuando escribió El líder en mí, que empezó siendo aplicado en una escuela del estado de Carolina del Norte.  Poco a poco Los 7 hábitos se convirtieron en el modelo de liderazgo para niños que lleva el mismo nombre, un sistema de enseñanza que ha sido adoptado por más de 600 instituciones educativas en el mundo desde que se imprimió la primera edición.  De este modo, Covey dejó ver que su verdadera pasión era ser profesor. “Pese al éxito que tuvo en las empresas, su corazón estuvo siempre en la enseñanza”, dice David Hatch, líder del equipo de investigación en educación de Franklin Covey, prestigiosa consultora internacional en liderazgo de la que hizo parte Stephen Covey hasta su muerte en el 2012, tras sufrir complicaciones por un accidente de bicicleta.
David Hatch, considerado el heredero de los hallazgos educativos de Stephen Covey habla sobre cómo fomentar el liderazgo en los más pequeños, a partir de los siete principios de su maestro.

 

¿Qué busca ‘El líder en mí’?
Nuestro interés no es que los niños lleguen a ser directores de compañías, sino que sean líderes de su propia vida, tengan metas y sepan cómo manejar bien su tiempo, que son habilidades que no todos los estudiantes tienen. Hay lugares en los que los niños no tienen esperanza ni sueños y la sociedad se encarga de recordarles que no tendrán la oportunidad de salir adelante en la vida. Nuestra mentalidad, en cambio, es que hay grandeza en cada estudiante.

 

¿Cuáles son las principales características de un líder?

 

Ser líder no se trata de ostentar una posición o un cargo, sino de tomar una decisión. En todas partes hay personas con altas posiciones que no son líderes y otros con cargos bajos que ejercen mayor liderazgo. Las dos características fundamentales de quienes toman esa decisión son el carácter y la competencia, pues hay quienes tienen tal carácter que las personas confían en ellos, pero no tienen mucha competencia, por lo que los otros no quieren seguirlos. Lo importante es que haya una combinación de ambas. Stephen Covey decía que el liderazgo es comunicar el valor y el potencial de una persona tan claramente que esta se sienta inspirada a ver estos valores en sí misma.
¿En qué consisten los 7 hábitos?
A partir de nuestro trabajo con las empresas, nos hemos dado cuenta de que hay ciertas cosas que estas esperan de los empleados que van a contratar. Muchos estudiantes tienen habilidades técnicas, pero no saben cómo trabajar en equipo o cómo manejar su tiempo, entonces, cuando son contratados, las empresas no quedan satisfechas. Los 7 hábitos que enseñamos en el libro tienen que ver con ser efectivos personalmente, con mejorar las habilidades para el trabajo en equipo y con ser una persona bien rodeada, física, mental y emocionalmente.
¿Por qué es importante enseñar liderazgo a los niños?
Por dos razones fundamentales: para que puedan vivir sus propias vidas efectivamente, ya que para ser un líder lo principal es tener control de la vida propia, y para que logren ser líderes entre los demás. Mientras más rápido las adquieran, estas cualidades se convertirán en hábitos.
¿Cómo se alcanzan estas metas?
Tenemos un proceso, en el que hacemos tres cosas: les enseñamos a los estudiantes las habilidades de liderazgo, les proporcionamos los materiales para ello y, sobre todo, les enseñamos primero a los profesores. Si los profesores son más efectivos, lo mismo pasará con sus estudiantes.
¿Existe una relación entre el liderazgo y el desempeño académico?
Todos estos principios ayudan a aumentar el desempeño de los estudiantes, pues con ellos los estudiantes tienden a ser proactivos, a ser responsables de su propio aprendizaje, y a no pensar que son víctimas de la sociedad. También les enseña a tener un plan, a priorizar y a fijarse metas y a “afilar la sierra”, que quiere decir cuidar del cuerpo y de la mente. Todo esto repercute directamente en su desempeño.
¿Estas habilidades pueden ser adquiridas por cualquier persona en cualquier lugar del mundo?
Absolutamente. Todos los niños y profesores de todas partes tienen cualidades. A muchos maestros les dicen que tienen que ir a los salones a hacer lo que se les ha dicho. Esa no es nuestra manera de hacer las cosas; nosotros nos acercamos a ellos para identificar sus talentos y potenciarlos. Todo profesor merece respeto, incluso más que el que se les da en muchas partes del mundo.
¿Cuáles son las mejores edades para aprender sobre liderazgo?
La mayoría de las empresas esperan a que las personas tengan 30 o 40 años para llevarles ese aprendizaje a sus empleados, pero lo que muchos psicólogos dicen es que si se quiere desarrollar hábitos en los niños, hay que hacerlo antes de que cumplan los 12 años, e incluso otros dicen que antes de los 8. Entonces, ¿por qué esperar? Estoy hablando de que no se trata de incentivarlos para que sean dueños de compañías, sino de que sean dueños de sus propias vidas y de sus familias.
¿Cómo sería un mundo en el que todas las personas tengan estas capacidades?
Eso es lo que queremos, que al menos todos sean líderes de sus propias vidas. En nuestras sociedades creemos que los líderes están lejos de nuestro alcance; no obstante, si se tiene una familia, los líderes dentro de ella son los padres o los hermanos mayores. Un entrenador deportivo es un líder. Todos podemos ser líderes, aunque haya unos mejores que otros, y en el mundo de hoy hasta un simple mensaje puede cambiar el día de una persona, convirtiéndose quien lo envía en un líder. Por eso es por lo que se trata de una opción y no de una posición.
¿Para qué necesitamos tener buenos líderes?
Los jóvenes de hoy obtienen sus modelos de la televisión, de internet y de los escépticos; es fácil ser un crítico, pero difícil ser un modelo. El mundo necesita menos de los primeros y más de los otros. Es importante ser un líder para ayudar en las propias comunidades, en la familia y en el lugar de trabajo.
Hoy se habla de la necesidad de mejorar la calidad de los profesores para transformar la educación, ¿cómo puede el liderazgo impactar la calidad docente?
Muchos estudiantes necesitan tener modelos y, como no los encuentran en sus casas, los educadores deben tener la capacidad de llegar a serlo, para que entre sus aprendices haya menos problemas relacionados con la decepción. De esta manera, los profesores pueden emplear más tiempo en el aspecto académico y prestar atención a lo que realmente vale la pena. La razón número uno por la que los profesores se meten en la educación es porque quieren hacer una diferencia, pero cuando finalmente entran ahí, se dan cuenta de que no es tan fácil. Ellos escuchan más quejas que cumplidos, por lo que ellos necesitan que se les recuerde por qué entraron a la docencia.
¿Qué le puede aportar su organización a los niños?

 

Esperanza. He estado en diferentes lugares del mundo donde los niños no tienen visión, no saben a dónde ir y no entienden la importancia de estudiar. Muchos piensan que si son pobres, no serán capaces de tener éxito, y por su mal desempeño en los colegios empiezan a meterse en mundos donde pueden obtener dinero fácil, como el de las drogas. Debemos ser capaces de cambiar en los jóvenes esa visión y sabemos que a muchos colegios no les alcanza el dinero, ni siquiera para comprar lápices y borradores, y es ahí donde nosotros tenemos que innovar para encontrar alternativas que estén a su alcance.

 

Los 7 principios del liderazgo
    Ser proactivo
    Es necesario empezar con el fin (objetivo) en la mente
Hay que poner primero lo primero
    Siempre pensar en ganar-ganar
    Es preciso buscar primero entender y luego ser entendido
Sinergizar
Afilar la sierra

Si deseas bajar el libro, puedes hacerlo desde este enlace: 

https://www.dropbox.com/s/sbjw1pmj88451kg/los-7-habitos-de-la-gente-altamente-efectiva.pdf

 

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